Con su segundo disco oficialmente presentado y su programa de radio en el aire, Dante nos recibe en el estudio para conocer desde adentro “La guerra del audio”. Qué se trae entre manos y cómo ve la movida hoy el niño rebelde que un día se convirtió en el máximo exponente del hip hop local.

Dante SpinettaLa pantalla dentro del estudio está clavada en MTV Jams, el nuevo canal del hip hop: 24 horas ininterrumpidas de lo más destacado del género a nivel mundial. “Cuando ví este canal dije no… debe ser una joda. Pero no, me quedé mirando horas seguidas, loco, y no se cortó nunca!”. Es viernes, 3 AM. Está por arrancar el tercer programa de “La guerra del Audio”, el espacio en el que –junto a su hermano Leeva- copa las madrugadas de sábado en Rock & Pop, y Dante nos abre las puertas de la radio. Su figura gigante, enfundada en una remera ancha y su infaltable gorra, mucho se asemeja a los raperos de la pantalla; su espontaneidad al hablar, en cambio, delata la esencia de un pibe que musicalmente hablando se dedicó, simplemente, a hacer la suya. Sólo que ¿sin quererlo? Se convirtió en el abanderado argento de la cultura de la doble H, logrando instalar la movida a nivel nacional, ya no como un género sino como una forma de vida que hoy suma cada vez más adeptos.

El hip hop viene conquistando espacios a nivel internacional, y Argentina no es la excepción. En ese sentido, “La guerra del audio” planea ser una pata importante del movimiento: “En lo personal, es una oportunidad de pasar la música que nos gusta, y dar cierta información, que la gente conozca sonidos diferentes, más allá de 50cent, que es lo típico que se escucha cuando hablás de hip hop. Y además, uno de los conceptos del programa es recibir material para tener un estreno nacional cada sábado. Y con el tiempo, armar una movida local, mover las fiestas, los campeonatos de freestyle, y de break… Para los pibes que recién sacan un demo, el hecho de escucharte en la radio te ayuda a crecer, porque es como que estás al mismo nivel que los demás, podés compararte y está bueno.”

El hecho de que haya un programa íntegramente dedicado al hip hop habla de una aceptación que tal vez antes no había. ¿Cómo viviste esa evolución desde tu lugar, un poco adelantado?

Creo que si, el hip hop evolucionó un montón y la gente está más permeable. Antes percibían al hip hop como algo yankee. Ahora se volvió más local, cada vez hay más fiestas, campeonatos, gente que escucha. En el último Personal hubo un día íntegro de hip hop y fue el día que más entradas se vendieron. Y eso está grosso, para la industria es algo interesante. Es un síntoma de lo que está pasando en las calles, la gente lo pide.

Los SpinettaCuando algo que nació en un ghetto se vuelve de golpe tan masivo, ¿no pierde un poco su esencia de contracultura?

No, tienen que pasar muchos años para que eso pase. Ni el rock perdió su esencia. Creo que obviamente, dentro de diez años va a haber una bola de bandas de HH, y la mitad van a ser de mentira. Un invento del negocio nada más, más que espíritu de hacer algo. Pero me parece que falta mucho, por lo menos en Latinoamérica es una revolución que está recién desarrollándose. Y creo que cada país va a tener su sonido distintivo. El hip hop es una especie de célula mutante que cae y se mezcla con la fauna local.

¿Cómo explicás que un movimiento que nace en los barrios bajos pueda llegar a convertirse en moda incluso dentro de los estratos sociales más altos?

Y… la música mueve. Imaginate como llegó el rock, que nació lejos, hasta acá. Cómo llegó, cómo se adaptó. Creo que, más allá de la moda, hay cosas que uno no elige. Cuando sentís mucho algo, se genera una conexión que va más allá del gusto. Lo sentís, y punto. No es que decís “Quiero ser rapero, y voy a ser rapero”, porque eso es una pose. Cuando tenés una relación directa, y llegás a ser parte, a estar tan vinculado, es porque uno está poniendo el corazón. A lo que voy es que está buenísimo que se escuche en todos lados. Si ese lugar no lo ocupa el hip hop, lo va a ocupar otra cosa. Entonces está bueno que lo ocupe el hip hop.

Dante SpinettaEl hecho de que sea una cultura de otro lugar, obliga a cierta traducción de la cultura. ¿Buscás generar pertenencia a través de ciertos elementos?

Si, a full. Yo quiero escribir canciones que simbolicen cosas para la gente. Creo que el hip hop, al ser tan lírico, tiene la posibilidad de decir cosas que pesen. Y que importamos ciertas cosas, pero en sí se termina desarrollando acá. La gente cree que el hip hop es homofóbico, misógino…pero ésa es sólo una parte de la cultura. Y no hay que importar la gilada. No hay que importar el hacerte el gangsta si no sos gangsta. Creo que la onda es ser uno mismo. Cuando sos más chico pasa que mirás la tele y querés ser un personaje. Pero cuando crecés, ya no. No andes por ahí haciéndote el pistolero si no tenés pistola porque va a venir un pistolero y te va a meter un corchazo.

Bueno, en el último Personal (NdR: un enfrentamiento entre el público que terminó con un apuñalado) me dio esa sensación, hay muchos que lo entienden mal…

Bueno, lo que pasa es que acá en Argentina…somos más negros que los negros, por decirlo de una manera sudaquera. Hay pibes que están viviendo una realidad re dura y están metidos en el bardo. Hay gangstas en argentina también, pero no es por el hip hop, es por la realidad que viven. El hip hop al contrario, les da una oportunidad grosa de salir un poco de eso. Lo que tiene es que para hacerlo, no necesitás nada más que un pibe con una computadora que ande más o menos bien…y si rimás zarpado, podés llegar a la cima. Y eso lo practicás en la esquina con tus amigos, no tenés que ir a un conservatorio. Es música que la podés hacer en cualquier lado. Lo que importa es el talento que tenés, el huevo que ponés, y cómo laburás para lograrlo. Eso es lo que tiene el hip hop: vos rapeás, y empieza el quilombo. Perdón, chicas… tengo que salir al aire!

