De marcada influencia Beatle y una fuerte obsesión por el sonido, el músico, compositor y productor Pablo Sbaraglia nos ilustra las peculiaridades de su segundo disco solista: “El Club de la Moneda de Plata”.

Además, recuerda su pasado como fan Redondo, nos cuenta las sensaciones de tocar junto a Indio Solari, sus días en ciudades europeas y las diferencias con Buenos Aires y lo apacible del estudio de grabación. Entre anécdotas madrileñas y esporádicas invocaciones a “papá John” (como llama a Lennon), la charla en el Bar Gargantúa:

¿En qué momento de tu vida aparece El Club de la Moneda de Plata? desde afuera se te nota conforme y tranquilo con el trabajo…

Si… tiene un poco de eso. Si bien este es mi segundo disco solista (y además ya había cantado en algunos discos de otras bandas), es el primero en el que estoy tranquilo con lo que está saliendo. Todo estuvo planeado. Antes de ponerme a grabar una nota ya estaba el orden de las canciones, el arte de tapa en la cabeza, etc. Y todo el tiempo fue sacar lo que sobraba, que el mensaje de las canciones sea directo, que no haya nada estorbando esa transmisión. Y a su vez, eliminando mis auto prejuicios, mi propia censura.

¿Por ejemplo?

Y… alguna palabra que decís “¿esto será medio grasa?”, “ésto no se qué”, “éste pedacito es de Charly”. Si a mi me gustaba, lo hacía. Y eso en algún punto fue un quiebre para mi. Poder relajarme y hacer lo que tenía ganas de hacer hizo que fuese el mejor disco de los que hice hasta ahora. A la mitad le va a gustar, a la otra mitad no le va a gustar, y eso no lo podés evitar. Por eso, mejor que te guste a vos.

Desde mi punto de vista, el disco recurre constantemente al formato canción. ¿Es algo buscado o salió así por que sí?

Está bueno lo que decís en el siguiente sentido: el hecho de hacer canciones a mi me resulta medio de formación (o sea “de” espacio “formación”). Es lo que escuché de chico, es el formato que aprendí y lo que en un momento me pareció que se estaba dejando de lado. Entonces me interesó rescatar ese formato, la canción de pop o rock a la que se le dé la importancia que para mi tiene la letra. Tenia ganas de hacerlo… y después de haber terminado esas canciones, tenía ganas de hacer todo lo contrario: de no respetar en absoluto el formato de una canción, es lo que tengo en la cabeza de acá en adelante.

Buscas reinventarte…

Si. En general suele pasar. ¿Viste que le dedicás un tiempo largo a una cosa, te concentras mucho en eso y después querés hacer todo lo contrario? Es como que te aburrió.

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Video: Catriel Remedi

Pablo había sido parte de Man Ray, Los Romeos, Los Celestes y Proyecto Verona. Luego, emigró a España junto a su hermano Leo. En ningún momento sintió haber sido subestimado por ser el hermano de… “lo que hago lo puedo defender tranquilamente por que es súper genuino”. En 2005 Indio Solari lo llamó para que regrese al país y se incorpore como tecladista y guitarrista a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Ni bien se instaló en Buenos Aires comenzó a darle forma al Club de la Moneda de Plata. Lo presentó a fines de Agosto de este año y lo tocó muy seguido en el Bar Gargantúa de Colegiales y en el Pepsi Music, entre otros.

¿En qué sentido mutó el formato canción original? ¿Qué intentas rescatar?

Y… poder agarrar un piano o una guitarra y tocar una canción de punta a punta, sin necesidad del sonidito de tal cosa. A eso me refiero.

¿En qué aspectos sentís que este disco se afianza respecto del anterior?

En España saqué mi primer disco solista: La historia más simple del mundo. Es parecido a éste en cuanto al concepto de las canciones, todas tienen una unión, y también con el arte de tapa. Pero era un disco bastante más rebuscado, un poco más pretencioso, que no me terminó de cerrar. O sea… ¡me encanta! escucho las canciones y está bueno, pero es un disco que tuvo mucho mucho trabajo. Las canciones se fueron haciendo y deshaciendo, agregando, sacando un poquito y agregando otras cosas. Fue bastante más ambicioso y quedó bueno. Pero creo que justamente por eso fue la necesidad de hacer este otro.

¡Un lecciones aprendidas de Pablo Sbaraglia! (risas…)

Claro. A veces es más difícil sacar que poner. En general, es más difícil hacer algo con poco que hacerlo con mucho. También eso era un desafío.

¿Qué repercusiones tuvo ese álbum en España?

Le fue bastante bien… la gente hablaba bien y las criticas eran buenas o muy buenas. Pero también por que era algo que allá no se ve demasiado: el tener una canción con algo que decir y con una producción que se salía de lo estándar. No es por decir algo malo de los españoles, pero ellos no tienen el training que tenemos los argentinos con el formato de rock en español.

¿A qué te referís con el training que tenemos nosotros? ¿En cuanto al vivo?

No, es que acá se inventó eso. Ese formato originalmente en inglés (tanto de Estados Unidos como de Inglaterra) que en principio fue traducir, después rehacer y luego componer en español.

¡Si! y que en los inicios estaba mal visto en Argentina.

Si, claro. Eso se inventó acá y después se expandió hacia fuera, hacia el resto de Latinoamérica e inclusive hasta España. A ellos les cuesta un poco todavía…

Bueno… no por nada el éxito que tuvieron muchísimos artistas argentinos exiliados durante las dictaduras militares.

