La banda de Luciano Napolitano (hijo del eterno Carpo) está grabando su cuarto disco. Este nuevo trabajo lo encuentra sereno, sano y solidario; pero nunca blando y, mucho menos, serio. Con la excusa de la nueva placa charlamos con Luciano acerca de su manera de ver la música, su opinión del rock actual y demás situaciones. Lovorne estará presentando el nuevo material el sábado 31 en el Teatro Verdi (Av. Almirante Brown 736, bario de La Boca).

Primero lo promocional: ¿qué va a pasar el sábado 31 en el Teatro Verdi?

Vamos a presentar los nuevos temas, algunos de los discos anteriores y unos covers de mi viejo seguro. Después estaremos el 6 en La Ferrere y el 7 en City Bar en Martínez.

Vi que apadrinaste al comedor “La mascota de Benavidez” y que con la entrada hay que llevar un alimento no perecedero…

Si, igual lo de no perecedero es relativo. La comida va a llegar el domingo y el lunes ya no va a estar más. Es un comedor que no tiene mucha gente que los ayude. Así que consulté con el Verdi, consulté con la gente del comedor y todos se coparon. Vamos a ver si lo llevamos nosotros.

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¿Por qué decidieron afrontar la banda desde la independencia?

Sinceramente, creo que no hubo una propuesta que cumpliera con los requisitos que necesitábamos para encarar algo como es debido. Ahora con Lovorne estamos con la línea muy recta y sabemos para donde vamos; así que va a ser difícil que alguien nos haga salir del camino. Igual particularmente en mi caso no es ninguna ventaja que yo esté en la banda. Nos cuesta igual o más que a cualquiera.

Tu vieja y tu abuela fueron bibliotecarias, de hecho tu abuela escribió un par de libros, entre los que está “El Querido Pappo”. ¿Vos tenés alguna relación con la lectura?

No, para nada. No me llama la atención la lectura, por lo menos hasta esta conversación, no sé dentro de un rato… (Risas)

¿Y con la música clásica como te llevás?

Mi abuela tiene una colección de una revista de música clásica, que está incompleta, porque mi viejo se llevaba compacts y después no los traía más. Me gusta mucho y en algún solito de guitarra aparece, pero la respeto bastante porque no soy de ese palo.

Están grabando el cuarto disco de Lovorne, ¿qué nos podés adelantar sobre este nuevo trabajo?

Tal vez tenga 9 o 10 temas, no más. Estamos escuchándolo. Los discos anteriores los grabé y ni los escuché. Con este me puse un poco más quisquilloso con las asignaciones, los ruiditos… Además me grabó “el bocón”, el guitarrista de Jericó, que me dio la oportunidad de grabar cuando quiera. Nos hizo la pata porque sabe que somos independientes y no tenemos un sope. Lo estamos grabando de a pedazos, en distintos lugares. Y si vamos a lo que es costo de dinero y tiempo, los otros salieron 10 veces más caros y este suena 10 veces mejor.

¿Qué cambiaste para lograr esa calidad en este disco?

Estar con todas las luces 24 horas al día. Por el disco, por la fecha y por un montón de cosas más hace un rato que no estoy tomando. Estoy tan metido en el estudio que no tengo tiempo para escabiar la verdad. Ahora me la paso grabando ideas continuamente, depués las ensayamos, van saliendo los temas y los vamos probando. Cuando querés hacer las cosas bien, hay que hacerlas desde todo punto de vista. Y como a muchos les habrá pasado, a veces te pasás de copas y te olvidás de ciertos detalles.

¿Cómo encarás la composición de un disco?

Son cosas que van pintando, ni idea de dónde salen. Se que con el cerebro no las hago, eso seguro. De escucharlas un par de veces se va haciendo un filtro, que está entre el oído y el cerebro. Hacemos 20 temas, nos quedamos con 15; de los 15, elegimos 8. Después grabamos 4, nos quedamos con 1. Siempre buscando una nueva manera de laburar y eso se nota en el resultado de la grabación. Suena mucho mejor que estando en un estudio profesional.

¿Qué diferencia a este nuevo disco de sus predecesores?

Este disco me lo estoy tomando con mucha calma. Para grabar en lugares como El Abasto necesitás unas companía y mucho dinero. Nosotros el primer disco lo grabamos ahí porque un amigo nuestro se sacó la lotería o algo así y me dijo “te voy a grabar un disco”. Nos agarró medio en pelotas, teníamos 4 temas hechos y los otros medio que los hicismo en el estudio. El segundo fue una calentura mía, que como habíamos grabado el primero, queríamos el segundo. Nos gastamos un montón de guita y laburamos como unos perros (Risas). Después el tercero fue una concecuencia de los otros dos.

¿Qué pensás de todos los que usan el rock para decir cualquier otra cosa?

Si le preguntás a cualquiera te va a decir cualquier cosa. Creo que al rock cada uno lo vive desde su lugar. Existen Dios, el Diablo y el rock and roll. Yo estoy las 24 horas pensando en eso, tocando… En mi casa tengo una viola, en lo de mi vieja otra, en el taller del tano donde dejo el auto otra, en la casa de mis amigos… Todas criollas, no te pienses que tengo eléctricas tiradas por todos lados. Donde voy siempre hay una viola y un lugar para tocar. Lo que veo es que hay gente que capaz se dedica a hacer otra cosa.

¿Y del mercado comercial del rock?

No me va ni me viene. Si hablás de lo que pasa por la radio y la tele, quedo afuera, porque no miro tele ni escucho radio. Pero sinceramente porque no la puedo escuchar. No tengo paciencia para escuchar una radio donde capaz te pasan un buen rock and roll y después te enchufan alguna estupidez. Para mí lo popular tiene que ver con el abrazo popular a la gente. Popular es “La Renga” capaz y si ellos no están ahí en los medios, por algo será.

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