La brecha estilística que solía unir al proyecto solista de Fernández Capello con su universidad artística llamada Los Fabulosos Cadillacs, se rompe en “Solo un momento”. Y está bien que así sea.

VicenticoDentro de un álbum con instrumentos interpretados casi en su totalidad por solo tres personas (Cachorro López, Sebastián Schon y él), Vicentico aparece con el frac sonoro de un Raphael moderno. Justo en una época en la que en Argentina son pocos los que pueden escuchar a Leo Dan y a Leonardo Favio sin sentirse unos pelotudos, y en la que la juventud recuerda más a Sandro por sus rosas que por sus canciones -cosa que no ocurre en otros varios países del continente-, a Gabriel le pinta la onda flashback. Por fortuna no se las da de genio compositivo, logrando derribar estereotipos y mostrando su lado más sincero a la hora de dar forma a sus universos sonoros.

A medida que pasan los cuarenta y dos minutos de duración, la nostalgia sesentera es la encargada de ir moldeando a otros géneros que hacen pequeñas apariciones en el disco (pop italiano o rocanrol, por ejemplo). Cadencia que también es responsable, de que el toque de actualidad sea -casi por completo- responsabilidad de la inconfundible voz del LFC. El choque entre antaño y modernidad se pone interesante y coloca las reglas a la inversa, en un ska ahogado en sintetizadores llamado “Morir a tu lado”. La canción suena como si los Pimpinela hubieran viajado 50 años atrás en el tiempo para versionar un hit Cadillac.

El sabor y el ritmo que Vicentico ha pulido desde su debut como solista han desaparecido. La melosería de épocas doradas adquiere nuevas formas, se desarma casi por completo con unas notorias guitarras eléctricas en “Ya no te quiero” y ofrece un bolero de corte local como homenaje a Palito Ortega; la mejorable versión de “Sabor a nada”. Por su parte, el corte homónimo (“Solo un momento”) resulta bastante apropiado para presentar y resumir el trabajo, e inclusive, hasta llega a engañar sextagenarios aparentando ser la canción clásica jamás compuesta. Si no lo creen, hagan la prueba.

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