
Andrés Vilanova adelantó que la banda prefiere seguir generando nuevo material antes de entrar a grabar.
En 1997 Andrés Vilanova no tocaba en ninguna banda. Tenía dieciocho años y cursaba quinto año del colegio secundario. Por aquel entonces Martín Carrizo decidió alejarse de A.N.I.M.A.L. por razones que nunca quedaron del todo claras, al menos oficialmente, dejando vacante el puesto detrás de los parches. El “niño” -como le suelen decir-, baterista y seguidor del grupo recuerda que “dijeron que iban a probar a todos”, por lo tanto la puerta estaba abierta. Frente a la dificultad de concretar una prueba y por consejo de su madre acabó por acercarles un video de él en su pieza interpretando “Más cabezas para tu pared”, “Guerreros Urbanos” y algún otro tema, pero lamentablemente hoy el paso del tiempo interfiere al momento de recordar. La ingeniosa jugada dio resultado y luego de algunos ensayos finalmente el puesto fue suyo. Sin embargo fue el primero en irse y cuando “Corvata” hizo lo propio, un nuevo proyecto musical los volvió a unir, esta vez junto a Hernán Langer en guitarra, en lo que hoy es una de las bandas más respetadas de la escena heavy nacional: Carajo. En su sala de ensayo Andrés se tomó un momento para atender nuestro llamado y hablar entre otras cosas, de sus gustos musicales, el presente de la banda y la experiencia de su reciente viaje a Cuba.
-Vienen de presentarse en El Teatro de Flores. Tengo entendido que ya estuvieron presentando temas nuevos…
Si, presentamos tres temas nuevos. Lo habíamos pensado como el último show antes de grabar, esa era un poco la excusa. Mostrar algo del material nuevo para después meternos a trabajar en el disco pero a los pocos días finalmente decidimos que no era el momento y el disco va a quedar para más adelante, seguramente para el año que viene. No es un parate, seguimos ensayando para tener más temas, mayor variedad… Queremos tomarnos nuestro tiempo para trabajar bien y entrar a grabar recién cuando sintamos que están dadas todas las condiciones: sentirnos seguros internamente entre todos, tener listas todas las canciones. No queremos sentirnos presionados.
-Y a partir de tu experiencia con los discos anteriores, cómo suele ser todo este proceso creativo, ¿Llegan al estudio con todo ya preparado y absolutamente digitado o aprovechan esa instancia para aportar cosas?
Con el debut no hubo demasiado trabajo previo porque en aquel momento ya hacía un año y medio que veníamos con esos temas, tocándolos en vivo. Con Atrapasueños teníamos muchos temas compuestos de la época del primer disco y sí, hubo un poco más de laburo, pero recién ahora nos estamos tomando todo el tiempo necesario para hacer una buena preproducción.
-Y musicalmente qué podés anticipar?
Intentamos seguir la misma línea de apertura que hemos tenido hasta ahora. Siempre tratando de investigar y probar otras cosas: nuevos sonidos, otras escalas…La idea es tratar de evolucionar.
- ¿Vos particularmente como músico has incursionado por otros estilos?
Si, los tres escuchamos música que no tiene nada que ver con el metal o con la música extrema ni nada parecido, y también lo disfrutamos. Puede sonar un poco extraño pero esto es lo que ayuda a que Carajo no tenga tantas barreras musicales. Parte de ahí. Al violero le gusta el folklore, a Marcelo -y a mi también- nos gusta el reggae . Hay muchísimas cosas que nos gustan a todos, que se yo, también escuchamos Hip Hop. Se trata de escuchar y nutrirse de todo eso.
-Y qué le dirías a los músicos de otros géneros que critican al rock pesado o directamente lo descalifican diciendo que “es puro ruido” o “eso no es música”?
Cada uno puede opinar lo que quiera. Puede ser una idea absurda, necia o equivocada, pero bueno, la libertad se basa en eso: en que cada uno pueda pensar o decir lo que le parece…No se si estoy del todo de acuerdo. Depende del fundamento, hay casos y casos, no se puede generalizar. Toda la música bien hecha está bien. Me parece que pasa por aprender y adecuar el oído como para saber apreciar la diferencia entre lo que está bien hecho y lo que no, independientemente del estilo que sea.
-¿Es verdad que empezaste a tocar a los cuatro años?
Eso lo se porque me lo contaron, no me acuerdo bien. Se dio un poco porque mi viejo me llevaba a los ensayos en España y yo ya me sentaba y tocaba. Y bueno, entonces a esa edad me compraron mi primera batería. Es algo que me acompañó toda la vida. A tal punto que ni se si fue una cuestión de elección personal porque ya te digo, era tan chiquito cuando empecé a tocar que ni me acuerdo. La batería es algo que está conmigo desde que tengo memoria, me enamoré de esto.
- ¿Alguna vez probaste con otro instrumento?
Si, piano y guitarra. Estudié música dos años en un conservatorio, además de lo que había visto en el colegio.
- ¿Qué podes contar del viaje a Cuba?, tengo entendido que volvieron medio flasheados de allá…
Cuba es un caso especial por todo el contexto que tiene, es algo a lo que no podés escaparle. Disfruté mucho el haber compartido cosas con las bandas y la gente de ahí, antes que todo el circuito turístico. Es decir, fuimos a las playas porque son lindas, están cerca vas y está todo bárbaro pero lo groso fue haber tenido la posibilidad de conocer a la gente de ahí que vive de lo mismo que nosotros. Si tenés un poquito de sensibilidad cuando llegas a Cuba vas a empezar a sentir cosas…, no se, cada cual puede sentir de diferente manera, pero seguro que cuando te vas te llevas algo. Fue una experiencia a nivel personal inolvidable y también de quiebre para encarar lo que viene. Estuvo bueno, nos divertimos mucho, hicimos amigos y quedo la propuesta de poder volver para tocar a un festival.
- Hace poco Marcelo Corvalán contaba que allá el auto mas nuevo que ves es del 59, andan en unos bondis desvencijados que se caen a pedazos y sin embargo no ves una cara de culo. ¿Qué crees que nos está faltando a los argentinos como pueblo?, ¿qué es lo que tendríamos que copiar nosotros de ellos?
Ellos tienen una identidad muy fuerte, muy unificada, cosa que acá no porque somos el resultado de una mezcla muy grande de gente, sobre todo en Buenos Aires porque en cuanto salís un poquito de acá, en las provincias ya ves otra realidad. Me refiero a esa cosa porteña que es histórica y va a tardar mucho tiempo en revertirse. Allá tienen esa identidad de que todos van para el mismo lado, en cambio en Argentina cada cual tira para donde más le conviene, es como más individual. Ellos allá no tienen nada o capaz que muy poquito, pero eso lo comparten, te hablo de cosas que para nosotros son muy boludas como un parche o un palo pero que ayudan a que puedas tocar. Por ejemplo, se suben a un poste de teléfono y cortan un pedazo de alambre para poder hacerse la primera y la segunda cuerda de la guitarra. Acá tenemos todo y sin embargo muchas veces nos quedamos más en la queja que en la productividad.
La nota completa en Comahuerock
Deja un comentario.