El festival cordobés pasó sin pena ni gloria: estilos variados y pocas novedades. Lo mejor fue Las Pelotas.

Quilmes RockFinalizó el Quilmes Rock 2007 realizado en Córdoba el 29 y 30 de septiembre pasados. Si bien la oferta musical era variada y conformaba a varios segmentos de la audiencia, la organización y el sonido fueron excelentes, el evento no terminó de brillar,

Se esperaba más y faltó esa adrenalina que moviliza y desgarra. Hubo presentaciones para resaltar y otras rozando lo mediocre, en un evento organizado por Pop Art, la misma empresa que llevó a cabo el Pepsi Music en Buenos Aires.

¿Novedades? Muy pocas. A excepción de Los Vacas, banda local que dejó boquiabierto a más de uno.

Rasgo a destacar: la organización y la puntualidad al momento de tocar. Cada grupo tenía alrededor de una hora de show y cumplieron a rajatabla con lo pautado.

La paradoja: en el Quilmes Rock no se vendió cerveza. Como dijo Ale Sokol: “Esto es el Pepsi, no el Quilmes”.

Sábado por la noche

A la presentación de Los Vacas, le siguieron Bulldog y Cielo Razzo (ambos de Rosario). Luego vino Árbol a inyectar un poco de energía a un público sorprendentemente pasivo. Sin Eduardo Schmidt, pero con la misma onda de siempre y la capacidad de captar la atención.

Acto seguido, la entrada al escenario de Molotov, que inició el agite después de dos años de no pisar suelo cordobés. Un retorno a los clásicos hits de una banda histórica y la fuerza increíble que los caracteriza.

Atrás de ellos venían Intoxicados, comandados por el carismático Pity Álvarez, que se robó la noche. Sin duda alguna, fue la banda más aplaudida, más sentida y que más aguante tuvo durante el sábado. A lo largo del show lograron expandir su sonido, abrirse camino contra la corriente y dejar a todos con la testosterona sin explotar hasta el final del show, con Quieren rock y Necesito.

Pity se negaba a irse del escenario y volvió varias veces para despedirse, de manera individual, y aclarar que se quedó “con ganas de seguir”. El poco tiempo que tenían en las tablas, generaba que, cuando recién estaban calentando los instrumentos, tuvieran que irse y dejar lugar al próximo. La Vela Puerca cerró la noche con menos público. Gran cantidad de gente emprendió la retirada junto con Intoxicados y otros tantos apagaron la furia rocanrolera en ese instante. Sin embargo, los uruguayos hicieron un show impecable como siempre. Intenso y contundente, profesional por donde se lo mire. Y así cerraba la primera noche del evento, que reunió a más de 12 mil almas en el Estadio Juniors de Córdoba.

Cierre dominical

The Wailers. foto: Sebastián SalgueroLa tarde del domingo iniciaba sin mayores novedades. Capitán Amarillo y Estelares pisaban el escenario cuando el sol aún no caía. Luego, era el turno de La Portuaria, que hicieron un recorrido por esos temas que hicieron furor. A pesar de que la recepción no fue la esperada, marcaron un trabajo musical prolijo con innovaciones y arreglos que valen resaltar.

Cuando faltaba poco para las siete de la tarde, Kapanga comenzó a ponerle agite a la fecha dominguera. El Mono y su trouppe entretuvieron, divirtieron e incitaron al pogo y al agite.

Sin embargo, cuando bajaron del escenario, volvió a apagarse el clímax que se había generado. Subieron Los Cafres y un reggae monocorde invadió el Quilmes. Seguir la ortodoxia del género muchas veces implica caer en la repetición. Y eso le sucedió a la banda de Guillermo Bonetto.

Pero finalmente llegó lo más esperado de la jornada: Las Pelotas, que juegan de local en Córdoba y que cuentan con el público más fiel en las sierras. A pesar de hace escasos tres meses que se habían presentado en el mismo lugar, lograron no repetirse y acudieron a un repertorio de temas variaditos. Un recorrido discográfico que no obvió temas de Basta, su último trabajo.

La banda de Sokol y German Daffunchio logró revivir a un público aburrido y sobrecargado de reggae. Temas como Pará con la papa y Shine, en una versión adrenalínica que aportó un punto final inmejorable, sellaron lo mejor del encuentro.

El cierre del Quilmes se dio con The Wailers y el estreno de un nuevo cantante: el norteamericano Elan Atias.

Si bien su voz tiene el registro adecuado e incluso se asemeja un poco a la de Bob Marley, sus dotes como frontman no son las mejores. Sin embargo, sació la sed de las almas que estaban en la búsqueda de buen reggae.

Notas relacionadas: