
A lo largo de una trayectoria como músico que lleva más de una década de cabalgatas por una llanura indie que supo ser desértica, Diego Billordo generó un caso difícil de clasificar.
Solista con acompañantes inestables (hasta hace poco), le declaró prematuramente su amor a la música, texturas y compromiso indie en aquella tormenta de ruido que era Ned Flander (grupo platense, para algunos, de culto). Y a pesar de no tener más herramientas que su casilla de mail (y el sagradísimo fotolog) para difundir su obra, se las arregló y pudo girar varias veces por buena parte del país tocando en bares, pubs y demás infiernos.
Hasta este momento había grabado un par de discos y por los resultados Billordo parecía más interesado en complacer las ambiciones propias que en proponer un gesto para la identificación del ocasional oyente (sobre todo en “Love Fidelity”, 2003). “A full” está escrito, tocado y presentado con intenciones opuestas: estas canciones muestran una faceta prolija y presentable de aquellas freakeadas under y noise surgidas de su maná de influencias (Sonic Youth, Pixies, y un montón de bandas influenciadas por ellos). Seguramente este material se cerró así porque busca generar la aprobación de un público que Billordo todavía no tiene. De hecho el subtítulo socarrón, vanidoso y obligatoriamente irónico (en tiempos de mercantilización de mitos) de la placa es “hagamos de esto una leyenda”. Y será cuestión de esperar su desarrollo y crecimiento público para intentar un análisis de la incierta efectividad del esfuerzo.
Los cuarenta desprejuiciados minutos de la placa empiezan en una descarga de punk con reminiscencias noise bajo el título de “Mi chika limón HEY! HO!”; una guitarra que galopa y otras que ayudan a tejer una maraña, una línea de bajo que podría estar en “Nevermind”, melodías de tecladitos chirriantes, y una batería (Javier Yunes) con cortes interesantes. Los teclados (Pablo Font) de la segunda canción incitan a un derrame de dulzura que se confirma en su cálido título: “La puta de un vestido azul”. Parece dividida en dos partes: en la primera (dos minutos y medio) los teclados y bajos (Gabriela Sambucetti, también coros) exhalan aquella brumosidad épica típica de Joy División; la segunda (noventa segundos), suma una trompeta para pasar por el ska, y terminar en un estribillo pop en el que la voz reclama “verte cantar canciones, say no more“. En “Prefiero otro deporte” aparecen unos violines (María Fernanda Ortega) nocturnos y punzantes, en buena combinación con unas melodías tocadas en la parte aguda del bajo. La letra, una descalificación triste y desganada, culmina repitiendo un mantra amistoso (”si a vos te gusta la pala ¿porqué no te enterrás?“) sobre un caos sónico a puro flanger. La cuarta canción tiene un mensaje ambiguo en su título: “Yo quiero ser PJ Harvey”. Allí surgen algunas buenas ideas en lo que hace a las texturas (sonido masticable y futurista) y estructura (el estribillo, lo menos parecido a un estribillo que se pueda imaginar), hay algunas reminiscencias a El Otro Yo y una letra lúdica. El track cinco, “La chika de Once vs. la puerta del sol”, es un dancehall cadencioso que abre con unas trompetas caribeñas tal vez demasiado reiterativas. La vocalización describe un encuentro furtivo con una mujer y sobre la mitad de la canción se incrustan unos violines dramáticos. En “Vuelve el terror de las niñas” se retoma la senda más sónica y rockera, mientras que en la letra emergen algunos detalles escabrosos (”vamos a ponernos a hacer chanchadas/ en la bañadera/ con vos toda indispuesta y sin tener que limpiarla“). También hay una relación de pareja atravesada por los signos de la década (el protagonista la invita a mirar “fotos de mi fotolog” y compartir escuchas de su myspace). La parte más elaborada incluye unos coros graves y profundos que le aportan tenebrosidad a una atmósfera intensa y distorsionada al final del tema.
“Noam Chomsky for the president” muestra a Billordo haciendo lo que más le gusta (o donde más cómodo parece): melodías ruidosas con texturas punk, una supuesta desprolijidad estructural y una letra chamuyada en inglés. “WORALE? GUAY? BAKAN? COOL? GROSO?” reitera el estribillo de un hip hop clásico que propone una revisión autobiográfica de un rockero despreciado por sus pares que celebra que su padre y madre le hayan dado la mejor vida: “casa, estudio y comida“. El aggiornamiento filosófico que supone ese agradecimiento explícito y orgulloso es remarcable: para el viejo y querido rock primitivo la ruptura generacional y el rechazo a los ámbitos pedagógicos fueron cimientos elementales de la actitud contestataria. En el anteúltimo tema el bombo machaca mientras Billordo se despachan contra algunos estereotipos rockeros: señala que “los verdaderos rolling stones/ aman todos a Brian Jones/ yo me pregunto que está de bueno/ estar ahogado en una piscina“. Y también hay una siempre necesaria actitud incorrecta (en este caso casi xenófoba) “ahora veo ese chimpancé/ con ese flequillo tan croto (¡croto!!)”. Es evidente que Billordo se toma a la depreciación de la música rock argentina más popular como un tema personal. “FÚTBOL 5″ se llama la canción final, una especie de himnito sónico que logra cierta épica mientras se suceden imágenes de una chica que va a la cancha. El estribillo repudia a barrabravas asesinos que arruinan el domingo. También se filtran algunos recuerdos y sospechas de una mente obsesiva que se pregunta “cómo y con quién” está su pareja mientras él se despierta en Laferrere, Benicassim (meca festivalera española) o La Plata. Y el cierre es con un teclado básico al que se le van acelerando los ritmos, una estela de sonido que perfuma de adolescencia y soledad el fundido a negro. Si, después de todo, Billordo es un romántico indie.
