
Cada vez que Antonio nos advierte de una novedad discográfica, su aviso es motivo suficiente para juntarnos a parlotear durante un rato. Siempre se las trae con algo singular, y esta vez no es la excepción.
El móvil de la entrevista es la edición de “Sopa”, un compendio de canciones inéditas, en vivo, remezcladas, en estudio, nuevas versiones y algunos ensayos. Pero con la fascinación que siente al repasar asuntos varios, sería absurdo quedarnos sólo con Sopa. Por eso, el cantautor añade percepciones sobre su público, la música por Internet, el negocio discográfico y este presente algo apocalíptico. Sobre el final de la nota nos confía una perspectiva de la vida sumamente franca y natural. Desde ya, muy recomendable.
Venís de “Demoliciones”, un disco con buenas críticas. ¿Cómo nace Sopa?
Es una necesidad que tengo en la cabeza desde hace diez años o más. Siempre tuve ganas de sacar un disco con algunas cosas paralelas a lo oficial: en vivo, algunas rarezas, otras mezclas, etc. Soy un curioso y un coleccionador de canciones, y con el tiempo cada vez tengo más. De hecho, Sopa es un disco desordenado, heterogéneo y versátil, con un montón de temas que a veces no entran en un disco cerrado y conceptual. Es una necesidad que tengo todo el tiempo porque compongo mucho y a veces algunas ideas quedan afuera.
¿Cuándo comienza a gestarse ese caudal tan enorme de canciones?
Empieza en los últimos diez años. Si bien recuerdo canciones que escribí hace veinte años y que quedaron en el camino, antes no componía tanto.
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“Viejo barrio”
¿Y a qué atribuís ese cambio de hábito?
Es una muy buena pregunta, nunca me la hice. No lo sé, realmente no lo sé. Tal vez, dentro de mi desorden, me fui convirtiendo en un tipo más disciplinado. Por que siempre fui muy curioso, nunca pude salir a la calle sin una birome o un lápiz. Escapa a mi lógica salir sin la posibilidad de escribir.
¿Qué momento del día te parece el más apropiado para componer?
En realidad tengo que tener una disposición. Si estoy dispuesto, cualquier momento es bueno.
¿Puede ser un domingo a las 12 del mediodía? (risas…)
Puede ser cualquier momento por que por suerte la composición no es algo tan planificado. A veces es una palabra de un libro, una persona sentada en un bar, reflexionando, que me hace pensar qué estará pensando este tipo, o una calle que parece de hace veinte años. Qué se yo… siempre pienso que si tuviera disciplina, si fuese muy ordenado, podría escribir una canción por día.
Contanos cómo fue el ejercicio de la selección de los temas.
Son diecinueve. Por una cuestión de tiempo, en el formato de un disco no entraban más. Primero hicimos una lista con 40 y en Sopa lo explico: obviamos Demoliciones y Tiempo y espacio. Me pareció que esos discos estaban muy cerca, demasiado presentes aún y preferí llegar hasta Buenos Aires. Después hubo una gran dificultad por que había de todo… y había cosas que eran muy parecidas. Pero lo que tiene de particular este disco (que no lo convierte en uno de recopilación), es que de los diecinueve temas sólo cuatro son originales, sólo cuatro están como en los discos. Todo lo demás son versiones nuevas, cortes en vivo, inéditos, etc.
Y hoy, al tener dos interpretaciones de algunos temas, ¿podes hacer una valoración y quedarte con alguna?
Si, por ejemplo hoy valoro más esta versión de “A mi la lluvia” que la original, pero hoy en el tiempo.
¿Lo decís por que está mejor grabada?
Está mejor cantada, mejor interpretada… La otra la hice hace quince años, era otro momento. Otra canción que a mi me gusta mucho es “Tan fácil”. En Cardinal es una canción bastante barroca, tiene teclados, cuerdas, está llena de sonidos, y acá decidimos hacerla mucho más simple. Creo que hoy tengo una relación mucho más precisa y preciosa con la palabra y con la música que hace quince años. Los años me han ido acercando más a la música.
