“Sé que los asientos salieron caros, así que pueden arrancarlos cuando termine y llevárselos a casa”, sentenció Andrés Calamaro cuando el impecable show del domingo entraba en la recta final. Un Calamaro al 100 por ciento que volvió a ratificar su amor con el público local.

Andrés Calamaro. foto DyN

Andrés Calamaro. foto DyN

Pese a los altos precios, que oscilaron los 300 pesos, las localidades de ambas noches se agotaron. Con un campo lleno de sillas ocupadas y miles de personas en las plateas y populares, el salmón y su banda ofrecieron un prolijo y potente concierto de rock de dos horas. El eje principal fue la última década y media de la carrera del cantante, con el agregado –para sorpresa y satisfacción de todos- de algunas clásicos de Los Rodríguez: “A los ojos” y “Me estás atrapando otra vez”.

a noche había arrancado con un público frío (acorde al clima en la calle), que luego se fue despegando de las butacas para saltar y revolear los brazos. Lo mismo pasó con la lista de temas. Un comienzo tranquilo con “La parte de adelante”, “Carnaval de Brasil”, “Mi Gin Tonic”, “Donde manda marinero” y “Media Verónica”.

A medida que corría la noche, tanto Andrés como el público se iban soltando. “I Saw Elvis”, rezaba la estampa de la remera que el músico vestía y quedaba acorde cuando llegó el turno de entonar la canción que pregona que el rey del rock and roll aun está vivo –a la que le pegaron el estribillo de “Ruby Tuesday” de los Rolling Stones-. Y no fue el único tema en inglés. Los primeros acordes de “El día de la mujer mundial” hicieron creer que se venía un cover de “Stairway to Heaven” pero fue al final de la última estrofa cuando colaron el estribillo del clásico de Led Zeppelin.

Como un resumen de la prolífica carrera de Andrés, el recital fue alternando de un género en otro y hasta hubo tiempo para algunos tangos (“Jugar con fuego”, “Los Mareados” y “Volver”).

La fase final mostró al Calamaro más “dylanesco”. Luego de justificar de alguna manera los altos costos de las entradas, el cantante arremetió con una seguidilla de clásicos bien rockeros: “El Salmón”, “Los Chicos”, “Días distintos”, una emotiva y monumentalmente coreada “Crímenes Perfectos” –que puso la piel de gallina a más de uno-, “Me arde”, “Alta Suciedad” y “Paloma”. Obviamente nadie se movió de su lugar y la devolución por parte de los protagonistas llegó con “Canal 69″ y “Flaca”.

Más allá del clásico pedido de “una más y no jodemos más”, la noche fría se había terminado con mucho calor. Aunque nada justifica los precios caros, bien se podría decir que el perfecto y profesional show de Andrés Calamaro y compañía devolvió algo del incoherente valor de la entrada.

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