La música de Farolitos es el rocanrol de la clase obrera y su segundo disco: “Las voces del sótano” representa la banda de sonido de pobres y trabajadores, identificados en varios mojones a medida que transcurren las canciones de este nuevo material.

Está el pescador de la exquisita versión de la “Oración del remanso” (Jorge Fandermole) y el obrero de “Conciencia” que simbolizan personajes comunes. Pero también otros sujetos con mayor entidad como: el mítico Pocho Lepratti de “La hormiga”, el aborigen polizonte de “La cruz” y la piba víctima de una trata de blancas de la “Milonga cabrera”, cuya melodía se arraiga en reminiscencias tangueras.

Los riff sencillos y pegadizos se multiplican entre verso y verso. El saxo y los violines del otro cover del álbum: “La fiesta” (Joan Manuel Serrat), retocan la prosa barrial y despojada de estos rosarinos que se salen de los convencionalismos para forjar canciones de extrema realidad e intentan socializar a través de un discurso igualitario. Reivindicando a la niñez en “La República de los niños” y homenajeando a Diego Maradona en “Seres”, para completar un puñado de historias de marginales que se han enfrentado a los poderosos desde varios estratos sociales, al compás de guitarras muy presentes y alaridos viscerales.

Farolitos es rock pero no es un cliché. Puede que hayan sido influenciados por la bandas del llamado “rock de estadios” sobretodo por su impronta interpretativa pero no le cantan ni a la minitas, ni a las drogas, y tampoco critican al sistema y después tocan en festivales. Aprovechan estos rocanroles para relatar verdades desde una óptica de frivolidad nula. “Las voces del sótano” es un álbum socialista hecho con chapas, tierra colorada, ollas viejas, engrudo y una zapatilla que estaba colgada en los cables de la luz. Pero para quienes piensan que el disco sólo denuncia, está equivocado ya que trae encastrado un dvd con imágenes de actividades solidarias que lleva a cabo el grupo en distintos barrios de la ciudad y sus alrededores. No hablan de cómo se grabó el disco, ni son las imágenes de un show en vivo, sino una perlita íntima que regalan a su gente porque como dice “Compañero”: “esta banda ya es de usted…”.

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