La gente de las conocidas Fiestas Clandestinas llevó su alegría (XXL) al Estadio Cubierto Malvinas Argentinas. Esta vez las bandas invitadas fueron Resistencia Suburbana y Kapanga (y sí, se hablaba de fiesta). Los muchachotes de Quilmes acaban de editar su película “Todoterreno”, una delirante y desopilante historia acerca de unos albañiles que se quieren convertir en estrellas de rock. Hace unos días en una entrevista, el Mono dijo que querían hacer un film “bien fumón” y vaya que les salió.

Kapanga

Kapanga

Las risas de la mayoría de los presentes atronaron en el estadio que ya tenía un aspecto nebuloso y con el aroma característico de recitales de rock y reggae. La ovación de la set fílmico se la llevo el señor Ricardo Iorio, líder de Almafuerte, cuando apareció como ”Dios” y les concedió al Mono y Compañía  el don del asado y la música.  Pero la idea no era sólo transformar el lugar en un enorme cine, sino ofrecer el concierto de estas dos bandas.

Resistencia Suburbana

Resistencia Suburbana

Alrededor de las 2 de la madrugada, salió a escena la banda de San Martín para ofrecer su reggae callejero, antipolicial que se encargó de hacer bailar a casi 3.000 personas. Mientras dentro del estadio sonaban temas como “Por cultivar marihuana” o “Cuando la sangre se evapore”, en las afueras estaban las barras despachando cerveza y funcionaba como un boliche al aire libre. Temas de Bob Marley o Manu Chao esbozaban sonrisas de la gente que viva la previa al concierto de Kapanga.

Durante los intervalos y en los momentos que no había nadie en el escenario, se pasaba por las pantallas de los costados un video de la gente de HIJOS donde llaman a “ponerse la camiseta” ¿Por qué? Porque actualmente se están llevando adelante juicios contra represores y asesinos de la última dictadura militar. En los laterales del estadio se vendían remeras con la inscripción “Juicio y castigo”, acompañada de una gorra militar. Varios músicos y asistentes de escena lucieron la camiseta. “Hay que saltar, hay que saltar, el que no salta es militar”, retumbó el público en varias ocasiones de la noche.

Ya para las 4 de la mañana salio la banda del Mono. El cuarteto rock hizo mover varias caderas. “Mesa 4″ o el clásico “Ramón” fueron algunos de los temas que acompañaban a la salida del sol. La felicidad que se transmitía desde arriba del escenario era consecuente con su profesionalismo: grandes riffs de guitarra, un teclado impecable, y el carisma de un cantante que puede sacar adelante cualquier tipo de evento.

Teniendo en cuenta el nivel de grupos que tocaban, los precios de las entradas fueron bastante accesibles: 30 pesos. Es la segunda experiencia de estas fiestas en un estadio tan grande (la anterior fue el 14 de marzo con Los Auténticos Decadentes y, también, con Kapanga), y la verdad que volvieron a salir bien parados. Sobre el cierre, en el estadio/boliche, donde fueron alrededor de 4.000 personas, se ofreció un interesante número de acrobacias y de Clowns. La noche se transformó en día y la gente se dirigió a sus casas a reposar después de 7 horas de rock, reggae, ska, risas y emoción. Será hasta la próxima.

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