
El Ciclo Folkadelic ha llegado a su segundo fin, que en ésta oportunidad, viene del último mes del año. Con una primera parte entre septiembre y octubre, y la segunda en diciembre, con medidas de quincena en quincena, los días miércoles los espíritus folk tuvieron su refugio en la ciudad de los pobres corazones para alimentarse de las canciones en su sentido más puro.
Ultra Bar habitó a todos los artistas que han ido pasando y que con sus sillas llenas pudieron compartir su arte. El miércoles fue el cierre y, lo sabemos: quien cierra último, folkea mejor. El honor de la puntada final del moño quedó en manos de Mañana en la batalla piensa en mí.
La propuesta del ciclo era acercar a una veintena de músicos, divididos en grupos de dos o tres artistas por cada miércoles durante un mes. Podemos hablar netamente, o como puerta de entrada, que sí, el cartelito todo lo dice: “bandas folk”. Lo mejor del ciclo es que en pleno centro, de fácil acceso, en horario casi post oficina y bastante puntuales, con entrada gratuita, en el espacio que Ultra Bar ofrece para tomar y comer algo, logró mostrar ampliamente la buena movida local que hay. Un manto de piedad entre trajes, tacos, maletines y carteras que corren por doquier sacudiendo a la Tierra con el mal trato de la velocidad de la ciudad, y puertas adentro parece otro mundo, y se pone pañitos en pentagramas para que le baje esa fiebre de metrópolis al borde de un ataque de nervios.
Para repasar alguno de los nombres que han pasado en sus etapas (septiembre-octubre // diciembre) podemos citar: Polaco Sunshine, Julieta Rimoldi, David Amado, Trebian, Señorita Carolina, Hernán Martínez, Cheba Massolo, María Pien, Ana Pettinari, Sr. López, Javi Punga, Como Siempre… entre otros.
Algunos fortalecidos, otros en procesos, muchos asomando y tomando los primeros ímpetus, cada artista dejo su marca y se llevo el reconocimiento de la participación. Folkadelic dio la oportunidad de conocer, disfrutar y ver a muchos nombres juntos, renovando o reforzando lo bueno que han hecho hasta ahora, o curtiendo el escenario que les hace falta para continuar en este crecimiento. Lo malo va más allá de la organización, y se centra en nuestro público, el cual aun no tiene buena educación para ver recitales entre sillas y mesas, tiende a la conversación constante y a veces se vuelve insostenible. No todas las bandas logran domar ese aspecto, pero cuando sí lo hacen la noche se pone más que interesante. Pero hasta esto amerita un subrayado: a modo maestra ciruela, así como una propaganda pide que se llame la atención a quien ensucia nuestras calles, cada vez son más los que piden silencio y respeto por quien ofrece su obra delante nuestro. Ayer esto fue pasando de oscuro a invisible con el correr de las canciones, y no es para menos, que nadie dude del poder del formato, ya no…
No es fácil el inicio, nunca lo es. ¿Hay algo más incómodo que llegar primero a una fiesta? Pocas cosas, pero concentrándonos en lo que nos compete, la noche de anoche se fue poniendo tibia y adecuada, hasta llegar al clima ideal. Hasta lograr esa sensación que se compara con estar sentados en una esquina o en una mesita afuera de algún bar con tragos, charlas y amigos. Lo de ayer fue todo así: evolución pura hasta llegar al máximo momento, que dejó atragantado con ganas de más aunque los protagonistas en pleno mes de regalos, cedieron a esos deseos. Y como estamos en democracia, con la buena educación recibida a pesar de los ministerios con sus ministros de turno (y que en estos tiempos justamente hablando de educación, merecen más que nunca nuestra voz en alza) se pidió fuerte por “otra” y hubo más. Todos felices y contentos.
Los encargados de poner el moño, por orden de aparición escénica han sido: Chilo & Landa, Pol y Mañana en la batalla piensa en mí (que ya han tocado otra vez y siempre con la misma buena respuesta).
Chilo & Landa abrieron el fueguito. Saben que hay mucho por recorrer y aun algunas supervivencias emergentes como para poder brindar lo que seguramente forman en sus cabezas y corazones a la hora de hacer la música que hacen. Es muy poco y muy pronto dar una sentencia, y eso es completamente esperanzador siempre que haya ciclos como éste que permite la renovación de la escena, desde un lugar de escuelita a modo de darles ruta y camino a las ruedas para gastarlas con vida propia. Siempre con manos a la obra se puede construir y edificar alto. Buena propuesta, para seguir y con atención. Pol en cambio ya piso más fuerte, y también es de los que generan un sincero “qué bueno lo qué hace”, pero deja un “ni” a medio asomar. Acompañado de su valioso puñado de canciones, con una voz que por momentos resulta muy similar y familiar a otros artistas, quizás debería encontrar su mejor costado propio para dar así su batacazo, su propia marca, que no quede en un “se parece a…”, sino que simplemente haya inspiraciones y que sus letras sigan tomando el vuelo que toman cada vez que son oídas. Es la promesa cumplida del no hit pero que es canción pegadiza que invita a tomarse el tiempo de escucharlo y luego acercarse a disfrutarlo en vivo. Lo mejor lo tiene, y es su propia mirada al arte y su capacidad de volcarlo en letras sencillas, limpias y que hacen bien al ser oídas.
