El periodista y biógrafo Ariel Torres presenta “El perro cristiano”, libro sobre vida y obra del músico heavy Ricardo Iorio.

El libro sobre IorioAdemás de su extensa carrera en la prensa rockera (Pelo, Metal, Madouse y Generación X componen su currículum), el periodista Ariel Torres también luce un intenso perfil como biógrafo de la música pesada al haber editado trabajos sobre Sepultura (“Embajadores del Tercer Mundo”, editado en España en 1998) y Marilyn Manson (“El abogado del diablo”, un año más tarde). “El perro cristiano” es su tercera obra y está dedicada a Ricardo Iorio, -un verdadero caudillo de la música pesada nacional-, cuya vida recorre desde su infancia misma. “Iorio siempre fue muy reacio a hablar de sus padres -declara Torres-. Justamente, para mí fue un logro que Ricardo hablara de la relación conflictiva que tuvo con ellos, o que hable del rechazo que sintió de chico por la educación o de la dureza de trabajar en la calle. Iorio me contó algunas circunstancias de su vida privada con lágrimas en los ojos”.

La biografía incluye un prólogo de Víctor Pintos (director de www.rock.com.ar) y se vende exclusivamente en la cadena de rockerías Locuras y en shows de Almafuerte, la actual banda de Iorio.

¿Cómo surgió la idea de hacer el libro?

Comencé a reunir material gráfico a partir de 2001, pero recién en mayo de 2005 hice los primeros escritos y las primeras entrevistas. Las motivaciones para escribir esta biografía fueron varias. En primer lugar, la música de Ricardo Iorio representa una parte muy importante de mi adolescencia, especialmente la música que hizo en sus épocas de V8 y en los comienzos de Hermética. Y me pareció que ya era hora de que el mentor ideológico de esas bandas, y también de Almafuerte, tuviera un homenaje en vida. Como hasta ahora a nadie se le había ocurrido escribir una biografía suya (o no pudo, o no supo, o no se animó), ese hueco de información también fue una motivación importante. El momento y las circunstancias cuando le presenté el proyecto por primera vez a Ricardo Iorio lo tengo muy presente: fue en octubre de 2005, en Luján, en el backstage de un concierto de Almafuerte. Ricardo estaba muy bravo esa noche, estaba hecho un demonio, como dice la canción (risas), por eso dudé de su respuesta. Me acuerdo que en un momento dado el tipo estaba muy negativo y me dijo: “¿Un libro mío? ¿Para qué? ¡Vas a perder plata, flaco; si yo soy un salame, yo soy un perdedor!”. Sin embargo, la idea pareció gustarle y aceptó porque “si te digo que no, igual lo vas a editar”, me dijo.

¿De qué manera te defenderías si dicen que tu biografía es “oficialista” por contar con la aprobación y corrección del propio Iorio?

¿Defenderme? ¡No creo que sea para tanto!. Además, no considero a “El perro cristiano” como una biografía “oficialista” porque es una producción periodística mía ciento por ciento, no fue hecha por encargo. En todo caso es una biografía autorizada, y todos sabemos que las biografías de esa clase son aprobadas por los propios biografiados. No hay ningún misterio: Ricardo supervisó todos mis escritos porque yo le di lugar a eso para elija cuáles cosas estaba dispuesto a revelar de su vida privada y cuáles no. Por eso es “autorizada”, y es un derecho que le otorgué, porque todos sabemos que la vida privada y profesional de Iorio está teñida por episodios dolorosos que incluyen separaciones y muertes. De todos modos, aquí debo aclarar dos cosas: no esquivé hablar de ningún tema y a Ricardo le permití suprimir pero no alterar detalles de su trayectoria y de su vida. En ese sentido, Ricardo cortó menos texto del que cualquiera podría imaginar.

¿Con qué persona esperabas encontrarte y con cuál finalmente te encontraste al término de tu trabajo?

