Antes del show que brindarán este sábado 23 en Speed King, Matías Alvarez el vocalista y compositor de Rodia, una banda under muy comprometida con la realidad, propone un análisis preciso de la autogestión en la música y del mensaje a transmitir.

-¿Qué es ser independiente en la realidad musical de hoy?

- Ser independiente significa expresarme libremente y estar haciendo constantemente lo que tengo ganas de hacer, siempre chocando contra todo lo que choca cualquier músico de este país y del cono sur: limitaciones estructurales y económicas, es decir, instrumentos en dólares etc. Ser independiente es tener todas las herramientas para expresar lo que pienso de la manera más abierta y concordante conmigo mismo, es no atarse a ningún discurso ni a ninguna bajada de línea. No ser independiente significa estar por debajo de una discográfica. Lamentablemente, el hecho estructural te impone salir a laburar para vivir y no dedicarte full time a lo que, en otro lugar, dejaría de ser tu vocación para pasar a ser tu profesión. En otra situación yo seria solamente músico, seguiría estudiando lo que estudio, pero me dedicaría a la música, y no trabajaría 8 horas por día en algo que, no solo no es lo mío, sino que tampoco me interesa en absoluto.

-¿Cómo se conjuga el hecho de ser independiente con el anhelo de vivir de la música?

-La discográfica te facilita algunas cosas pero te ata a otras. Siempre hablando de un supuesto, porque a menos que salgas de un reality, en este país nadie te va a venir a buscar. Como músico en Argentina el camino es paso a paso. Tenés que invertir en todo sentido, fuerza física e intelectual, más allá de la parte económica, claro. Pero yo entiendo que abrirte el camino artístico te genera una realización humana que no te la da el resto de las actividades. Explotar una vocación artística, de manera independiente, y con los medios que tenemos, te da una multiplicidad de caminos que no tenés si no lo hacés de manera independiente. Yo corro un riesgo al elegir lo que quiero, podría decir “hagamos esta música porque es la que vende” pero probablemente no estaría haciendo lo que siento y deseo.

-¿Qué es lo que vos entendés por under?

-Hay un montón de prejuicios en relación a esa cuestión. A veces está visto que convocar es dejar de ser under. Pero más allá de la gente que vos lleves, lo que define al under es la capacidad de ser independiente. El hecho de bajar del escenario y enfrentarme cara a cara con el público que viene a vernos y seguir siendo un igual. La diferencia es que yo estoy arriba de un escenario, pero el dialogo está abierto y por eso, en Rodia, apuntamos a otra cosa: a involucrarnos, a pensar las cosas de otra manera, a comprometernos. Obvio que al abarcar un poco más, dejamos huecos; pero eso está bueno porque al dejar esos huecos, se puede ir dando un dialogo mucho más dialéctico entre el espectador y el músico. ¿Qué te motiva para subir a un escenario y tocar un instrumento para X cantidad de personas? La gente espera algo de vos. Y para mi lo que espera es un mensaje.

-¿Creés en ese mensaje político como herramienta de cambio?

-En este caso no seria política, sino que seria arte. De todos modos, el arte siempre tiene que ver con lo político. No hay posibilidad de que el arte esté desvinculado de lo político, para mi no la hay…

-Pero hay muchas bandas que no tienen una gota de mensaje político en su música…

-Eso también es muy político. La falta de mensaje es una clara evidencia de la necesidad de lavarte el cerebro. De la necesidad de que vos no hablés de lo que está pasando, de que no te enteres, de que no te interrogues. ¿Por qué hay tanta música dando vueltas que no dice nada?  Yo me lo pondría a pensar.

-¿Pensás que es por falta de compromiso de los músicos o es que hay un público que demanda eso?

