Pocos días después de una gran presentación en Viña del Mar, Dante Spinetta lanzó su nuevo single mientras se espera el disco para marzo. Siendo de los principales referentes del género, su esencia musical lo ubica siempre entre los artistas que vale la pena pararse un rato a escucharlos y de poder, no perderse una presentación en vivo. Gustos o cercanías al margen, estamos frente a un músico que maneja bien sus tiempos, los del público y sabe como hacer crecer al hip hop dándole contenido bien argento.

Dante“Mostro” no te da respiro y para potenciar ese aluvión de ritmos intensos, te saca del foco rutinario como si fuera un chapuzón en pleno desierto. En cuanto arranca, sin pestañear siquiera, ya tira la estrofa que será de las más escuchadas este 2010: “Todos en la disco vinieron a verlo, no pueden negar lo que están sintiendo, es él (mostro)…” No va a hacer falta agendarla, con tan solo escuchar una vez basta para que te saque una sonrisa y buenos movimientos a lo largo del día, lo que ocurre es que no será fácil “oírlo una vez” porque es difícil despegarse del audio.

Como una predicción de lo que puede llegar a ser, Dante vuelve a la carga para volver a demostrar que no hay casilleros donde se lo pueda ubicar, aunque él se sienta cómodo profesando hip hop latino. Tan bailable como rockero, tan buen músico como showman, este nuevo disco que lanzará Sony en el tercer mes del año, se está mezclando en estos días junto a la mirada amiga de Rafa Arcaute (tan buen músico como tan dúctil muy buen productor) y con los adelantos que su gestador ha ido dando (Fito Paez será de la partida), este adelanto llega justo a tiempo solo para transformar las expectativas, porque en vez de disminuirlas las ha aumentado. Si la música calma a las fieras, “Mostro” claramente no calmará nada, al contrario, hasta levantará a los árboles caídos y les dará un nuevo color.

Dante Spinetta Salazar es su propia identidad, aunque muchos aun no lo crean. Es marca, desde su voz hasta su baile, pasando por los entrañables momentos Kuryaki. Su propio padre delató un reto en el inolvidable Vélez arengando a que no deje tanto de lado su relación con la viola, porque es un gran guitarrista con personalidad de fuego para las cuerdas, aunque quizás no sea tan obvio como si se puede ver esa estela calurosa en sus letras. Es tal su propia personalidad que si bien este adelanto no va a encajar exacto en la siguiente observación, basta tomar sus canciones y leerlas, sacarlas de contexto musical y así, ver hondo su visión y filosofía de vida. Convive en él de tal modo la idea de un mundo mejor, que desde su propio ser sigue abriendo espacios para que las voces del rap no sean calladas y no deja de romper los muros (y prejuicios) en un mix que sacude mucho más que géneros de música, y apunta en constante a cuestiones socioculturales y políticas de una mirada que realmente sabe lo que dice. Arte urbano hecho canciones, que pueden llegar a ser mucho más vitales que cualquier discurso de ciertos políticos (y ni hablar que son mejores ideas que las de muchos funcionarios). Lo cierto que aun en un estilo que en Argentina llegó a su pico máximo de éxito y popularidad de la mano de IKV allá por los ’90, Dante no pierde sentido de quien es y de donde es, entonces lo que se escucha no solo se baila sino que se reflexiona en un mismo lenguaje de esquina, con sinceridad de sobremesa, conocimiento del buen caminante y con la claridad de los talentosos.

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