
La segunda noche del Cosquín Rock convocó más de 18mil personas en la Comuna de San Roque. Sepultura y León Gieco fueron los números centrales a pesar de no cerrar la jornada.
Los primeros rayos de sol se filtraban por el cierre roto de la carpa y con los ojos achinados alguien se levanta y lo tapa con una toalla. Ya es jueves y la patria rockera descansa después del Día D.
Con los madrugadores prendiendo el fuego para el arroz o los fideos, los campings entran en actividad. El problema fue para aquellos que se alojaban en el camping oficial y recién hoy empezaron a tener los servicios mínimos.
A la siesta no hay tiempo de dormir, y en lenta procesión comienza la manada a transitar por la ruta directo al predio del festival. Con dos horas de demora, finalmente las puertas se abren y los escenarios comienzan a funcionar.
Villanos inaugura el principal, Neto el temático y Huica el camión. Rock por un lado, reggae por el otro y heavy en el centro… elegí lo que te guste. Poco a poco el público comprende la mecánica del festival y las migraciones se suceden constantemente.
Instalados con los rastas en el escenario temático, escuchamos Kamalote (Santa Fe) y Parió la Choka (Mendoza), dos buenos grupos que lograron levantar los espíritus relajados en el suelo. Párrafo aparte para el pantalón amarillo brillante de cantante mendocino, que encandiló a todos mientras el sol caía.
De gira rutinaria, descendíamos hasta el escenario principal donde Cielo Razzo ya estaba finalizando su show. En el camino lo cruzamos a Botafogo que había estado escuchando Serpentor y Búfalo.
Con el sol aún presente, el flaco Spinetta convocó a casi todos. Temas como Piel de Durazno, Hombre de Hojalata y Agua de la Miseria llegaban directo al alma.
Imposible ver todo lo que pasaba en el predio. Con los tres escenarios funcionando en simultáneo, uno tenía que elegir entre el heavy, el reggae y los consagrados. Sin embargo todos tenían muy buena cantidad de escuchas.
Cansados de vagar, nos colocamos en ese punto estratégico en el que haciendo 10 pasos para la derecha o la izquierda, escuchabas todo sin demasiado esfuerzo. Entre Riddim y Fidel Nadal, bandas que brillaron en el extremo este del predio, León apareció más temprano de lo esperado. Con una seguidilla de invitados, comenzó con De igual a igual y Los Salieris de Charly, tema en el que lo acompañó Raly Barrionuevo, un folclorista muy bien visto por el público rockero y que por segunda vez compartía escenario con Gieco en Cosquín Rock.
Sin temor a equivocarnos, el gran señor de la noche fue Pablo, un chico especial que acompañó al de Cañada Rosquín en el tema Los Orozcos y fue ovacionado por el público que coreaba su nombre. Mientras se sumaba una brillante guitarrista, Gieco le cantó a Las Madres del Amor, a los Bandidos Rurales y se proclamó una vez más el Ídolo de los Quemados.
Sandra Vásquez (armónica) lo acompañó en El Imbécil y La Mamá de Jimmy, tema en el que se sumó el último invitado: con sombrero a lo Bumbury, Charly García se apersonaba en el escenario. Esta vez sin delirios de estrella como el miércoles, llegó media hora antes y se quedó hasta el final.
Pensar en Nada, Fantasma de Canterville y La Colina de la vida coronaron un show que podría haber durado dos horas más. Como de costumbre, León reunía a todos con su música sin importar género ni estilo.
Los Cafres cerraron el escenario temático en un muy buen show, y Sepultura hizo el mejor recital del festival hasta el momento. Sin dudas la legendaria banda brasileña demostró porque son parte de las huestes de los grandes ídolos del metal mundial y anunciaron que se darán el lujo de traer a Motörhead al Sepultura Fest 2005.
Pappo, fiel a su estilo motoquero, vagó por la grilla hasta que finalmente tocó. Con amigos como Charly, que se apencó en el festival, y Botafogo repasó los clásicos y algunos temas de Buscando un Amor. La yapa fue Popotitos junto a García en los teclados.
La cereza del postre fueron los Molotov, que por cuarta vez en menos de 20 meses tocaban en Córdoba. Los mejicanos volvieron a lucirse y se espera que el viernes vuelvan a tocar reemplazando a una banda que se habría bajado de la grilla. Aún no se conoce quienes serían, pero de seguro es uno de los grupos centrales de la tercera noche.
Y así, lentamente, se consumió la velada más ecléctica del Cosquín Rock. Y como dice el dicho, cada carancho a su rancho, comenzó nuevamente el peregrinaje de regreso a los distintos campings.
San Roque está en calma… la familia del rock descansa.
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