“El Apagón” es la segunda placa solista de Dante, y marca una especie de bisagra respecto de su antecesor “Elevado” (2002): de lo introspectivo y espiritual a lo real, de la búsqueda estética al lenguaje de la calle, el Dante se propone encabezar la revolución del sonido. Compuesto, producido y editado por él mismo a través de su sello Moncho Records, El Apagón, como su nombre lo indica, surge desde las tinieblas y, paradójicamente, viene a traer luz dentro de la new school nacional, aunque su mentor reniegue un poco de ese mote de “estandarte” que se ganó a fuerza de vanguardia: Yo no me hago cargo por todo el movimiento, porque también hay cosas que no me gustan, y por otro lado hay gente que no le gusta que yo me haga el abanderado. Soy el referente más conocido, pero creo que cada uno se representa a sí mismo”.

El hecho de crear tu propio sello es una apuesta bastante jugada, dado el momento que atraviesa la industria discográfica…

Dante SpinettaPrimero, fue una cuestión de necesidad, de pasar meses y años hablando con sellos y no encontrar la respuesta que yo esperaba. (NdR: chequear el último track, que reza: “Hay que ser duro para vencer / si sos blando podés enloquecer / no cambio mi magia por tu Mercedes-Benz, no cambio mi estilo para vender CDs (…)Mi relación con la música es sagrada y digo, nada más te importa vender discos decorados como torta / música estéril, sin magia, sin onda…”). La idea es, en algún momento que empiece a pintar el billete decir “bueno, loco, este flaco rapea re grosso, saquémosle el disco”. Ése es el plan, armar un sello que tenga más artistas, más allá de Dante. Ojalá llegue ese día, por eso la pata en la radio está re buena, lo de los festivales está re bueno. Hacer cosas que generen movida. Si el camino no está asfaltado, hay que asfaltarlo uno. Yo ahí pongo la pala y le doy.

Venís de una tradición y un papá rockero… ¿Cómo se despertó tu conexión con el hip hop?

Por la droga, amiga… (risas).

No, la verdad, tanto yo como mi hermano Leeva nacimos con el rock, con la familia del rock, con el humo y toda la movida esa. Sentimos el rock en su esencia. Pero para nosotros la revolución pasaba por otro lado. Nosotros veíamos rock y eran todos “uuuh…hippies”… Pero en mi casa también se escuchaba mucha música negra, sobre todo funk, y nada que ver los pasos, los trajes… flasheamos y nos enganchamos en otra.Y con Emmanuel y con mi hermano hacíamos canciones que rimaban, pero no sabíamos bien qué era. Un amigo de mi viejo nos dijo “Eso es rap”, y nos re copamos. Primero fue Michael Jackson, después apareció RUN DMC… estábamos todo el día bailando breakdance. Empezamos a cortarnos los pelos, a colgarnos alguna cadena que le robábamos a alguna tía… y después empezamos a conocer gente, a ir a discotecas y concursos de baile. Y para mí fue super lógico seguir en esa, de hecho, si no se hubiera cortado después de los ‘90s, la movida hoy sería mucho más grande. Y creo que hoy en día el hip hop es la revolución de la calle. Ocupa el lugar que ocupaba el rock de los ’60 y los ’70.

Este disco marcó un quiebre, abriste el panorama en cuanto al sonido. ¿Te copa más la fusión que lo tradicional de la Old School?

Creo que la carrera de uno es a veces tipo Lost; estás en una islita y de golpe llegás a un lugar y te encontrás con un mundo nuevo. Con la música es igual, a veces llegás a un lugar que está buenísimo y hay miles de cosas para explotar, para explorar… En realidad me copa lo que tenga que pasar; no tengo leyes a la hora de hacer música. Si tengo que tocar la guitarra (que no es lo que haría un rapero), lo hago también, porque crecí con eso. Pero en el hip hop está bueno experimentar con cosas que sean distintas, igual no me fuerzo…Hay temas de mi disco que suenan hip hop 100%, pero hay otros que nacen de mezclar un poco más los materiales. Más tipo “alfarero”, es una mezcla de tecnología y alfarería. ¡Uff! (Risas)

¿Por eso tu incursión en la cumbia?

El hip hop y la cumbia se mezclan en ciertos aspectos. Hay buena onda, creo que hay cosas en común. Pablo Lescano (ex Damas Gratis), por ejemplo, tocó conmigo en el Pepsi, y después yo toqué con él en Niceto. Es música de la resistencia también, música del barrio. Ahora está sonando a full, muchos cumbieros están escuchando hip hop, y muchos raperos escuchamos cumbia. Y creo que capaz eso también crea un sonido nacional distinto. En Mis presidentes muertos hay cierto sonido de cumbia, que en el próximo disco va a estar mucho más exagerado, porque anda. Te hace bailar, tiene la misma raíz afro. El hip hop y la cumbia son ritmos afro, están conectados. No hay con qué darle.

Y tu viejo, que siempre fue súper estético con el lenguaje… ¿Qué opina de tu lenguaje callejero?

Es que en realidad lo mío también es estético a su manera. De todos modos, son caminos artísticos distintos..cada uno eligió el suyo. Entonces cualquier cosa, le digo “Papá, no te metas”…

Fotos: Luly Brizuela

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