Los uruguayos de NTGV explotaron el Luna Park: con localidades completamente agotadas recorrieron temas de toda su carrera y presentaron algunos que formarán parte de la próxima placa.

NTVG en el Luna Park. foto: Federico López ClaroFaltaban pocos minutos para las 22 cuando el estadio Luna Park comenzó a quedar a oscuras para que las únicas luces encendidas sean las del escenario (y las de las pantallas de los celulares que registraban la entrada a escena de los músicos).

Mientras la intro sonaba, los músicos tomaron sus respectivos puestos para comenzar el show, con el ya clásico: “Al vacío”.

Un lujo “los vientos” durante las dos horas, pero una potencia indescriptible en el medio de “Ya no hay dolor”. Tras finalizar dicho tema le dieron lugar a otro que formará parte de la placa que comenzarán a grabar el mes que viene: “Niño” (originalmente se llamaba “Tu lugar”).

Es destacable el clima festivo que transmitían tanto la banda como los seguidores, así como también es para resaltar la buena onda y el compañerismo entre las bandas de la República vecina; en varios momentos del recital Emiliano Brancciari pasó las fechas de sus bandas amigas y dio el puntapié para que la gente cante parte de un tema de Once Tiros y parte de uno de La Vela Puerca.

Más de una vez pasa que hacemos algo que con el tiempo va cambiando. Lo mismo sucede con muchas canciones que son de una manera pero cambian (o maduran según el caso) y quedan inmortalizadas en el disco de otro modo. Sin embargo, en los recitales, los músicos hacen esa versión que nunca fue… y ése fue el caso de “No lo ves”.

“Vamos a resucitar un par de canciones del primer disco”, dijo, y así nos introdujo a “Cosa linda” y “Déjame bailar”. Luego, pasamos al potente “Ya entendí”, del disco “Aunque me cueste ver el sol”.

Marcelo Fernández, de los también uruguayos Buenos Muchachos, fue el primer invitado y tocó la guitarra en “En la cara”, incluida en el último disco.

Sin respiro y como si fuesen una misma canción, “Solo” se transformó en “Verte reír” y luego arrancó, también sin que los instrumentos dejaran de sonar, “Nada para ver”. Ahí hubo un pseudo-solo de saxo comandado por Mauricio Ortiz, que fue ovacionado por todo el estadio.

“Tu nombre”, también, formará parte de la próxima placa y antes de entonarla Emiliano contó que era una canción dedicada a su hermana y el joven bajista aprovechó para dedicárselo a su hermano que estaba en la platea…A lo que agregó: “increíble la cantidad de público uruguayo presente!”.

Otro muy buen momento fue cuando el escenario quedó semi-desierto y a la batería de Diego Bartaburu se le sumó otra comandada por Gustavo Antuña; tras unos 10 minutos de perfecta sincronización y potencia se sumó el resto de la banda y otros invitados, también de Buenos Muchachos, para tocar “El oficial”.

Más de 25 temas, una excelente puesta en escena, muy buena calidad de sonido y un final en manos de “No era cierto”.

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