Suele subirse el volumen cuando alguien hace jumping desde Palmira e impacta en la escena musical. Aquellos que piden a gritos “mestizaje del bueno” deberían disfrutar la multiplicación de los Primates. Ahora en formato CD, esta docena de músicos salta con “¡Resiste!”, su álbum debut, apadrinado por los Karamelo Santo.

Oye Primate

Oye Primate

La cosa fue así: en 2004, ¡Oye Primate! puso primera desde el bulevar de su ‘patria chica’ y salió a enchufar en el resto del país a través de la racha ska-reggae. ¿Con qué? Su propio cóctel nativo de folk, rumba, cumbia, salsa, jamaiquismos, servido siempre en el indie musical a punto mestizaje.

De entrada, la premisa fue mover la Cucha (el búnker palmirense que luego se convertiría en estudio de grabación) para terminar combinándola con el Cangrejo Récord y concluir su CD debut en alta fidelidad, grabando en Buenos Aires bajo el oído apto de los Karamelo.

Y sí, “hubo una onda especial con el Goy y el Lucas (Villafañe); de hecho el multiinstrumentista se vino a Palmira y pasó una semana con nosotros, terminando los detalles del disco”, cuentan los compadres.

Así, el corazón de Primate y el productor artístico dieron forma a “¡Resiste!” . Y onda hubo seguro: “pues participaron otros Karamelos como Gody Corominas en percusión y cuatro venezolano, Juan Pablo Peláez y Pablo Clavijo en trompeta y saxo tenor; ¡ah!, y además pusieron sus voces y charangos Agustín Ronconi y Ezequiel Jusid, de Arbolito”.

Fusión, niños

Ya no sólo comparten escenario con Pucha Che, Kapanga o Parió la Choca. “Con Karamelo late una vibración similar, que va más allá de lo puramente estilístico”, dicen de a diez. Ya liberados del peso de ‘demostrarse algo’, empezando a decantar su propio camino más allá del puro reggae, los Primates entregan una colección de trece canciones inspiradas, bien resueltas, caracterizadas por algo que también suele girar en la polvareda: la enorme personalidad del folclore norteño y la calidez del cuyano.

Desde ese palo, pues, sostienen temas como “Natural”, “Ska niños” o “Viento cuyano”.

Claro que “¡Resiste!” les da kilometraje. Es más: también da cuerpo a momentos típicos como “esas veces en que nos íbamos tocar a la ciudad en bondi, con todo a cuestas, para sacar sólo lo del sonido”. Pero también sirve como pincelada para mostrar que lanzarse al camino tiene su vértigo, pero también su yapa.

Uniendo sus instrumentaciones en una fusión particular en vez de alternar protagonismos de rockeros, lo mejor de Primate es el ensamble instrumental y humano.

Tienen vientos andinos, acordeón y percusiones varias, combinadas con voz flexible, proyecciones y un asistente multipropósito.

“Nos definimos como trabajadores del arte y la cultura, creemos que el arte debe tener una función social, las letras transitan por mensajes positivos y a su vez deslizan temáticas reconoscibles, pensando que esto de alguna manera puede acompañar la voz de diferentes organizaciones que creemos que son justas, como la Asamblea de vecinos autoconvocados por el agua pura de Uspallata”.

Pues sí: ellos nos sólo han viajado al Cosquín Rock y al Festival Che Guevara en Buenos Aires, también se suben al bondi de media para sembrar algo más de conciencia ambientalista.

Y en su equipaje hay mucho más que buenas intenciones: están las bases reaggae más reconocibles pero también el background de un Antonio Tormo y la tonada.

Acordeón, viola acústica y caños. Posiblemente el teatro Universidad dé para un Primate en acústico capaz de tallar el sonido más natural, refrescante en pasajes que ya no suspiran por la vuelta del tren, sino por una movida que traiga todas las vías al mismo sentimiento: pacha. Mariana Guzzante -

La nota completa en Los Andes, de Mendoza

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