Desde París, celebra el primer Premio Gardel que recibe por su obra tanguera, que reposicionó al tango bajo, orillero. Una llamada telefónica lo puso al tanto a Daniel Melingo de que había ganado un Premio Gardel; el primero de una trayectoria tanguera que ya superó la década y que tiene tres discos editados. Sucede que Dani está en París, en plena gira presentación de Maldito tango, tal el extremo de esa contribución ciudadana que reinstaló los tangos bajos, orilleros .

Daniel Melingo

Daniel Melingo

Otra llamada telefónica, esta vez procedente de este diario, le solicita al ex Los Twist y Lions In Love que revele qué importancia le da a la distinción de Capif, que en esta oportunidad no tuvo la ceremonia respectiva por el alerta sanitario. “Le doy mucha importancia porque la tiene en Argentina y en todo el mundo. Estoy en París y aquí trascendió de una manera importante. Es un reconocimiento popular a mi trabajo, no hay que subestimarlo”, expresa camino a una sala de ensayo.

–¿Cómo es cantar tangos malditos en Francia?

–Canto en lunfardo… La gente no entiende el lunfardo, pero entiende de música y puede intuir su resonancia. El cultor de la música sabe escuchar, sabe poner el oído, sabe asimilar mi interpretación, mi histrionismo, la puesta de alta calidad de los músicos. Transmito perfectamente el mensaje. Vengo del Womad, el festival de world music que organiza Peter Gabriel, y canté para 20 mil personas con una comunicación impresionante. En cualquier parte del mundo la gente está preparada para la buena música. Esto se trata de música, básicamente.

–¿Es “Maldito tango” tu disco más elaborado? Al primero, “Tangos bajos”, lo habías grabado con Los Ramones del Tango…

–Totalmente. Estuve ocho meses grabando el disco. Fue un disco que ya había orquestado de tres maneras diferentes. La tercera es la que quedó, la que conocemos. Fue bastante trabajado. Venía de varios años sin estar en un estudio y, al entrar, quizá logré algo exageradamente meticuloso. Pero hay que darse el lujo de hacer algo elaborado.

Hay tránsito
Melingo ganó el Premio Gardel por el “Mejor álbum de artista masculino de tango”, mientras que Celeste Carballo lo hizo en el rubro femenino. ¿La distinción de la industria legitima el tránsito de un género a otro? Veamos…

–Si bien te hiciste fuerte como solista tanguero cada tanto se reivindica tu obra rockera. ¿Volverías con Los Twist o Lions In Love?

–Todo lo que hice, lo hice con mucho amor. Y fui yo el que decidió cuándo dejar de hacerlo. Siempre me manejé con libertad. Tomé con mucho cariño esos trabajos que nombraste y siempre hay ganas de volver. Pero mi realidad es el trabajo solista que hago desde hace 12 años, con repercusión en el mundo desde hace cinco. Me debo la continuidad. Así que estoy grabando aquí en París el disco nuevo…

–Tu sello, Näive, es el mismo de Carla Bruni…

–Es casualidad. No he tenido oportunidad de conocerla. Toqué en un festival para la liberación de Ingrid Betancourt en el que ella iba a participar, pero no fue. Se perdió a Melingo en una canción de Renoir, la cual tradujeron para que cantara.

–Mirá si le birlás Carla a Sarkozy.

–Estoy bien casado, gracias.

–¿Con qué tangueros sentís afinidad?

–Con la gente que está en el nuevo tango… Compositores, instrumentistas. Nuevo tango de autor, me refiero a eso. Por otro lado, con el que más conectado estoy es con el doctor Luis Alposta. Le debo parte de mi trabajo, desarrollado con alegría y en plena sintonía. Colabora conmigo asiduamente. Es el vicepresidente de la Academia del Lunfardo. Escribió muchos tangos conmigo, El tango del vampiro, Jack the ripper, El bondi color humo. Hay Melingo – Alposta en muchas secciones. Es un gran letrista, y colaboró con la vieja guardia: Enrique Cadícamo, Edmundo Rivero, Osvaldo Pugliese…

–Hoy, lo tuyo es el tango, pero prevalece el sentido del humor de Los Twist y la sofisticación de Lions In Love…

–El rockero piensa en un disco, no en el repertorio, ni en el arreglo puntual. Pienso en el disco de un modo muy rockero. Todo lo que implica: gráfica, mensaje. Ese tipo de proceder, se ve muy poco en el tango. Salvo Lunfardo de Edmundo Rivero, o Academia del lunfardo de D´Arienzo. El tanguero trabaja la pieza en sí.

El disco

Maldito tango, el último disco de Daniel Melingo, fue distinguido por Capif en la reciente edición de los Premios Gardel. La obra se impuso en la categoría “Mejor álbum de artista masculino de tango”. En el rubro femenino, ganó otra rockera: Celeste Carballo.

La entrevista completa en La Voz del Interior

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