
I.Objetivo
Durante los carnavales de 1964, el conjunto rosarino los Wild Cats se queda sin cantante. El saxofonista del grupo, Juan Ciro Fogliatta, llama a un muchacho de 14, Félix Nebbia, para que dé una prueba. No se ponen de acuerdo. Pocas semanas después Fogliatta se arrepiente, le pide disculpas a Nebbia y le ofrece integrarse al grupo. En ese momento se unían los dos factores que luego producirían el primer boom importante de la música nacional. En enero de 1965 bajan a Buenos Aires para rendir una prueba en La Escala Musical. Son aceptados. Pero antes de comenzar a actuar por televisión y en bailes traducen su nombre al castellano: Los Gatos Salvajes. Con ese rótulo graban dos simples en el sello Music-Hall (La respuesta y Harás lo que te pida, dos temas de Litto). En la primavera de 1965 terminan su primer long-play, en alguna medida el antecedente más importante de la iniciación del “beat” argentino. Contenía Bajo la rambla de los Stones, Ruta a Go Go, un tema de Ciro, y la primera producción de Litto Nebbia: Déjame, déjame, Tan solo un perdedor, En tu corazón y otros. Antes del invierno de 1966 el grupo se disuelve. Ciro y Litto viven en hoteles miserables, a veces no tienen dónde dormir. Ellos querían quedarse en Buenos Aires. En marzo de 1967 se unen a otros dos rosarinos, Kay y Moro, y a un porteño, Alfredo. Comienza a actuar en la Cueva. Consiguen una prueba en RCA. Ya son los Gatos. La aprueban. Graban La Balsa: gran éxito y venta del verano 67-68. Luego vienen otros simples y varios long play. En setiembre del 68 participan en el Festival Internacional de Río de Janeiro. Representan a la música argentina. En febrero de 1969 deciden separarse. Litto se inicia como solista y los otros cuatro Gatos viajan a Nueva York. Kay se casa con una brasileña y se separa del grupo. Alfredo vuelve a Buenos Aires: habla con Litto. En diciembre del mismo año se unen nuevamente. En reemplazo de Kay entra Pappo como guitarrista. Graban un long play y uno de los temas incluidos, Fuera de la ley, demuestra que los Gatos no solo siguen manteniendo su calidad, sino que son capaces de hacer arreglos e instrumentaciones de gran avanzada. (Pelo Nº 3)
II.Subjetivo
Creo que los tuve ante mí predispuestos para hablar, a contar sus cosas como músicos y como personas unas cuatro o cinco veces. Los conocí cuando todavía vivían el shock de su primer éxito: La Balsa. Desde entonces, es poco lo que pude enterarme de estos tres rosarinos más dos porteños. Solo uno de ellos es extravertido, dinámico: Nebbia. Ciro, cuando no habla, parece serio. Creo que lo es: sabe dónde está ubicado. Moro es el baterista y quien más ha evolucionado con la progresión musical y las relaciones del grupo. Alfredo quizás sea el menos gato de todos: vive en la tierra y con sus cosas. De Kay, el guitarrista aue se fue, no me acuerdo mucho: tenía anteojos, se reía en secreto. A Pappo, el nuevo, sus compañeros lo admiran por su manejo del instrumento. Personalmente no sé si está integrado. Pero quizás eso no sea demasiado importante. Se me ocurre que solo una unión es válida: la de Ciro y Litto. De ambos depende la continuidad y calidad del grupo. Y entre ellos debe estar el misterio de su única separación: febrero del 69. No hay que buscar genialidades en la composición y en las letras de Litto Nebbia; tampoco hay que hurgar para encontrar grandes músicos en la parte instrumental. Cuando se habla de los Gatos, antes que nada, debe pensarse en la corrección. Y eso es lo que hace falta en el vanidoso pop argentino, donde la mayoría de los conjuntos se creen en la brecha justa y signados por la genialidad. Todos están acostumbrados a hablar mal del vecino. No sé si los Gatos lo hacen. Tampoco me interesa averiguarlo. Pero sí conozco la música que tocan. Y lo que es más: pude advertir su evolución. Y ellos evolucionaron realmente, no cambiaron. Aprendieron su oficio, y Litto sabe más que antes cuando tiene que poner la voz y Ciro toca el órgano como lo que es, no como un piano.
Y esto hace falta. Sinceramente. Todos los días surgen conjuntos “geniales”. A menudo esos genios no saben tocar -ni menos que menos- grabar. Los Gatos hace un rock androll simple y llano. Hoy, con mejores matices que en los tiempos de La Balsa. Esa simplicidad es la misma que produce un basamento coherente para que tengamos una música pop propia. Los Gatos están en eso.
Daniel Ripoll
(Transcripción fiel al original, incluidos los subrayados)
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