-En la música se genera más por la oferta que por la demanda. Vos prendés una radio y vas a escuchar al músico o banda de turno haciendo X canción, pero si Rodia llevara 7000 personas, igual no habría forma de que entre en Rock & Pop. ¿Sabés por qué?,
Porque somos independientes. Lo que maneja al oyente es la oferta, no la demanda. El independiente o under no entra en los medios de difusión masiva porque estos están estructurados y delineados para brindar otro mensaje. El mensaje del vacío, el mensaje que te lleva a vos a que no salgas de lo que te dicen los típicos medios generadores de opinión: Clarín, Mega o Rock & Pop. En estos medios, no escuchás a nadie tocar un tema político en profundidad, la repregunta no existe o llevan políticos y no los interrogan como debe ser. Que haya bandas que su mensaje sea todo “te amo” o “te extraño”, también es un mensaje político. La falta de mensaje sigue siendo un mensaje político, lo que pasa es que no es interpretado de esa manera. La presencia de  alguien que le esté dando un lugar al resto de la gente para que interprete o se plantee interrogantes, no es funcional a los intereses de las personas para quienes esto es muy peligroso. Esta situación se da, generalmente, en el arte, porque es un motor que ingresa por un lado por donde no ingresan otro tipo de expresiones. Es una de las formas de realización del hombre, como debería ser el trabajo, el amor…en la medida de que eso además esté relacionado con tu modo de vida, ahí estamos hablando de algo más interesante.

-En “Prefiero América” está muy presente toda la problemática de Latinoamérica. ¿Cómo llegaste a este tema en particular?

-Es una carga generacional. Yo soy hijo de la democracia, nací en el 83, y por un montón de tiempo sentí que mi generación cargaba con el peso de una causa que no fue resuelta. Y con el peso de resolver todas las preguntas que habían quedado por responder de la generación anterior, que te lleva automáticamente a 30.000 desaparecidos, a un montón de gente que se escapó, que se exilio o bien, fue cómplice. Inmediatamente cuando te ponés a investigar sobre eso, te das cuenta de que no se trataba solamente de un par de enfermos genocidas a los que se les fue la mano, sino que existió un plan sistemático que, no sólo ingresó a nuestro país, sino a toda Latinoamérica. Esa problemática a mi me canaliza como persona y me lleva a donde estoy hoy. Yo soy un individuo, un ciudadano del mundo, pero un ciudadano americano. Acto seguido, intento comprometerme de la manera en que puedo con eso, y la expresión que encuentro es la música.  Yo elegí escribir sobre esto porque tengo la carga generacional siempre ahí preguntándome “¿Vos qué vas a hacer de tu vida?”, “¿Hacia dónde vas a dirigir tu mirada?”. El problema es que es muy difícil hablar de esto o comprometerte. Lamentablemente, está todo dado como para hacerse el boludo. Es mucho más fácil tener algo de lo que sostenerse, algo en lo que creer. Es mucho más fácil que te llene una canción que no te diga absolutamente nada o que el entretenimiento sea la meta de tu vida. Eso si, una vez que sos consciente de la otra realidad, es imposible hacerte el boludo.

-¿Creés que hay un tipo de público de bandas under que sigue a una en particular porque le da una sensación de pertenencia, por tocar en lugares chicos, pero que después deja de escuchar cuando comienza a mover más gente, mas allá de que el mensaje no haya cambiado en absoluto?

-Si me preguntas como seguidor de bandas, en lo particular, cuando una banda me gusta, a mi me pone contento que lleve más gente. Lo que sucede es que está todo muy ligado a ese sentido de pertenencia, eso de que en un grupo chico se mantiene la ideología. Y quizás no se interpreta que, una vez que el grupo se expande, no necesariamente la idea se difumina, sino que se fortalece, porque ese mensaje llega a más gente y se hace más efectivo. De todas formas no hay que alejarse del hecho de que estamos hablando de una banda de música. Hay veces que se le exige demasiado a una banda por el mensaje que está dando. Y ahí se equivoca la frontera, aparece el término “careta”. ¿Donde querés que toque una banda que mueve 1700 personas? ¿En lugares para 500?, ahí se quedarían 1200 afuera que se enojarían con la banda por donde toca etc…Convocar más no significa que la banda rompa con el mensaje que está queriendo transmitir.

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