La banda liderada por Tomás Taranto -voz y guitarra- editó su cuarto disco de estudio en ocho años de trayectoria. Los chicos crecen y dicha madurez queda evidenciada en el sonido y composición de los 14 tracks que integran “Ya era hora”, grabado en tierras mexicanas.

Infierno 18

Infierno 18

Apenas veo abrirse la puerta de entrada del bar donde esperaba al entrevistado, observo que Tomás no está solo. Y, para mi sorpresa, ese hombre grandote de anteojos que lo acompaña es nada menos que Ronnie King -músico y productor que ha trabajado con bandas como Nofx, Rancid y Offspring- quien se encargó de plasmar su talento en los teclados en el flamante álbum de los jóvenes músicos. Es como matar dos pájaros de un tiro para conocer a fondo los detalles del nuevo trabajo de Infierno 18.

¿Cómo fue la experiencia de grabar un disco en México?

La verdad es que fue algo diferente. Uno está acostumbrado a grabar un disco en su propio país. En este caso, fueron dos meses que estuvimos allá súper comprometidos con la grabación del nuevo álbum.

¿Vivían juntos?

Sí, los tres en una casa. Una vez que terminaba la jornada de grabación volvíamos ahí y seguíamos pensando en arreglos e ideas para agregarle a los temas. Fue como aislarse un poco de nuestras vidas cotidianas y eso nos trajo buenos resultados.

¿El hecho de haber convivido crees que los unió más?

No te voy a mentir. Hubo pequeños roces que son típicos de cualquier convivencia, pero la verdad, es que nos hizo crecer y unirnos aún más, sobretodo por el hecho de estar en otro país. Fue como un viaje de egresados rockero pero volviendo con un disco bajo el brazo.

¿Sentís que pudieron plasmar esa unión en el disco?

"Ya era hora", Infierno 18

"Ya era hora", Infierno 18

Si. Quedamos muy conformes. Creo que más allá de lo que es el estilo, el disco pasa por los distintos climas. Logramos muy bien lo que queríamos.

¿Aprovecharon en alguna noche libre para tocar ahí?

La semana que llegamos nos hicieron una especie de fiesta unos colegas de otras bandas al mejor estilo “American Pie” y tocamos un par de temas. Estuvo muy divertido. Antes de regresar, el día después a haber terminado con la mezcla, hicimos un show íntimo en un barcito en el DF para los verdaderos fans de la banda.

Para ustedes que tienen influencias del el punk melódico, haber tenido a Ronnie King como invitado debe haber sido un orgullo

Si. Fue como un plus. Si bien el disco lo teníamos muy bien pre-producido aquí, aprovechamos que íbamos a grabar en México, e invitamos a Ronnie, con quien ya teníamos buena onda desde el año pasado .Como él es de Los Ángeles, al grabar en México todo fue más fácil porque el vuelo era mucho más corto.

Dejaron los teclados en manos de un gran músico.

Sí. Lo más grosso fue relajar un asunto del disco teniendo a una persona con esa trayectoria a cargo de los teclados. Ronnie escucho las canciones ahí y fue tocando encima. Grabó cosas increíbles y obviamente no quedó todo porque algunas canciones quedaron prácticamente orquestadas.

Aprovechemos que lo tenemos con nosotros para preguntarle que opina de ustedes y del álbum. Ronnie, ¿Qué opinión tenés de los chicos?

R: Estos chicos son la próxima gran banda de Argentina. No hay duda. Estados Unidos les va a dar una importante mirada porque la música de Infierno 18 es muy diferente a lo que se suele escuchar allá. Creo que es un buen álbum de punk rock y las canciones están a la altura de temas de Nofx y Offspring. No escuche ninguna banda que suene así en Argentina ni en el resto de Sudamérica. Tienen su propio estilo.

¿Tenés alguna banda favorita en Argentina?

R: No, no. Solo Infierno 18 (risas)

¿Cómo se conocieron?

R: A través de Luciano Junior (ex percusionista de los Fabulosos Cadillacs). Me invitó acá a escuchar algo de la música de los grupos con los que estaba trabajando. Después fui conociendo a Alejandro y a los chicos de Infierno.

Tom, ¿Qué les genera que Ronnie los compare con Nofx?

Un orgullo.

¿Cuando surgió el proyecto de grabar en México?

En noviembre. Hicimos una gira por allá y conocimos el estudio que Sony tiene en el DF. Es uno de los pocos que quedó. Nos encantó porque es súper vintage. Si bien estamos en la era digital nos atrajo la idea de poder grabar todo de modo análogo. Lo bueno fue que por ser parte de la corporación, ese estudio nos salía mucho mas barato y, en proporción, le salía lo mismo a la compañía financiar un disco acá que allá.

¿Participaste en la co-producción del disco?

Sí. Además de tocar con Infierno grabo y me gusta mucho lo que es el sonido. En este álbum pude dedicarme más que en los anteriores. Si bien por un lado es difícil participar en la producción de tu propio disco, por el otro esta bueno porque sabes lo que uno busca lograr y como hacerlo.

¿La preproducción la hicieron en Buenos Aires?

Si, la hicimos en nuestra sala y me encargué de la grabación. Llevamos el disco al estudio en un 85 por ciento terminado. Teníamos todo armado y creo que por eso logramos un buen resultado.