“Sopa” contiene canciones escritas y grabadas entre 1989 y 2008. Es un disco atravesado por el balance y la renovación, “Es la demostración de que las canciones podrían haber sido de otra manera”. Aparenta ser íntimo, experimenta múltiples cambios de ambiente, tantea sonoridades diferentes e intenta afianzar el estilo y la personalidad de Birabent. Participan artistas como Ariel Minimal y Lisandro Aristimuño. Un último dato: próximamente, el director de cine Ezequiel Acuña hará visual la canción “El sol es de los dos” (un tema nuevo que se puede descargar gratis desde www.birabent.com.ar).
Imagino que la sensación de estar más cerca de la canción debe provocarte un placer…
Lo que decís es clave por que ahora disfruto mucho más de la música. Antes, la música era más trabajosa para mí. Creo que había menos base, y ahora todo fluye más. Ahora puedo tocar solo con la guitarra, grabar con una banda, pensar canciones cuasi literarias, grabar un disco como Sopa que es una demostración de libertad absoluta…
Iba para ese lado, me sacaste la palabra de la boca…
Si, es verdad. Es una de las prerrogativas del solista. Las bandas están mucho más limitadas. Y aparte siempre he sido así, tal vez esa es mi dificultad para llegar a un gran público. Nunca he sido un tipo rutinario y previsible, siempre he hecho los discos que tenía ganas de hacer sin seguir un caminito. No tengo esa personalidad. Y eso ayudado con mi característica hiper solista: si fuera yo mismo dentro de una banda, los otros muchachos me dirían “Antonio: ordenate un cacho por que si no es imposible. No podemos estar probando, sacando un disco por año, no darle tiempo a la gente a que consuma un disco para ya sacar otro”.
Igual tocaste con la banda de tu viejo…
Si.
Pero eras chico…
Si, era chico y no era mi banda. Nunca tuve una banda propia. Bueno… cuando tenía dieciocho años tuve un par de bandas de garage, pero nunca llegamos a nada. Eran ensayos, ensayos y más ensayos.
Si pudiésemos generalizar, ¿cuál crees que es el perfil del público que escucha tu música?
Cada vez que lo he pensado o que lo he pretendido descifrar me di cuenta que es riesgoso e incomprobable acertar. Varía y cambia entre diferentes edades, personas que me conocen hace un montón, algunas que me descubren hace un año… No lo sé, creo que inclusive el público es menos prejuicioso de lo que uno piensa.
¿Por qué decís eso?
Por que el público escucha lo que quiere. No creo que la gente tenga una sola elección a la hora de escuchar música. Hay gente que a lo mejor escucha bossa nova, escucha a Pappo y le gusta David Bowie. La gente que me escucha ha ido cambiando con el tiempo, no siempre fue la misma. Tal vez por lo que te decía antes de no haber seguido una línea. Yo no digo “bueno… voy a hacer blues. ¿Cuánto? toda la vida”. Ese es un estilo que yo no he cultivado. Mi camino ha sido sinuoso y lo seguirá siendo por que por la cabeza me pasan ideas muy distintas. Y, si bien hay una base (que es la manera de componer), tengo libertad: puedo ir y venir de donde quiera y hacia donde quiera.
Yo te lo decía por que las únicas vías para comprar Sopa son tus conciertos, tu página Web o la diqueria Zival´s…
Me cansé de lidiar con los vaivenes del negocio discográfico. Entonces prefiero sacar el disco de esta manera y que lo compre el tipo que está interesado en comprarlo. Por un lado dificulta mucho la venta pero es más genuino. Por supuesto que me encantaría que el disco se venda un montón, pero bueno… cambiaron las condiciones y una forma realista de acomodarse a esas condiciones es tener menos expectativas.
Claro. Si alguien quiere “Sopa” tiene que ir a buscarlo. ¿De veras pensás que si una persona está interesada en tu disco, lo compraría?
No lo sé. De hecho sí por que sucede. Pero creo que hoy hay que tener una gran convicción para comprar un disco porque es muy fácil no comprarlo. Y lo entiendo, no me parece ni dramático ni escandaloso. Yo tampoco compro discos.
¿Te los bajas de Internet?