Si. Y además hay una afinidad con la idiosincrasia de los pueblos. No es que no entienden lo que uno tiene para decir y viceversa (está bien… no van a entender una sutileza), pero igualmente pescan.

Definitivamente “El Club de la Moneda de Plata” propone una vuelta a las fuentes. Atesora melodías pop bailables, rockitos tradicionales, números lentos y una incesante reivindicación de cada letra. Es que Pablo se luce con versos irisados, muy precisos y delicados, que narran trances de urbe y desamores atemporales. ¿Los invitados? Fernando Samalea, Fernando Lupano, Gaspar Benegas, Jorge Minissale, Tito Losavio, Gringui Herrera y Lorena Mayol, entre otros. De los diez temas, hay uno que es ineludible: Nada! (Zippo rock) junto a Indio, del cual también se grabó un video.

¿Cuándo dijiste “estoy conforme con El Club”?

No, fue en todo el proceso. En cada etapa iba diciendo “ah bueno… estuvo bien”, “ah estuvo bien”, “bien” y todo el tiempo hubo que mantener esa condición de la idea original. Es decir, no degradar la intención original en ninguna etapa, no prejuzgar nada, dejar fluir libremente las cuestiones que me gustaban y evitar caer en subrayados innecesarios. Te digo la verdad: cuando tenía las canciones compuestas, ya sabía que el disco iba a estar bueno.

Y… si cada una de las partes estaban buenas…

Si, era más difícil cagarlo que hacerlo bien (risas…). Por supuesto que le voy encontrando miles de detalles y cosas que se podrían mejorar, cuestiones de audio…

¿Pero te parece que eso está al alcance del público?

No no, pero uno está tan metido… Siempre hay cosas que a uno le gustaría que suenen mejor, más que nada desde el punto de vista del audio. Igual así suena bastante bien.

Tenemos algunos secuaces que nos contaron que en el estudio es donde realmente sos feliz.

Si. El escenario tiene una cosa que está buenísima y que no podría vivir sin ella. Pero es siempre un evento acotado a una cantidad de horas de un día por semana, y tiene esta cuestión del público y la exposición… pasa más por lo corporal. Bajar al estudio con una taza de café y sentarse con el mouse… ¡ahí ya estoy contento! Levantar el proyecto y decir “bueno… a ver que pasa acá”, entrar a jugar con los ecualizadores, con los compresores, con lo que sea. Igual la mezcla es muy difícil, tiene momentos vertiginosos, es como una montaña rusa: empezás estando tranquilo y a lo mejor se empieza a complicar, y estás peleándola, y va todo rápido, y de repente está todo mal…

¿Ahí surgen cositas que luego pueden transformarse en canciones?

Yo llego al estudio con la canción de punta a punta. Lo que sí surge es algún arreglo de alguna cosa, temas musicales, no tanto la composición. Pero la cuestión de sonido, la experimentación se da ahí. Por ejemplo: acá me gustaría que la guitarra parezca un serrucho haciendo no sé qué… entonces “a ver dónde metemos los micrófonos para que eso pase”. Es súper divertido, está buenísimo.

Me imagino que estando en España tuviste acceso al último aparatito en materia tecnológica…

Si, en un año suceden un montón de cosas con la tecnología. Y como yo estuve viviendo cuatro años allá… En el primer mundo tenés acceso casi inmediato a ciertas cosas que acá ves en la Web o en alguna revista, con lo cual, en algún momento me acostumbré a ese ritmo de tener en seguida las cosas a mano, lo último. Encima de 2000 a 2005, que fue el tiempo que estuve allá, se hizo el quiebre del acceso a Internet y la banda ancha. De ser algo medio exclusivo pasó a ser popular, y esa explosión me ocurrió estando allá.

¿Y ahora? ¿Estando aislado de Europa?

Cuesta adaptarse a eso y a un montón de otras cosas. Al principio, te juro que hay cosas que vistas desde afuera y a la distancia decís “están todos locos, ¿cómo puede ser?”. Los precios de las cosas, la forma en que la gente se trata en la calle, la falta de respeto de los servicios, de las organizaciones, mismo de la gente… En España, el mozo no lleva la cuenta de lo que estás tomando. Cuando te querés ir le decís “la cuenta” y el tipo te dice “¿qué tomaste?”, y le decís “tal cosa, tal y tal” y nadie miente, no es que aprovechan eso para sacar ventaja.

Si, estamos viviendo un día a día muy intenso, muy complicado.

Boludeces como cruzar la calle: acá si no miras para todos lados te lleva puesto el 60 más cercano. Parece una selva. Una vez que estás metido otra vez, lo dejas de ver. Es increíble, yo me acuerdo que lo veía, pero no lo puedo ver ahora. Pero pavadas también: en España los tipos están hace diez años haciendo campañas gigantescas en las que te enseñan cómo consumir menos agua y qué beneficios tiene. Acá ves a los porteros de los edificios dejando la canilla abierta durante una hora para barrer la vereda. Es una locura. Una vez que tomaste conciencia (y yo debo decir que gran parte la tomé allá), después te duele, te juro que te duele ver correr una canilla, es impresionante.

Para continuar con la entrevista, pero orientada hacia Indio Solari, Los Redondos y el cierre de la Gira Porco Rex, accedé al blog redondo de rock.com.ar.

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