Es difícil afirmar que “A full” sea un disco de avance para Billordo. Es incuestionable su ensanchamiento sonoro y la positiva reinvención de probabilidades estéticas. Además la profusión y elegancia del sonido logradas en el estudio son un punto alto que levanta a la totalidad del conjunto. Los trabajos de captura, edición (Hernán Agrasar) y masterización (Diego Guerrero) son insuperables. Y si bien las composiciones logran una personalidad palpable por su solidez y estructura novedosa, tal vez no tengan mayores atractivos para un público no muy cómplice.
Otro mérito es que se pueda decir que el de Billordo es un disco en cierto modo futurista, las estructuras y los géneros por los que transita tienen pocas similitudes explícitas en la cronología musical reciente de este país. Las canciones del disco parecen enganchadas, como los cuentos de una historieta, sin viñetas vacías o silenciosas. Ese detalle le aporta una interesante unidad a toda la placa. Las instrumentaciones en general están muy logradas, la labor de composición es muy de autor, pero el detalle que no termina de convencer es la vocalización.
En “A full” Billordo regala su energía adolescente canalizada por la experiencia lógica de un profesional del amateurismo. Hay muchos momentos en los que se llegan a palpar los conocimientos y la sabiduría de un hombre que le ha entregado su vida al rock. Y si bien esos instantes son elogiables, no se trata de resoluciones estables. La sensibilidad elocuente de Billordo gira demasiado sobre sí misma y tal vez sea eso lo que termine haciendo al disco un poco menos atractivo de lo que podría haber sido.
joashjkdashdjkh
June 19th, 2008 el 12:54 am
me quisiera solidarizar con este pibe, da mucha lastima
Emilio
June 28th, 2008 el 2:49 pm
sin palabras este discaso , que lindos momentos me trajo en el verano!
y la verdad que fue un honor poder tocar con Billordo en comodoro!
Emilio
June 28th, 2008 el 2:51 pm
el disco es genial , nunca lo sacaba de la camioneta todo el verano mientras saliamos a patinar con los chicos poniamos el disco con las puertas abiertas para que suene en la caye
CRISTIAN MOTOSIERRA
June 28th, 2008 el 3:12 pm
pfff… cualquiera el chabon del comentario de arriba “joashjkdashdjkh” nisiquiera da la cara.
bua.. que tengo para decir del disco q no lo escuche completo pero los temas del “myspace” estan buenisimos
juanch-i
June 28th, 2008 el 4:29 pm
kapoooooooooo billo!!!!!!!!
y a mendoza???
juani halcone
walter godoy
July 6th, 2008 el 6:49 pm
Este disco de Billordo está muy bueno, es fresco e irreverente, se caga en las formas y es lo mejor que le puede pasar a la musica, desnaturalizar lo sagrado, eso es actitud punk.. Además, qué artista del indie más que biollordo genera tanta polémica? XD
pendejito bardero
July 6th, 2008 el 7:36 pm
aguante diego, tiene en la cabeza mas claro ke es la musica, el disfrute, y como pasarla bien con una banda, tampoco el universo depende de un disco vallan a verlo a los recis y nutranse de la escensia de diego e el escenario el cual responde en contacto con su publico y se divierte, y no hace pose para marcar una onda triste o no o re feliz ,, solo toca y juega ,,, y bue, los ke no dan la geta estan re al pedo man, y resentidos con diego evidentemente, mejor para diego ya ke mal o bien asi se fomenta, y cuando la gente lo ve por primera vez puede bardear o kedar de ojos abiertos, pero no deja de mirarlo y mas ke nada, de escucharlo
Gonzalo Verde
July 6th, 2008 el 8:28 pm
Billordo es lo mas!!!!
a full fulllll fullllllllll
rocio
July 6th, 2008 el 9:10 pm
opinion yo creo que el señor billordo ha montado una lirica sobreterranal,descomunal e intergalactica,hemos observado un montaje en produccion audiovisual
por los canales televisivos,con un despliegue artistico de los grandes genios de la humanidad,
en cuanto ,
a la retotrica de la letra
las sonoridades similares,
punto final
ofrendemos con alabanzas a la maxima deidad billordiana del siglo 21!!!!!
Ricardo
July 8th, 2008 el 9:06 am
Vamos DIEGO!!!!! muy grossa tu musica… en cuanto puedas hacemos algo en MARDEL… abrazo
damian anache
July 11th, 2008 el 7:25 pm
yo banco a billordo a full