No, ni los bajo. Escucho algo por la radio… igual cada vez escucho menos música. Escucho tango, folklore, música clásica… Canciones de rock no escucho más, me parecen aburridísimas. Son la repetición de la repetición de la repetición de la repetición. Entonces me aburre, la copia de la copia de la copia no me interesa.
¿Que situaciones del día a día te conmueven?
Dentro de la brutalidad que nos rodea, del caos, de lo inhumano de nuestro contexto diario, me emociona la dignidad. Me emociona el valor de algunas personas que todavía mantienen el buen trato y el amor por el prójimo. Me emociona por que es lo único que nos puede llegar a salvar. Lo otro, la decadencia, el hastío, la desidia, la continua sensación de derrota que tenemos como sociedad, es dolorosísimo para mí. Es tal vez el tema central de mis conversaciones con la gente que quiero. Cada vez hay más brutalidad alrededor, en el día a día, en el tráfico, en el trato entre la gente. Yo me canso de pelear contra eso. Y es una batalla que perdimos, absolutamente. Todo es brutalidad, todo es una gran mentira… Pero sigue habiendo muchísimas personas que dignifican al mundo, que lo salvan.
Se me vienen a la cabeza los innumerables héroes anónimos…
Bueno… compensan un poco. Y los que tratamos de hacer las cosas bien (que somos un montón), todavía tenemos conciencia. Por que noto que falta conciencia, la gente está dormida, está tan angustiada, tan día a día con sus vidas, tan golpeada por la continua derrota, la continua corrupción, la continua promesa incumplida una y otra vez, que es muy difícil.
El hijo del legendario Moris parecería un ser inhabitual, poco común por entre las calles. Tiene tiempo para la reflexión, analiza el fondo de cada cuestión e intenta darse a entender con total predisposición y amplio léxico. Sin embargo él sabe mejor que nadie que es uno más entre nosotros y que lo que hace no le parece para nada extraordinario, “me resulta normal por que es mi propia vida” asegura.
¿Le encontrás alguna veta optimista a toda esta barbarie?
En gran medida sí. Esta sensación de que hay gente que hace bien su vida, que trata de ser amable con los demás, que trata de no joder al prójimo, que entiende que solamente se puede vivir en una relación de igualdad. Pero el entorno es cruel. ¡Y no lo digo sólo como país! El entorno humano es cruel. Tal vez siempre fue así pero con el tiempo se va haciendo más cruel: las ciudades son más violentas… También somos un país en el que hay generaciones perdidas, que ya no saben absolutamente nada, no tienen ningún valor, se han quedado sin valores educacionales, familiares, etc. Entonces no es que un tipo viene y te roba ¡te roba y te mata! No importa nada. Es producto de un país que durante muchísimos años ha generado indolencia, impunidad, desidia absoluta, odio. Lamentablemente hemos trabajado muchísimo para estar parados donde estamos. Y por supuesto que todavía hay personas que se levantan a las 5 de la mañana y van a laburar y hacen las cosas bien, o personas que tratan de no generar más estupidez. Hay tanta estupidez… ¡todo es estupidez! Lo que nos rodea, en un porcentaje altísimo, es tontería. Y eso va eliminando a las personas. Si ves estupidez todo el tiempo y no tenés una gran convicción intelectual, empezás a pensar que eso es real.
Es todo un tema, muy triste, pero real. ¡Volvamos a la música! ¡estás tocando muy seguido! Lo hiciste en Capital, en Ituzaingó, en Lomas de Zamora ¿cómo siguen las presentaciones?
Si, el domingo 21 estamos en una localidad de la Provincia de Buenos Aires que se llama Pila, queda pasando Chascomús. Y después habrá algunos conciertos para el verano. Pero estoy muy contento. La verdad que tocar, ya sea en banda o solo, es un baño de realidad, es colocarte en un lugar muy real, muy teatral, aquí y ahora. Y bueno… para mi esto último que hablamos es lo mas importante y valioso de toda la charla. Por que al fin y al cabo con la música yo también estoy tratando de colaborar con esta proeza de pelear contra toda esa necedad. Hacer música y poder hacer la música que hago es un pequeño grano de arena para eso.
Es Antonio Birabent. Nada que objetar. De ahora en más, Sopa para escuchar.
gus
March 3rd, 2009 el 8:41 pm
un grosso