Después de tres años y medio de silencio, Andrés lanza su nuevo disco con sólotres canciones propias.

Han pasado tres años y medio desde que Andrés Calamaro lanzó al mercado discográfico “El Salmón”, una vasta obra de cinco CDs y 103 canciones enemiga de cualquier táctica comercial. En febrero, el día 16, vuelve con una propuesta más modesta, ‘El Cantante’, con sólo tres canciones propias.

“El Cantante” será un disco de doce canciones, de las cuales nueve serán versiones de otros artistas. Calamaro volverá a publicar con DRO un disco que incluye temas como ‘Volver’, de Carlos Gardel, ‘Pedro Navaja’, de Rubén Blades o la titular ‘El Cantante’, de Héctor Lavoe.

En esta ocasión, el argentino se ha rodeado de un combo con aires flamencos: el Niño Josele está en la guitarra, El Piraña al cajón y el bajo es Alaín. El pasado mes de octubre, el propio Calamaro anotaba en su página web el anuncio del álbum: “Esta semana estamos adelantando con las voces del repertorio, ya que dejamos impecables las guitarras del Niño Josele y los bajos de Alaín sobre las notables percusiones del trío de cajones liderado por Piraña. Ojalá este repertorio sea del agrado de todos”.

La vuelta de Andrés Calamaro a la actualidad musical es una de las mejores noticias que podía recibir la escena española. Tras co-liderar Los Rodríguez junto a Ariel Rot durante la primera parte de la década de los noventa, el genio del argentino se desató como un huracán en su etapa en solitario.

‘Alta Suciedad’ (1997) fue un primer y certero aviso, con ‘Honestidad Brutal’, publicado dos años más tarde, llegó uno de los mejores álbumes que se han editado en castellano, 37 grendes temas, cargados de vivencias y tremendamente emocionantes. Relato de un corazón destrozado –Calamaro acababa de separarse de su mujer-, las canciones de ‘Honestidad…’ eran auténticas flechas cargadas de verdades como puños y de sentimientos envenenados.

Al año siguiente, Calamaro toma una de las decisiones más extravagantes que se conocen en los entornos musicales y publica ‘El Salmón’, 103 temas repartidos en cinco CDs. Críticas y elogios se dividen a partes iguales, los unos dicen que es un genial experimento, los otros un exceso de genio caprichoso.

Tres años después y visto desde la distancia, ‘El Salmón’ confirma lo que en su día sólo algunos supieron ver: que es un gran disco de rock.

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