La previa stone anticipaba, en Willie Dixon de Rosario, la presentación de “Esclavo”, el último disco de Guasones, que entregó con solvencia y prolijidad un show destacado con más de 25 canciones.
La banda de La Plata irrumpió en el escenario, sin cotillón y casi desapercibidos, despertaron a los que todavía estaban dispersos, entre Jagger, Creedence y algunos tragos, preparando la noche a su manera. El set inicial consistió en brindar, sin descanso, los temas de estirpe más rockero de “Esclavo”. “Buenos aires” de lleno fue a parar en “Como un lobo” (una de las grandes canciones del álbum y de Guasones en sí) y, cigarro promediante (uno cada tres temas), la rodrigueña “Farmacia” anticipó al hétero-rnr “Todas quieren rock”.

Facundo Soto (voz) se encargó de inaugurar otro bloque al pie unplugged de la acústica con el hit, maquillado por lo gurúes Toth/Guyot, “Brillar”, donde desnudó, con sinceridad, algunas falencias en su voz que fueron desestimadas por el público al ver la entrega del líder. “Cómo cuesta cantar estas canciones”, soltó.

La tendencia melanco del vocalista guasón, empalmó las frases de “Días” y misión cumplida. Con “Esclavo” presentado en sociedad, “Una noche más” era el paso previo al “estallido oficial” con “Cien años”. Homenaje a Juan Román Riquelme (emulando al topo) incluido, otra de “Toro rojo” (2005), “Paranoia 26″ remarcó aún más la voz nasal de Soto. “Esta puta garganta… Siempre lo mismo. Sepan disculpar, es lo que hay” indignado continuó “Gracias” y de inmediato un tracklist mucho más rocanblusero.

“Desiree (parte I)”, “Josefina”, “Descuida ma, sólo son ratas” y “Ruta 36″, permitieron escapar un “¿Sabrán lo que estamos tocando?” de la gola del clon spinettiano F.S. Solos de guitarra propicios, harmónica, teclados y la certera inclusión de vientos que le dio una jerarquía superior a la propuesta rockera del show.

El tramo final inició con “Me muero” y “Baila, baila” donde Soto, en un esfuerzo descomunal, opacó su notoria deficiencia física a merced de la entrega. ¡Fuera remera! Lució torso en “El rock de mi vida”, “Es tarde”, “La flaca Pili y el Negro Tomás” y “Reyes de la noche” que empezó en otro tono vocal, aunque sacando de donde no tenía, completó una extensa lista con “Desiree (parte II)”, “Todavía” y “Hay momentos” (de Damián Celedón -batería-) con una zapada más grunge sobre el final.

Todo llegó a su fin de la misma forma que empezó. “Dame”, que tiene un parecido similar a “Buenos aires” (apertura del show) cerró el círculo de una noche pura de rocanrol. La presentación de “Esclavo” (de los mejores álbumes en lo que va de 2008) en Rosario fue dedicada, por Soto, a su hijo nacido hacía horas. Guasones en vivo tiene la mejores críticas y, en Dixon, esos laureles fueron revalidados con creces.

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