Pocos son los artistas que con pocas palabras logran plasmar los sentimientos de una manera tan simple, visceral, natural y por sobre todo popular. Y llevarnos en un viaje magistral a esos lugares comunes. Jorge Serrano es autor de interminables canciones que cantó más de uno en la década pasada (“Loco tu forma de ser”, “La guitarra”, “El jorobadito”, “Un osito de peluche de Taiwán”, “Gente que no”, por citar algunas). Un cantautor que hace canciones de la rutina diaria, al mejor estilo Calamaro y Manuel Moretti (Estelares).

"Alamut", de Serrano

"Alamut", de Serrano

“Alamut” es el debut discográfico de Jorge “Perro” Serrano como solista, principal compositor de los Auténticos Decadentes. El titulo nos remonta a esa especie de fortaleza que describiera Marco Polo en uno de sus viajes, especie de jardín paradisíaco que curaba todas las penas de los guerreros antes de librar una batalla; y es en este punto donde radica la significativa peculiaridad del disco, empujada por “Emociones negativas”, una hermosa canción muy armónica y orquestal, en la que el autor dispara: “Tienes que aprender a controlar tus emociones negativas, no andar siempre protestando, como si la vida te debiera… más que la magia del momento y del lugar”.

“Fósforo”, fue el corte elegido para girar en las radios, un tema rápido y muy pegadizo en la que el anfitrión anuncia: “Fuiste fuego y hoy carbón, solo un fósforo quemado”, con un encantador arreglo, con las sutiles y justas notas de la guitarra rítmica de Serrano, empujado por un Martín Aloé (bajo, ex Cienfuegos y Mimi Maura) que no escatima a la hora avivar un groob beat que se funde con un contundente Mosca Lorenzo, en batería.

“Bahía”, un reggae muy ganchero con un arreglo al mejor estilo “Corazón”, canción que se la puede aplicar a más de uno, que como muchos ve las horas pasar y no logra insertarse en esta sociedad mezquina, avivada por el: “Andas en babia todo el día, y tu deporte preferido es la siesta digestiva entre comida”.

“Celular”, es la clara lectura poética a la que nos tiene acostumbrado este fabricante de hits, con un arreglo de cuerdas muy melódico y sideral, una flauta traversa que imita un trino de pájaros, y un cambio de tempo explosivo sacudido por el tono de un celular introduce: “Y yo sigo buscando un lugar, donde nadie nos pueda encontrar, donde nunca suene un celular, que te aleje un ratito de mi”.

“Lóbulo frontal” invita a subir el volumen, y entre el canto y el baile brindar por el simple hecho de estar vivo, y en palabras del autor: “Tengo que creer en mi mismo aunque siga equivocándome… mejor será seguir mi voluntad, tomar las decisiones con el lóbulo frontal, hacer de mi futuro mi responsabilidad”, una cumbia neo-ranchera, que muestra a un Perro que valla si sabe ladrar, acompañado por Paul Livingstone (sitar).

“Dame la mano” es una melodía pop ideal para un día de playa, suerte de guiño a “La chica del sur” (“Mi vida loca”, 1995), una canción bien decadente, en la que sobresale una guitarra slih que se funde con un theremín.

“Todo lo están filmando” nos remonta a ese forzado momento en el que todos posamos para quedar inmortalizados, mostrando una sonrisa ilusoria y frívola, que muestra aquello que no somos, acunados por un compás muy fiestero de 2/4, similar al del paso doble español.

“Abismo” traza un paralelismo sincrónico tanto en la melodía como en la oscuridad de los días existenciales con “Un osito de peluche de Taiwán”, desnudando un nihilismo perturbador que acunan esos momentos de tormenta interior, un Serrano muy filoso, intimo y confesional, que muestra su lado más temeroso, respaldado por un exquisito arreglo de Horacio Gamexane Villafañe (guitarra).

Llegando al final, nos encontramos con todo el bagaje Decadente para entonar “Hay que cantar, bailar y reír”, un tema muy alegre y divertido que convida a olvidar los pesares avivados por el “hay que cantar y bailar y reír, constante mente rodearse de gente, siempre hay que evitar estar solo pensativo porque el diablo tienta el aburrido”. ¡Y sí: una vez más cualquiera puede cantar!

Acorde con la estética de “Abismo” se desprende la canción “Tímido”, encargada de cerrar el disco, mostrando un cantautor muy sólido y consolidado, que no deja nada librado al azar y nos regala un disco muy fresco y sincero, de esos que por estos momentos escasean.

Lo que no me queda claro es si es por que es tan llevadero el disco que resulta corto; o tal vez quizás, por que desde que desaparecieron los Ramones, no se hacen canciones de dos minutos tan simples y bellas.

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