A-Tirador Láser nos cantaba desde su maravilloso disco “Otra Rosa”, en la canción “Tan Folk” lo siguiente: “es de esperar que vayas a resistir, resistirás… (…) sin prisa lo peor, loco, tienta su ser”. Y algo de eso hay, y vaya si los tiradores esos lo saben. El género resiste ante todo al prejuicio de lentitud, sin embargo se permite expandirse sin pisos ni techos que los aten, aunque tengan raíces, porque la raíz es el origen, la vida misma que se expande. Es tan amplio lo permisivo y tanta la búsqueda experimental del folk que hacen música con libertad para poder sentirla y respirarla con esa misma capacidad de recibir nuevas creencias, porque es una forma absolutamente inspiradora de vivir la vida.
La última banda que tocó anoche es en particular para rescatar por lo que tanto se concentra en lo que literalmente hacen a la música-tierra, como si cantaran y tocaran generando sonidos desde el núcleo más profundo del planeta. Como en nuestros cuerpos nuestro núcleo es la panza por donde pasan todas las emociones y desde donde nos estiramos para alcanzar lo que “no llegamos ni en puntas de pie”, anoche, Mañana en la batalla piensa en mi, demostró su fluida relación entre lo natural y lo personal, lo emocional y lo musical, la palabra y el silencio, todo en perfecto romance con el aire que va entrelazando los mas suaves rezos de amor en total intensidad con la fuerza de sus instrumentos. (A un tal Gustavo: ¡esto es fuerza natural! Nada de auto ayuda ni huir de caballos…) Mañana en la batalla… viene de una gira súper exitosa por el norte argentino, con lleno en sus presentaciones y EP agotados, y a contrario de lo que pasa en las novelas, que uno puede dejar de mirarlas unas semanas y luego siempre mas o menos es lo mismo (por no decir igual), la actitud del trío (Carli y Tomás Aristide más Tomás Aristimuño) siempre nos deja sentir el asombro y la elevación de “la primera vez”. Cada uno está mejor en lo suyo y con esa certeza corriendo como ríos en sus venas: Carli da la sensación que puede hacer sonar y vibrar las almas con un tenedor y una copa, hace música desde los gestos y su postura, es tal su jerarquía y potencia que dan ganas de ir a abrazar al roncoco cuando lo apoya, también canta y anoche quizás con más fuerza que otras noches, pero siempre desde la pasión y el dolor, cruzando puentes iluminadísimos de amor que tan bien congenian con su primo, Tomás Aristimuño, que no solo penetra el alma dejando su garganta en el escenario con cuerpos y formas propias que desvelan angustias hasta sentirlas sanar, sino que toca la guitarra como mucho rockero desearía hacerlo, y decir mucho, es mucho! La percusión es la comparación más exacta con la bendición de dar la vida, de ese último gemido liberador del parto, y va de la mano del otro Tomás del grupo (Aríside), como pulpo retumba en perfectas melodías y efectos sonoros las intensas letras, transportándonos a todos a un paralelismo que nos hace perder en bosques o bien alongarnos hasta tocar las nubes de un rasca cielo, con el cuerpo entregado al instrumento, la Tierra encuentra su himno desde los tumbazos de Mañana en la batalla piensa en mí, si había una lengua que necesitaba más allá de fronteras e idiomas, Tomás y su percusión ya se la facilitaron. A todo esto, y ahí sí ganan y se resaltan en la noche, por la relación íntima con la música, lleve el vestido que la misma desee llevar, se nota la madurez y experiencia en acción, porque mientras el público revela su piel al escalofrío, ellos aun con timidez agradecen, no se inmutan y ni dan tiempo a suspirar para ya volver a abotonarnos con otra obra maestra. Son tres, pero suenan como veinte.
El Ciclo Folkadelic fue de las claves de éste año, en un lugar como Ultra Bar que fue participe activo de las noches de música porteña. Ha permitido abrir oídos y renovar esperanzas sobre lo que se viene, ver que no siempre se pierde y que tan solo lo que falta es espacio y esfuerzo, laburo y corazón, salir adelante a buscar lo que no solo no dan los que deben garantizar la cultura de la ciudad, sino que encima la complican como para que no quede nada librado a la buena alimentación de las formaciones. Se acerca fin de año, vale el brindis por todos los músicos que pasaron por el ciclo, también por quienes se acercaron a ocupar sillas y con respeto escuchar, sin importar gustos personales sino sabiendo que lo válido es estar ahí apoyando una actividad que necesitamos por el oxigeno de nuestro Buenos Aires querido, bien por los que atienden y están allí tratando bien con su trabajo comprendiendo que no es una noche de cena más sino que la prioridad está en el frente sobre el escenario mimándonos un poco de arte, y para los que siguen concibiendo, no a codazos limpios, sino con capacidad de generación y docencia, este tipo es momentos que hablan bien de nuestras calles, de la calma de los buenos hechos y de la pasión de lo bien sentido. Brindemos por el Ciclo Folkadelic que ayer finalizó y seguramente algún pronto inicio traerán entre sus manos.
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