
Panza se presentará este miércoles en La Trastienda, por primera vez en un show propio en Club de San Telmo. La guitarra y la batería suenan cada vez más fuerte en medio del ensayo. Se preparan para cerca de dos horas de un rock potente. Mariana Bianchini cuenta lo que se viene, el actual momento de la banda y hasta el lugar de las mujeres en nuestro rock y el periodismo que habla de él.
¿Qué vamos a ver en La Trastienda?
En este show nos propusimos tocar un tema tras otro, bien rockero. Es una hora cincuenta de un tema tras otro, para agitar. Hace mucho que queríamos hacerlo. Igual no es como en el Ateneo, ahí fueron tres horas de show y era un poco más exigido. Llegamos acá con más resto. Vamos a hacer el repertorio más fuerte de Panza.
Están tocando en lugares con más convocatoria, ¿cómo tomaron esa decisión?
A nosotros nos gusta tocar, el problema es que cada vez en Buenos Aires se puede tocar mucho menos rock. Hay lugares subsidiados por el Gobierno de la Ciudad, que no te cobran para tocar, pero no se puede tocar rock. Para las bandas que suenan fuertes, no hay un circuito under interesante donde moverse. Las cajas no suenan, no se escucha la voz, se escucha todo roto. Panza hace doce años que está tocando, cada vez hay más información en los temas; queríamos que se escuche y decidimos crecer. Por ahora estamos más que contentos porque la gente viene a los shows, responde; parece que era eso lo que teníamos que hacer, pegar un saltito de calidad en los lugares que estábamos yendo, confiar. Y estuvo bueno porque al público le gustó. En ese sentido, la Trastienda tenía que aparecer.
¿Están pensando en un nuevo disco?
Estamos pensando poder hacer un disco para fin de año. Hicimos un DVD hace poco. Filmamos en Estudio Unísono. Estuvo muy interesante porque fue todo un desafío. Hicimos como cuarenta temas en dos días en un estudio de grabación y la banda rinde mucho bajo presión. A mitad de año, tenemos la presentación del DVD. El DVD cuenta la historia de la banda, con entrevistas a los fleteros, a gente que nos ayudó, a periodistas que nos han hecho entrevistas, a gente que durante 12 años nos acompañó. Con Augusto no tenemos disco así que quisimos empezar a pensarlo. Queremos hacer un disco diferente. Nosotros solemos grabar a las chapas, bajo presión y queremos hacer un disco más relajado donde podamos tener más presupuesto. Estamos en esa búsqueda. Seguramente un disco nuevo hagamos, no sé si será para fin de año o para el año que viene.
¿En qué momento se encuentra Panza?
Musicalmente es el mejor momento. Estamos más grandes y estamos sonando como siempre quisimos sonar. Fuimos cambiando de integrantes a lo largo de doce años. El último fue Pablo Contursi, que fue un agujero para nosotros porque era nuestro batero de siempre. Enseguida se sumó Augusto, que es un deforme, un loco de la guerra y todos nos prendimos fuego. Fue como volver a enamorarse. Es como estar en pareja, doce años: estás bien y de repente tu pareja apareció con las lolas hechas. Algo cambió y te volviste a enamorar. Estamos los cuatro muy prendidos fuego, muy conectados, muy real, tocamos y estamos ahí. Tuvo que ver la entrada de Augusto seguro, y con que después del disco tiple nosotros nos relajamos mucho. Ya después de un triple podemos hacer cualquier cosa. Ahí vino una relajación total, de no esperar nada, de rockear, sin ningún tipo de expectativa con lo que pase afuera. Y ahí empezaron a pasar cosas.
¿Qué es el éxito para Panza?
Depende la época fueron distintas cosas. De más chica para mí era estar de gira, “sexo, drogas y rock & roll”. Con los años te vas dando cuenta que lo que querés es tocar, es hacer una fecha en un lindo lugar y que puedas sonar como querés sonar, ensayar e irte satisfecha. Yo quiero tocar y con la banda queremos tocar, grabar discos. La verdad es que hay Panza todos los días. Para mí eso es más que el éxito, porque es difícil elegir hacer lo que uno quiere hacer, es difícil mantenerse en ese plan.
¿Cómo hacen para mantener un proyecto durante tantos años?
Lo que pasa con Panza, es que nosotros, cuando tocamos y componemos en el grupo, somos 100% libres, no hay un filtro. Cada uno cumple con su rol y si hay algo para decir tiene que ser positivo. Cada uno sabe lo que tiene que hacer. En esta banda es así. Todo el mundo confía en lo que hace el otro. Entonces si vos estás en este lugar, ¿lo vas a dejar? No, vas a querer mantenerlo. Esa libertad yo la elijo siempre.
¿Siempre fueron las cosas de esta manera en la banda?
Supongo que al principio teníamos una mirada de cómo ser para el afuera. Una banda donde toca una mina no es muy común, acá no suena en la radio. En ese sentido yo me lo planteaba mucho, en el sentido de que quería gustar, quería que me vinieran a ver. Eso, realmente no te lleva a ningún lugar, te lleva a no hacer nada, porque no lo sabés, porque no sabés lo que va a pasar afuera. Tenés que ser vos y punto. Me llevó mucho tiempo entender eso y relajarme en ese sentido.
Hace doce años una mujer liderando una banda de rock no era común, ¿cómo lo viviste vos?
Yo nunca sentí directamente sobre mí esa mirada desde el público. Nunca sentí una opinión o una mirada desde la gente. Sí lo sentí desde el periodismo, con notas tipo “mujeres en el rock”, “bandas de rock lideradas por mujeres”. Como que te encierran en un lugar en el que lo que importa es el género femenino en un ámbito masculino. Y no se habla tanto de música, o que quiere decir esa persona, siendo mujer u hombre. No puede Andrea Alvarez salir en una nota que sea “Mujeres en el rock”. Andrea Alvarez tiene una trayectoria impresionante, como baterista es excelente. Yo creo que en ese sentido es donde más se nota, en la mirada desde la persona que tiene que dar una noticia. Pero desde el público no lo veo. Yo soy muy rebelde, me encanta ocupar lugares que pareciera que no debería, también me gusta jugar a eso. Realmente nunca lo sentí de forma violenta hacía mí.
El ortiva
April 16th, 2012 el 5:50 pm
que linda la cantante…… la musica esta buena tambien, pero la cantante distrae