
Iniciador del rock en castellano con Los Gatos y un tema emblemático como fue “La balsa”, Ciro Fogliatta vuelve al ruedo con “Acordate de olvidarme”, un disco que también le sirve para hacer un balance sobre la actualidad de un movimiento del que fue nada menos que uno de sus fundadores. “El rock argentino goza de buena salud”, sentencia.
“El rock argentino actual goza de buena salud porque está avalado por años de continuidad, talento y trabajo que ya lo han consolidado”, argumentó Ciro Fogliatta, en diálogo con Reporter. Aunque el músico no mostró el mismo convencimiento al hablar de los ideales de antaño, que definió como “en suspenso”.
Es que, en los 60 y en los 70, el rock argentino auguraba ser mucho más que música, acaso por la formación de sus representantes, con una impronta entre ideológico y cultural superior años luz de la media rockera de hoy.
Pero Fogliatta no es solamente optimista en su pensamiento sino en sus ganas de seguir editando música. Así, lanza “Acordate de olvidarme”, un trabajo discográfico sobre el que habló con Reporter.
+ “La vida no vale nada en esta ciudad” dice en “Rap en la city”. ¿Le afecta tanto el tema de la inseguridad como para componer al respecto? ¿Es su forma de canalizar su preocupación?
El tema de la inseguridad no me afecta directamente. En el rap hay una descripción de la otra Argentina, no la de los chicos del face-book hablando pavadas por Internet sino aquella marginal de los barrios olvidados por la cultura y los servicios donde un menor o adolescente que cae en la delincuencia puede pensar que la vida no vale nada y está viviendo en Buenos Aires en la misma ciudad que vos. ¿Canalizar? Término muy psicoanalítico, típico de Buenos Aires. Acá no hay tiempo de canalizar, hay que ponerse a trabajar con ideas y yo las tengo pero esto sería tema para otro reportaje.
+ ¿La canción “Anonimato delirante” sería algo así como una versión actual de “Cambalache”?
Sí señor, la versión de un cambalache bien “argentino”.
+ ¿Por qué eligió particularmente hacer dos temas que no son de su autoría como “Balada para una bala”, de autoría de Dalmiro Sáenz, y “Distinto tiempo”, de Nito Mestre?
Ni loco me iba a perder un texto cariñosamente cedido por Dalmiro. Hacía dos o tres años que lo tenía guardado. Cuando se dió la oportunidad compuse un rock and roll y quedó, en mi opinión, un hit gracias a esa impronta de síntesis imaginativa de nuestro poeta y escritor Sáenz. Y el tema de Nito ya lo había grabado en el homenaje al rock argentino de Melopea con Los Gatos Salvajes. En ese entonces Juan Carlos Pueblas, el guitarra de LGS, le hizo un arreglo muy bueno que llamó la atención de Alfredito Toth.
En mi disco repetí la fórmula con pocas variantes.
+ El disco tiene un sonido que se puede emparentar con el sonido primigenio del rock nacional. ¿Es intencional, más allá de ser usted uno de sus fundadores?
Sí, el sonido de algunas canciones se puede “emparentar” con esa onda “garage” de LGS. Por ejemplo en “Balada para una bala”, “No había nada de nada”, “Distinto tiempo”, es un poco más Gatos. Igual no es el mismo de antaño y creo que hay un brillo de sonido moderno en todos los tracks. Un poco lo busqué y otro poco se fue dando así. En “Balada para una bala” hay un solo con un órgano analógico que recuerda el “Farfisa” de “La balsa”.
+ Cuando era parte del rock iniciático, ¿fantaseaba cómo sería el rock décadas después?
Cuando empezamos con todo este “subgénero” de rock argentino teníamos ilusiones como todos los jóvenes. Éramos ambiciosos en lo artístico y queríamos llegar a sonar como los grupos norteamericanos e ingleses, con ese dominio del sonido y, por supuesto, mejorar nuestros bastante pobres equipos e instrumentos. En algunos aspectos andábamos a ciegas (técnica y producción artística), pero hicimos pié y los resultados están ahí.
+ ¿Siente empatía con algún artista o grupo de los más jóvenes generacionalmente?
Sí, suelo escuchar grupos jóvenes e ir a los conciertos. Tuve la oportunidad de producir el año pasado a una banda muy buena de Avellaneda, “Fuga de Luz-tres”. Me gusta lo que hace Gori con Fantasmagoria y también una artista nueva, Alelí Cheval, que tiene muy buenas canciones.
+ ¿Cuál es su apreciación del rock argentino actual? ¿Cree que alguien lleva hoy la bandera del rock primigenio? ¿Cree que aquellos ideales están presentes o se perdieron?
El rock argentino actual goza de buena salud porque está avalado por años de continuidad, talento y trabajo que ya lo han consolidado. La bandera la llevan varios: las que vienen de Los Gatos y Almendra ahora portadas por Calamaro o Fito y los mitos definitivos como Charly y Pappo, aunque seguramente la banda abanderada es Divididos. ¿Los ideales? Hmmm… en suspenso.
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