El Mató a un Policía Motorizado marca las diferencias entre editar un CD y hacerlo en forma virtual. El sonido indie, los planes de la banda.

El Mató-El otro día grabé una base en casa, y le puse unas trompetas con la voz. Me gustó, quedó una cosa como muy psicodélica, tipo Neutral Milk Hotel. Me pareció que estaba bueno. Escuchamos grupos de psicodelia beat, como Apples in Stereo. Ese tipo de cosas podrían estar en El Mató. Medio orquestales, como algunos temas de Blur, pero sin llegar a tanto, tipo “Rubber Soul”. En el próximo disco van a haber cambios, hay temas nuevos que son más acústicos, no tan al palo, con elementos más melódicos. El otro día hicimos un acústico en el Salón Real, y nos gustó mucho. Tocamos un tema nuevo -que en realidad es viejo- que se llama “Nuevos discos, nuevas drogas”, que quedó afuera de la trilogía. El próximo disco va a ser un LP, y vamos a seguir editando independiente (Santiago).

-¿Existe un sonido “indie” hoy?

-Para mí se rompió un poco, en un momento fue la música “alternativa” al mercado. Después se usó la palabra para asociarla con ese pop medio post-Radiohead, como Jaime Sin Tierra, Bauer o Interama. Y después se abrió un poco, y aparecimos nosotros. Ahí se rompió, pero se mantuvo cierto espíritu, un modo de producción y cierta búsqueda más allá del cliché clásico del rock nacional (Santiago).

-El Mató tiene letras muy breves, que tienden a repetirse. ¿Puede haber un cambio en la lírica?

-En el último disco rompimos un poco con eso (Willy). -En “Navidad de reserva” y en “Un millón de euros” se hablaba de eso, de las letras cortas, y me gustan, pero tampoco quiero que queden como una marca del grupo o encasillarme en eso. Estuvo bien, pero puede cambiar. Siempre fantaseo con hacer cosas hiper-complejas, romper un poco con lo que estamos haciendo y hacer algo más barroco, con más partes; pero a veces los que hacen cosas así fantasean con cosas simples, así que es algo que puede ir y volver (Santiago).

-Los han emparentado muchas veces con el “kraut-rock” de los ‘70 ¿Escuchan esa música?

-Escuché un montón, me gusta mucho (Willy). -Si los puristas escucharan El Mató, no dirían que es kraut. Cuando nos preguntan qué hacemos, nos gusta inventar definiciones, como “kraut-campestre” (Santiago). -Para las bases tomo mucho del kraut-rock; lo que pasa es que nosotros hacemos un formato canción. Stereolab también tiene ese ritmo. En el Primavera Sound tocó el guitarrista de Neu! con el baterista de Sonic Youth y un bajista. Fue una clase de kraut (Willy).

-Ustedes suelen acelerarse, después bajar. ¿Esa influencia la tomaron también del sonido motorik… o se van de tempo?

-No, no, es buscado. Fue surgiendo, como en “Chica rutera”, que sube y baja, se dio de forma espontánea (Willy). -De todos modos, no nos gusta tampoco grabar con metrónomo… Nos gustan las desprolijidades, que forman parte de todo (Santiago).

-Cuando empezaron a tocar se autodefinían como “punk-espacial”.

-Porque no éramos punks ni espaciales, era un término medio. Para “espaciales” éramos punk y para el punk, espaciales (Santiago).

-¿De dónde surge el tono apocalíptico del último EP? ¿Es un chiste o realmente les interesa esa temática?

-Mi hermano era muy fan del cómic, y después de las películas más clase B o extremas. Recuerdo haber visto con él “Los Muertos Vivos” o “Usurpador de Cuerpos”, cosas que terminan mal, es el fin y no hay solución. Nos interesa el tema, pero siempre en la poesía de la banda intentamos esquivar lo solemne; si bien abordamos cuestiones como el fin del mundo -que es algo solemne-, en algún momento tiene que haber un guiño a lo contrario, para que se rompa un poco eso. El próximo disco, por ejemplo, no va a ser tan conceptual como los anteriores; usar un concepto como disparador de ideas es divertido, sirve, pero al mismo tiempo te encierra (Santiago).

-¿Dónde piensan grabar?

-En Panda. Ahí grabó una banda amiga, Go-Neko!, y está bueno. También grabaron los Crema del Cielo. Igual te cobran mil pesos las diez horas, algo así, es caro… Siempre grabamos en La Plata en forma casera, y nos gusta, pero ahora queremos probar en un estudio más grande; la idea sería experimentar con nuevas herramientas a ver qué onda. Cuando tenes más margen de acción a nivel sonoro supuestamente es mejor, y el objetivo final es más fácil de encontrar. De todos modos, amo el low-fi, y siempre lo voy a hacer, porque lo más importante son las canciones; hay una situación muy común, que es un músico preguntándole a otro “¿Y, escuchaste mi disco?”, y le contestan “Sí, está re-bien grabado”… Significa que suena todo perfecto, pero el contenido es pésimo. Lo primordial es hacer buenas canciones y arreglos (Santiago).

-¿Sigue teniendo sentido editar en CD?

-Está bueno editar en forma virtual y en CD, porque nos gusta, y porque si vendés discos, algo ganás. Vendemos discos en los recitales, en las disquerías, de acá y del interior (Santiago).

La nota completa en el Diario El Día, de La Plata

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