El cierre de Megaupload fomentará entre otras cosas el odio de los usuarios hacia la industria, opinó el español Enrique Dans, profesor del IE Business School y experto en nuevas tecnologías.

Enrique Dans. foto: Oscar Dacosta

Las opiniones de este experto se dieron en el marco de un encuentro digital organizado por la Radio Televisión Española y a continuación reproducimos algunas de las preguntas y respuestas.

¿Cual es el delito que ha cometido Megaupload y que no han cometido otras paginas de descargas online? ¿El cierre significa el punto de partida de una cadena de cierre de descargas online?

Según el FBI, Megaupload “incitaba” a sus usuarios a compartir archivos con derechos de autor y no eliminaba los enlaces que le pedían que eliminase. No se trata de defender a Megaupload, no es bueno que haya páginas que se dediquen a explotar económicamente los derechos de propiedad intelectual de terceros sin repercutir un beneficio a esos terceros, pero que exista un disco duro virtual es perfectamente legal, y su responsabilidad con respecto a los usuarios que almacenen y compartan materiales protegidos por derechos de autor está limitada por la DMCA (Digital MIllenium Copyright Act) norteamericana.

Si Megaupload lo hizo mal es algo que tendrán que determinar los jueces y sus abogados, por el momento no podemos saberlo porque lo único que tenemos es el texto de los demandantes, que obviamente los pintan como la encarnación de Satanás (apoyándose en que, la verdad, tampoco tienen un aspecto muy edificante… pero hasta donde yo sé, el ser gordo o el tener mal gusto no son delito todavía)

¿Habrá una cadena de cierres de servicios similares? No hay forma de saberlo, pero es probable que así sea. En ese caso, la demanda existente, no correspondida por una oferta razonable de la industria, estimulará la aparición de otros nuevos servicios con localizaciones o características que dificulten esas acciones. La represión nunca ha funcionado y no va a funcionar en la red. Y sobre todo, se estimulará el desarrollo de acciones coordinadas de boicot como Marzo Negro.

¿Cuál cree que es la solución a la problemática de los derechos de autor?

La solución es deshacer los monopolios existentes. Es absurdo que los derechos de autor se hayan convertido en una forma de represión y persecución ejecutada por unos sinvergüenzas que compran políticos y voluntades de todo tipo para mantener un sistema que explota a los creadores. Los derechos de autor son para reconocer y remunerar al autor, no para mantener intermediarios inútiles. La industria del entretenimiento opera a sus anchas con legislación cada día más hecha a su medida: se salta las leyes antimonopolio, soborna a políticos para cambiar las leyes que no le interesan, pone al FBI o a las embajadas del mundo al servicio de sus intereses…

La situación cambiará cuando se fuerce a la industria a permitir una oferta razonable que refleje sus verdaderos costes y que no restrinja la libre competencia.

Tras este precedente de secuestro extraterritorial, masivo e indiscriminado de datos, ¿cómo podemos confiar en otras empresas que ofrezcan servicios de almacenamiento remoto?

Megaupload podía estar haciéndolo mal, como ya he dicho, eso tendrá que determinarlo la justicia y tendremos que ver no solo como les denuncian, sino también cómo se defienden. Pero justificar la actuación de un FBI convertido en “policía del copyright” al servicio de la industria del entretenimiento y con una teórica “jurisdicción universal” me parece ir demasiado lejos. Alguien tiene que poner orden en todo esto: internet no puede condicionarse a los deseos e intereses de la industria del entretenimiento.

Si los archivos no son restituidos a los usuarios de Megaupload, ¿es posible demandarlos de alguna manera?

Hay ya denuncias en marcha. Lo más razonable es unirse a alguna demanda colectiva, que surgirán tanto fuera de los Estados Unidos (el Partido Pirata está organizando una a nivel internacional) como dentro. La demanda de la industria afirma que el 99% del uso de Megaupload era la descaga de materiales sujetos a derechos de autor, pero es evidente que había muchos usuarios de pago que usaban Megaupload para almacenar otras cosas. La industria del entretenimiento se caracteriza por creer que todo internet es entretenimiento, y que todo lo que circula por internet le pertenece.