A Ricardo Iorio yo lo conocí personalmente varios años antes de escribir su biografía; lo entrevisté en reiteradas ocasiones trabajando para revistas como Metal, Generación X y Arde Rock & Roll; por lo tanto, cuando le presenté el proyecto de mi libro, yo ya sabía con qué clase de personaje me podía encontrar. Y él ya sabía de mí. En mi libro, León Gieco dice que hay que tener muchos huevos para encararlo a Iorio y mancársela, y en un punto es cierto. Iorio tiene sus días. Sin embargo, a pesar de todas las cosas negativas que suelen decirse de él, traté de no dejarme influenciar. Al final, Ricardo me demostró que es una persona sumamente responsable y seria para este tipo de trabajos: cuando le pedí que supervise escritos, lo hizo; cuando le solicité material fotográfico, compartió conmigo fotografías que nunca habían visto la luz en ningún medio gráfico; cuando lo cité para las entrevistas, jamás faltó; cuando llegué a la terminal de micros de Coronel Suárez, un sábado a las  6 de la mañana, ahí estaba él esperándome y cuando me recibió en su casa en el campo, laburamos con seriedad. No es de chupa medias lo que voy a decir, pero fue un gusto trabajar con Ricardo Iorio para este libro.

Cuando uno encara la biografía de un personaje, normalmente termina logrando un fuerte contacto con esa persona. En tu caso ¿cómo quedó reconfigurada tu relación con Iorio a partir de esto?

Gracias a este libro tuve la oportunidad de conocer al Iorio padre de familia; el ciudadano común y corriente que vive en el campo, lejos de los escenarios. Pude conocer su parte humana, digamos. Lo que se generó con Ricardo a través de este trabajo es un respeto mutuo, más que otra cosa. Hemos compartido algunas complicidades, tengo las puertas de su casa abierta y eso es un orgullo para mí, pero no me atrevo a decir que soy un amigo íntimo de él a partir de este libro.

Vos mismo remarcás el perfil polémico de Iorio ¿Tuviste dificultades para abordar algunos temas?

Desde el primer momento que empecé a escribir supe que debía tener un cuidado especial cuando abordaba determinados temas delicados de la vida de Ricardo Iorio, como las traumáticas separaciones de V8 y Hermética (especialmente esta última, que terminó muy mal). También le puse un cuidado muy particular a los capítulos donde me referí al suicidio de la madre de sus hijas, a la denuncia del INADI por presunto antisemitismo, o cuando la prensa y un sector del público lo crucificaron a Iorio por reivindicar la figura de Mohamed Alí Seneldín desde una canción. Si es por dificultad, tal vez el episodio que más trabajo me llevó abordar fue el fallecimiento de un chico en un concierto de Hermética, que finalmente derivó en una causa judicial en contra de Iorio y que fue uno de los determinantes de la separación de aquel grupo. En general, para todo el contenido de la obra me asesoré jurídicamente.

¿Es cierto que tuviste inconvenientes a la hora de definir el título del libro?

En un principio, la biografía se iba a llamar “El demonio negro”; ese era el título que más me gustaba a mí, pero a Ricardo nunca le gustó. “Me van a gastar, amigo: el demonio negruuuuu…”, me decía Iorio imitando a aquella parodia humorística llamada Santiago del Morocho, que los sábados a la noche gritaba “humor negruuuuuu” en el programa “El ojo cítrico”, de Canal 13. Al final, insistió tanto Iorio con su “demonio negruuuuuuu”, que cambiamos el título por “La marca de Caín”, en alusión a una frase que Skay Beilinson le dedicó a Iorio el día que lo conoció personalmente en la década del 80, episodio que mi libro cuenta con lujos de detalles. “Vos llevás puesta la marca de Caín”, le dijo. Pero, hete aquí que unos meses antes de que el libro sea publicado, Skay editó su segundo disco solista con ese título… y nos arrunió la idea. “¿Y ahora, amigo, qué título le ponemos?”, recuerdo que me preguntó Iorio. Después de analizar varias opciones (como “Ácido y argentino” o “Ayer deseo, hoy realidad”), un día le propuse “El perro cristiano”, que es una frase que Iorio utilizó en varias letras y que lo representa perfectamente. Porque contrariamente a lo que muchos suponen, no hay un mensaje antisemita detrás de semejante título. “Soy un perro cristiano porque sigo a Dios, así como el perro sigue al hombre”, suele decir Iorio, que fue bautizado cristiano pero hoy sus creencias religiosas tienen que ver con el espiritismo y la reencarnación. Finalmente, “El perro cristiano” le encantó a Iorio y quedó.

Compartir la nota: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • bodytext
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google
  • BarraPunto
  • E-mail this story to a friend!
  • Meneame
  • Print this article!
  • Technorati
  • TwitThis
  • YahooMyWeb

Notas relacionadas: