“Le di mi vida a las canciones y no me arrepiento” es la frase centrífuga de la que se desprende cada una de las letras del sucesor de “Sistema nervioso central”. Es que “Una temporada en el amor” de Estelares es precisamente eso… una temporada al borde de ¿la consagración?

"Una temporada en el amor", Estelares

"Una temporada en el amor", Estelares

Infalibles hits en sintonía mid tempo, que van a taladrar las cabezas en las radios y todos los lugares donde suenen baladas copiosas, como lo hiciesen “Ella dijo” o “Aire”, con sus melodías pegajosas y una lírica poético-urbana del songwriter Manuel Moretti.

De lo que no queda la menor duda es que los platenses revalidaron su título de banda mimada, generando una impaciencia ansiolítica por este nuevo trabajo, y cumpliendo con ciertas expectativas. “Cristal” es de esas que van a sonar y sonar hasta el hartazgo. “Melancolía”, en cambio, la bella balada eléctrica, de mucha calle y desamor. Claro que “Temporada…” está atravesado por las guitarras dulzonas (que a veces se despachan con destellitos de rock) de Víctor Bertamoni y la gola nostálgica de Moretti, bien representadas ambas, en la lacrimosas “Las trémulas canciones” y “Máscaras”.

Algún resabio “decadente” regurgita a la tierna “Mil abejas”, al mejor estilo Perro Serrano (LAD) invitado deluxe en “Sistema…”, rubro que elevó la jerarquía con la presencia inviolable de Fito Páez en la funky-abolerada “Autobuses”.

En definitiva “Una temporada en el amor” es un álbum de canciones agradables de las cuales es muy difícil escapar por la ambigüedad de poesía y sencillez que encierran en sus versos, con los que es muy difícil no identificarse. Dicen que Moretti las escribió varios años atrás, embebido por los tangos y las desilusiones de la vida y ahora salen a la luz en el momento, quizás más brillante de la banda.

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