
Guitarras afiladas y un potente sonido setentista definen la esencia de este trío paranaense que presenta su cuarto disco de estudio.
A veces pasa. Una banda nueva llama la atención, aparecen los elogios, alguna incomprensión y luego, inesperadamente, el desbande, la sensación de promesa incumplida, de camino aún fértil por recorrer. Voltura, el grupo en cuestión, dejó dos hermosos –y a posteriori influyentes– EP que ahondaban en ese indie de corte guitarrero yolatenguista (la herencia de Velvet Underground) y letras cotidianas, sencillas, en tiempos donde aún prevalecía el rock traumático a la Radiohead.
La música nos ha regalado seudónimos interesantes, tal es el caso de Ziggy Stardust, el alter ego de David Bowie que durante algunos años ganó parte de la escena musical. Enrique Bunbury no quiere quedarse atrás y se bautiza a sí mismo “Licenciado cantinas”, así se llama su nueva placa que salió al mercado este último 13 de diciembre.
Si se remite a los hechos más recientes lo de Ella es tan Cargosa es pura suerte o coincidencia. Quizás porque “11” tenga 11 canciones y haya sido presentado, en sociedad, un 11/11/11.
Como su nombre lo indica y describe, el segundo disco de MamaBirra es “Nacional y Popular”: rock, blues, cumbia, candombe, ska, tango y cuarteto convergen en las flamantes diez canciones del septeto de Wilde.
Las Pastillas son un grupo de curiosa bio que generó apego y hábito en una juventud huérfana de grandes referentes del rock de estadios. Paridos en la generación Taringa, se reconocen con facilidad por la sabinesca creatividad de Piti y sus canciones que pasan lejos del hit radial, sin estribillos pero recargadas de info: manipulación mediática, drogas, políticos chantas, amor y hasta cursilería que gana “minitas” en un marco musical de buena escuela.
Este sábado 1 de octubre Rodia tocará junto a One Day y Emotive, entre otros, en Lithium, de Lanús. Allí repasará su último disco, La Rabia y la Poesía, que los reafirma como una de las bandas con más proyección de la escena Hardcore Punk nacional.
Cuando se revisa la trayectoria de Richard Coleman (Metrópoli, Fricción, efímero paso por Soda Stereo, Los Siete Delfines) siempre merodeaba el mismo interrogante: y para cuándo su primer trabajo solista? La respuesta a esa pregunta se llama “Siberia Country Club”, en referencia a una zona de Villa Urquiza, barrio donde reside el músico.
Massacre le rinde homenaje a Oscar Bonavena, pero también se saca de encima la presión de cómo seguir después del éxito de “El mamut”. El tándem de guitarras del Tordo y Fico arma una pared sonora que les deja espacio a las sutilezas.
“Disconnected” podría ser el nombre del caballito de guerra de Reiband: la banda liderada por los hermanos Ortega que mezcla el Funk y el Soul a la perfección que llegó para quedarse. Este disco ya forma parte de su historia y los lanza a un nuevo horizonte donde la música mueve más que cualquier otra pasión.