Blues Motel se presentó en La Trastienda ante casi 400 personas y, a pesar de su larga trayectoria, ofrecieron entusiasmo y frescura a través de cada una de sus canciones.

Blues Motel. fotos: Andrés Giménez Rébora

Blues Motel. fotos: Andrés Giménez Rébora

“Che, ¿en serio hace veinte años que están tocando?”, preguntaba un chico a su amigo apenas pasado el segundo tema. Claro, si uno miraba hacia el escenario observaba a seis tipos-la mayoría cuarentones- dando saltos, bailando, abrazándose entre sí y jugando con la gente como si fueran adolescentes, dando la sensación de no haber perdido el amor por lo que tocan. Por eso como dice el dicho popular “dejaron todo en el escenario”.

El show arrancó con “Alegrías del hogar” y para ese entonces el lugar estaba casi completo pese al frío que azotaba a la ciudad de Buenos Aires. “Buenas noches”, dijo Gabriel, vestido con chupines y pañuelo, para dar comienzo a una maratón de canciones entre las que incluyeron “100 veces por día” y “Cuestión de suerte”, que formarán parte del nuevo disco. Entre tema y tema, el líder de Blues Motel se colgaba la acústica, la armónica o ambas a la vez -al mejor estilo León Gieco- para darle más brillo a las melodías de fogón a las que la banda nos tienen acostumbrados. Cabe aclarar que la voz juega un papel fundamental en cada show y álbum, ya que además de afinar a la perfección, Gaba logra transmitir esa frescura y calidez, difícil de encontrar en otras bandas del género.

Blues Motel. fotos: Andrés Giménez Rébora

Blues Motel. fotos: Andrés Giménez Rébora

Dentro de la lista no faltaron “El Indio” – que tuvo a Gori, líder de Fantasmagoría, como invitado en guitarra y coros-, “Hojas vacías”, “Ángel” y “Dame magia”, clásicos con los que la gente coreaba el nombre de la banda con la melodía del tema.

Sin embargo, habría que esperar hasta la una de la madrugada para vivir el momento más emotivo de la noche, gracias a una versión impecable de “Juntos a la par” del querido Pappo que iluminó los ojos de tristeza a más de uno. “Este show va para a él y para Sokol”, suspiró Gabriel una vez finalizada la balada, palabras que fueron seguidas de cientos de aplausos en homenaje a dos personajes míticos del rock nacional que ya no están.

Hicieron una falsa despedida y volvieron para tocar los últimos tres que darían fin a un show de dos horas repleto de emociones. Como para volver a casa con el corazón –no el del logo que caracteriza al grupo, sino el de cada uno de sus seguidores- contento.

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