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Ciudad Baigón

Federico Butera: viola
Gabriel Gowezniansky: violín
Germán Sánchez: contrabajo
Hernán Cabrera: paino
Ignacio Santos: bandoneón
Joaquin Angiollini: bandoneón
Julián Bruno: voz
Martín Baldi: cello
Natacha Tello: violín
Nicolás Kornblihtt: bandoneón
Pablo Jonisz: bandoneón
Yamil Cohelo: violín




La historia de la banda, según su propia página web:

Ciudad Baigón es una orquesta típica que en su modus operandi funciona como banda. Organizada como cooperativa, edita sus discos, produce sus shows, organiza sus giras por europa y administra su propio espacio, el “Teatro Orlando Goñi”, en el barrio porteño de San Cristóbal. El teatro es escuela y sala de conciertos, realiza más de 80 shows al año y forma decenas de músicos de tango cada año, funcionando como espacio de resistencia para la cultura del Rio de la Plata de manera totalmente independiente y sin fines de lucro.

Ciudad Baigón nació en el año 2007, está conformada por 11 músicos más cantor, y es portadora de una estética única en su género por su densidad orquestal y la búsqueda en las texturas compositivas complejas. Dirigida por Hernán Cabrera en piano e interpretada en la voz visceral de Julián Bruno, sus influencias provienen de la música clásica así como también de los grandes maestros del género como Pugliese y Troilo.

Sobre el escenario, Ciudad Baigón genera un clima teatral que coquetea con el dramatismo y la ficción. La banda en vivo se posesiona por las melodías hasta que los violines la conducen a un purgatorio bajo la guía de Natacha Tello.

En 2008 editó su primer disco homónimo “Ciudad Baigón”, del cual lleva vendidas más de 15.000 copias en todo el mundo y en el que se puede apreciar su primera composición: “Permiso”. En 2010 lanzan “Destierro”, su segundo disco grabado en los míticos estudios ION, con 9 temas propios que le permiten a la orquesta plasmar una genuina identidad.

Baigón se piensa como una ciudad ficcional, un alter ego oscuro de Buenos Aires que le sirve de chivo expiatorio para exteriorizar la furia de la gran urbe. Con un sonido poderoso marcado por una atmósfera densa, en “Elogio de la Oscuridad” hay un pulso nervioso con el acento puesto en las cosas que la ciudad se esmera en ocultar, como los indigentes, los locos, las putas, los ciegos o los diablitos tumberos de los presidiarios.

“Elogio de la oscuridad” son 12 tangos propios que alcanzan la madurez de un concepto sonoro que se venía perfilando en “Destierro”, su antecesor disco. Sus letras reúnen un compendio de personajes de los cuales Baigón se vale para armar su universo poético.

Continuando la línea de Discépolo, “Elogio de la Oscuridad” habla de temáticas sociales complejas, alejándose de lo nostálgico y profetizando en “Refugiados” ya no hay más tiempo, no quedan treguas. Tiene piezas que funcionan como espejos opuestos entre sí, como en “Refugiados” y “La Risa de los Locos”. El primero habla de la necesidad de escapar de un sistema que oprime y el segundo del opresor que denigra al que quiere escapar y lo ubica en un callejón sin salida, el callejón de Baigón. “Nuestra Humanidad” (el track 7 del disco) se inspiró en la represión que hubo en el Borda en 2013. “Una manera difícil de imitar un Gallo”, una de las dos letras escritas por Solari, habla de un personaje tumbero ambiguo que encaja perfecto en el universo poético de Baigón.


Ciudad Baigón
Foto: Diego Carrizo


Ciudad Baigón
Foto: Lina Etchesuri





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