¿Cuándo será la presentación de “Ya era hora”?

Seguramente después de mediados o a fin de año en un lugar grande.

Al trabajar con Alejandro Taranto-productor del disco y familiar de Tomás y Nikko- ¿sienten que pierden cierta independencia y legitimidad en lo que hacen?

No. Cuando éramos chicos capaz era una contra, aunque mejor dicho, nunca puede ser una contra trabajar con tu ser querido. Actualmente no nos molesta tanto porque creo que crecimos legítimamente a lo largo de nuestra carrera.
A lo que me refiero es que capaz era todo más difícil en el sentido de legitimar el valor del producto, pero crecimos sabiendo que esa critica o cuestionamiento siempre podía estar. Igualmente, creo que la mejor manera de defender lo que uno hace es seguir haciéndolo.

¿Sentís que son más respetados que antes?

Creo que hubo un quiebre a partir del tercer disco (“¿Estás lista para esto?”). Ninguno de los tres somos personas superdotadas. Por eso es lógico que a los doce años hayamos hecho un disco como “Malos Aires”, y que a los 14 hayamos hecho “Efecto Secundario”.

¿Ahora ves las cosas desde otra perspectiva?

Ahora que tengo veinte lo puedo ver así. En el momento de sacar nuestro primer disco pensaba “uh, éste es el disco de la vida”. Vos lo definiste bien, a partir del tercer disco fue un crecimiento más allá de la música. Me refiero al de la edad.

¿Sienten que de a poco se ganaron un lugar?

Sí. Nos ganamos el lugar haciendo lo que realmente nos gusta y nos apasiona. Ésa fue la mejor manera de preservar el lugar que humildemente fuimos haciendo con los fans y los medios.

¿Qué cambió desde el primer disco hasta el quiebre del que hiciste mención?

Antes era una especie de hobbie. Hacíamos lo que amábamos hacer pero no teníamos demasiado tiempo porque íbamos los tres al colegio. Ahora hacemos lo que nos gusta y amamos hacer sumado a que es de lo que queremos vivir.

¿Tienen tiempo para hacer las cosas que les gusta más allá de la música?

Si, generalmente nos hacemos nuestro tiempo. Igual ahora estamos a full por la salida del disco. Así es un poco la vida del músico. Quizás tenemos una semana libre y las próximas tres te llenas de notas. El día que una persona normal descansaría vos estas al palo. Pero ya estamos acostumbrados porque nos mamamos de chicos en esta onda. Hay meses en los que solo voy a casa a dormir.

Adquirieron responsabilidad de chicos. Lo de tener a Alejandro tan cerca debe haberlos ayudado.

Vimos de chicos vimos el negocio de afuera y adentro. Nosotros somos muy obsesivos del profesionalismo.

¿Cómo se toman y tomaron las críticas que reciben?

Las criticas que nos parecían idiotas e inmaduras no les dábamos importancia. A la vez muchas de ellas nos ayudaron a perfeccionarnos. Si nos hubiesen dicho que todo lo que hacíamos era buenísimo nunca hubiésemos tenido la posibilidad de crecer. Siempre tomamos las críticas de acuerdo de quien vienen. Una cosa es que opine un músico y otra cosa es que lo haga alguien que no sabe si un disco es redondo o cuadrado.

¿Son de observar a músicos más grandes ya consagrados?

Nosotros somos muy observadores y siempre nos ligamos con músicos más grandes para aprender. Siempre intentamos escuchar las palabras mayores por así decirlo.

Al tener prensa desde los primeros discos, ¿vivieron lo que es el under en el país?

Lo hemos vivido con Infierno y con las bandas paralelas que teníamos. Hasta “Efecto Secundario” hacíamos todo por nuestra cuenta. El under lo vivimos de muy chicos. He vendido entradas cagándome de frío en la puerta de un local. Después, por una cuestión de suerte y debido a nuestra personalidad, las cosas se fueron dando. Igualmente, Infierno 18 no es una banda consagrada ni mucho menos.

¿Buscan ayudar a bandas under?

Si da el marco y el contexto siempre intentamos invitar a bandas amigas.

A lo largo de su carrera, ¿qué experiencias o anécdotas les quedaron?

Y tocar un tema con Marky Ramone, a quien ya habíamos conocido durante un Cosquín Rock. No sé si fue lo más grosso a nivel experiencia, pero fue como un sueño. Yo escucho Ramones desde los cinco años porque mi mama era muy fan de ellos. Fue como un tilde en la lista de los deseos.

¿Quién te invitó a participar del show?

Ese día me invito Sebastián de Expulsados – quien se hizo cargo de las voces en esa gira del ex baterista de Ramones por Argentina- a tocar “Psycho Therapy”. Me temblaban las piernas.

¿Qué proyectos tienen a futuro?

Estamos arrancando con este nuevo disco. Ya está el primer sencillo (“Solucionando problemas”) y la idea es que haya varios más. Finalizamos de grabar el primer video y pasada la primera mitad del año la idea es volver a México para tocar allá y lanzar el disco. También vamos a volver a Paraguay y estamos de a poquito empezando a tratar de ir al interior y a países como Chile y Uruguay donde tenemos muchas bandas amigas y fans.

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