¿Qué significado tiene a largo plazo el cierre de Megaupload? ¿Estamos ante una fenómeno como el de Napster o es realmente el fin de la barra libre?

Estamos ante un fenómeno idéntico al de Napster: mientras no haya una oferta en condiciones, aparecerán personas dispuestas a cubrir una demanda no atendida. El cierre de Megaupload va a disparar tres cosas: la aparición de páginas similares, la rebeldía de los usuarios que odian cada vez más a una industria que pretende que “se sometan por acorralamiento”, y la aparición de cada vez más mecanismos de ocultación.

La industria discográfica y del cine lleva más de diez años intentando luchar contra molinos de viento. Y en ello siguen. ¿Cuándo cree ud. que se darán cuenta de su error y cambiarán de estrategia?

En toda la historia, los cambios tecnológicos han tardado mucho en calar en la sociedad: cuando apareció el ferrocarril, el ciudadano medio creía, alentado por artículos sensacionalistas, que la velocidad de desplazamiento provocaría un movimiento de los órganos del cuerpo que acabaría ocasionando una muerte muy dolorosa. La situación actual replica en muchos sentidos aquella y otras similares: el sábado, una periodista me dijo en la radio que “algo había que hacer con las terribles pérdidas que estas páginas provocaban en la industria”, algo completa y radicalmente falso, documentado, y con datos que deberían estar al alcance de cualquier periodista que quiera hablar del tema con un mínimo conocimiento de causa. La industria del entretenimiento ha hechos sus deberes de intoxicación informativa y los ha hecho bien, ahora toca a la prensa responsable deshacer sus evidentes mentiras.

¿Estas descargas impactan en la cantidad de espectadores de una película, por ejemplo?

Es evidente que las páginas de descargas no perjudican a la industria. Está demostrado que el efecto de la aparición de una película sobre la venta de entradas de la misma es NULO, es decir, no produce una disminución en la venta prevista de entradas. Lo que hace la industria es medir el número de descargas, atribuir a cadauna el precio de una entrada o de un disco, y cuantificar sus “millones y millones de pérdidas”, y hay periodistas ignorantes que van y lo repiten como loritos sin plantearse mínimamente de dónde vienen esas cifras. Es estúpido, porque el que una persona se descargue algo no quiere decir que fuese a ir a verlo, en absoluto. Y por supuesto, a más visibilidad y éxito en las páginas de descargas, mejor le va a los artistas. A estas alturas, la máxima aspiración de un director de cine o de un músico es ser top en las páginas de descargas

¿Por qué la industria no se da cuenta, después de ver la fortuna de Kim Dotcom, de que la gente sí está dispuesta a pagar por contenidos?

Se dan cuenta. Pero no quieren ir hacia ahí, porque lo siguiente es que los creadores les reclamen que lo que ellos hacen, no vale lo que les cobran. ¿Justifica un 90% del precio final de venta lo que hay que hacer para distribuir a través de internet? La industria del entretenimiento estrangula internet con una mano y a los creadores con la otra.

¿Al final veremos la piratería como algo normal, sin ningún tipo de “sentimiento de culpabilidad”?

Sí creo que es injusto ganar dinero con el trabajo de otros sin remunerarles. Pero esas páginas no son el problema, sino el síntoma: están ahí porque la industria se niega a reaccionar y a ofrecer sus productos en las condiciones que los usuarios quieren, que no son necesariamente gratis, sino bien. Los usuarios aceptan pagar, y la prueba la tienes en que pagaban a Megaupload. Solo hay que darles un servicio que les interese y hacer las cosas bien.

¿Cree que la red corre el riesgo de convertirse en un espacio domesticado, lleno de filtros y vigilancias?

Es lo que querrían algunos, pero no, no va a ser así. La propia arquitectura de la red y su verdadera ley, que es el código, no lo permiten. Si insisten en medidas de control, obtendrán una red cada día más cifrada, más oculta y más difícil de monitorizar.

Dans es además autor de varios libros y un referente de la blogósfera en español. Tiene casi 150.000 seguidores en Twitter. La charla completa se puede leer en RTVE.es.

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