Marcelo Ezquiaga a meses de sacar “Un buen pescador”, y siendo fiel a su constante búsqueda, se presenta éste vienes 27 en el hermoso Centro Cultural de la Cooperación. A partir de las 23 hs., él más invitados muy especiales y ligados a su vida más íntima, lo acompañarán en una sala que es especial para justamente potenciar esos climas minimalistas y cálidos.

Marcelo Ezquiaga

Marcelo Ezquiaga

Más allá de la buena propuesta en sí, siendo un músico de súper acción que no pasa varias semanas sin pisar escenarios para mostrar sus canciones, no solo éste concierto significará seguir presentando su último (y primero como solista) larga duración, sino que todo lo acontecido quedará para el recuerdo.

“Mi idea es hacer una especie de mix de mis cuatro discos, unir “Un buen pescador” con todo lo anterior que hice con Mi Tortuga Montreux, y acompañarlo con algunas sorpresas nuevas y darle un balance espiritual y sonoro a este año que fue de muchos cambios para mí”. Definitivamente el 2009 para Marcelo Ezquiaga fue un punto de quiebre, en el que literalmente termina de cerrar un proceso humano natural para dejarse llevar hacia nuevos rumbos con resultados concretos, y a la vez, como siempre que caben las dualidades o las dos caras de una moneda, el cambio viene de la mano de un final y de un reinicio, y así de real es que Marcelo quedó frente a frente con lo que es literalmente el renacer.

Se puede hablar de una doble paternidad. Editó su primer disco solista el cual fue presentado exitosa y continuamente por diferentes escenarios. Los antecesores a “Un buen pescador”, habían sido junto a Mi Tortuga Montreux: “Mar del Plata en invierno” (2002), “Mapa” (2005) y “Mi Tortuga Montreux” (2006). Lo vital y llamativo, es que por su propio ímpetu, él es un músico que siempre está en escena o en el boca a boca, que es referente del Indie local sin renegar de ello, sin tener porque hacerlo, y en cambio alimentándolo en continuas muestras de experimentación y pasión frente a lo que hace. Cómodo en su espacio no deja de ser evolutivo e inquieto. Y si graficamos mentalmente alguna línea de esas que hablan de estadísticas, siempre hay puntos más altos y más bajos, lo que es natural porque de eso se trata un poco la vida, de potenciar o transformar según corresponda ese interior, y sin dudas luego de varios años de carrera, de minucioso manejo musical y de rozar con diversidades dentro del género que representa, llega a este primer disco acompañado de un proceso paralelo que representa sí o sí el fin de “Un Marcelo” para ser “Otro Marcelo”.

Marcelo Ezquiaga

Marcelo Ezquiaga

Mientras las canciones de “Un buen…” iban tomando vuelo y personalidad propia, Florencia, su mujer, lo acompañaba mientras que su panza iba tomando vuelo y personalidad propia hasta dar a luz a quien hoy los convierte en una flamante familia junto a Violeta. Acostumbramos a hablar de realidad, y sobran citas de grandes estudiosos sociales y filosóficos que se refieren a que “vemos lo que somos”, y hay mucho de eso (¿o todo?) en cualquier artista que hace carne de su propia carne, que está transitando sus emociones en busca de inspiración y creatividad, por lo que no se puede pasar como si nada frente a la mayor experimentación que puede sucederle a un ser en el momento de la concepción de vida, y más aun, como primera vez.

Así, tras mucho andar y recorrer como músico más luego de años de caminar junto a su amor, éste 2009 lo oficializa como artista solista y lo bendice con una nueva compañera de ruta, que en algún lugar de su ser guardará como dosis de identidad, la consagración de ese proceso en el que su padre se fue sumergiendo profundo para elevar luego la apuesta. “Mi música sufrió estos cambios dando en algo totalmente nuevo, en especial en temas que venía haciendo desde hace mucho y que creo que se vio en lo que hago en vivo, porque empecé a tocar solo aunque mas acompañado que nunca y hacer música desde un lugar más chico pero también más propio”. Y esta auto descripción que él hace, cualquiera que haya asistido a alguna de sus presentaciones a lo largo del año, puede dar fe de lo literal que es.

Se percibe feliz, es difícil tener una imagen de él en la que no este armonioso, pero es cierto que contagia otra energía y convence del sentido espiritual al que hace referencia. Tiene ganas de salir ya a mostrar eso que el llama “mix” de sus discos grabados, y que en realidad es un balance emocional del caminante que se hace camino al andar, como músico sí, pero ante todo como hombre. Por eso para una noche que promete ser especial se rodeará de personas muy llegadas a él en lo que a su vida hace, con esa sincronización de ser también nombres talentosos y ligados (ligadísimos) al arte: “Voy a estar acompañado por amigos contados, que apoyan sinceramente lo que hago y yo lo que ellos hacen. Ellos son Miguelius, Pablo de Caro, Pablo Dacal, David Amado, Manu Caizza - mi baterista de la ultima formación - y Andy Ravioli - músico que conozco de larga data y conceptualmente me acompaño siempre - ” La cita es en un lugar que tiene capacidad muy limitada por lo que se recomienda atención especial al horario y a la puntualidad del anuncio del show, lo que se contrasta en las sensaciones sin restricciones de ningún tipo que todas las salas que conforman el C.C.C. genera, convirtiéndolo en uno de los espacios más hermosos para ir a ver recitales o teatro, o simplemente para leer mientras se merienda con muchas alternativas visuales y auditivas que el centro ofrece.

Si las primeras veces cuestan por diferentes circunstancias y causas, una vez que se toma el gustito (cuentan) que es difícil quedarse en un mismo punto, por eso para continuar abriendo rumbos que lo lleven a nuevos puertos, siempre es bueno ver de donde venimos y como nos encontramos ahora. Un buen moño para rememorar y celebrar estas transformaciones es este concierto que tiene el plus de ser grabado para luego ser parido con la buena vibra de los recitales en vivo, y con la yapa de todos los sentimientos que estarán escapándole al anzuelo para no perderse de sacar a flotes de los buenos recuerdos que han traído a este gran momento que Ezquiaga promete para cumplir. Como un buen aventurero que a veces supo a selva, otras a ciudad, que inició el año cerca de los mares para cambiarlo por pañales y mamaderas, pero que nunca dejó de lado de hacer salir su voz acompañado por palabras bien tratadas y recostadas en ese formato de canción que tan bueno es escuchar, oficialmente solista pero no solo, fusionando pasado con presente y futuro, el concierto que brindará será para la familia que se forma, la que se elige y la que se hace después de tanto andar de los escenarios a los oídos de muchos, pero sobre todo, para brindárselo a él mismo dejando ir a ese que supo ser y para disfrutar del quien es hoy, sabiendo que aun hay mucho más por contar y cantar.

Notas relacionadas: