
La banda platense No ves Nada presenta su EP debut, de cinco tracks.
Había una vez dos hermanos que tenían un grupo de rock, más precisamente de brit pop. Uno componía y tocaba la guitarra; el otro cantaba. El conjunto creció, creció, creció y un día nos hicieron creer que eran la-banda-de-rock-más-grande-del-mundo. Consecutivamente, aquellos a quienes no le gustaba mucho la actitud soberbia del hermanito que cantaba, nos convencieron de que eran una burda copia de Los Beatles. A partir de entonces los hermanitos sacaron algunos discos pedorros que les permiten mantener el status de banda de estadios, pero más que nada por la nostalgia de aquellas grandes canciones que lanzaron a la fama al grupo.
Los seis temas de Salto mortal apenas alcanzan para notar la fascinación de los hermanos Nicolás (voz) y Martín Presa (guitarra y composición) por los Gallagher. Las botellitas de cerveza inglesa junto a los músicos en la foto interna del booklet no hacen más que remarcar algo obvio. Las canciones están bien, pero musicalmente les falta madurez. Quizá lo mejor sea la participación de los violines y cellos en el último track (“Salto Mortal”).
Resulta que pasaron diez años y algunas bandas intentan demostrarnos que Oasis tenía algo propio. Los platenses de No Ves Nada imitan los fraseos de Liam Gallagher, las melodías guitarreras y las letras esperanzadoras de Noel. Desde ya que no son los únicos que toman a los de Manchester como punto de partida, pero mientras Juana La Loca expone una gama de influencias más amplia y logra un sonido propio, o Astroboy manifiesta una facilidad innata para el hit, No Ves Nada ofrece estas canciones con la actitud simuladora de las bandas tributo. Cien años de perdón para ellos.
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