
Con Francisco Bochatón como gurú y el espíritu de los Pixies presente, Sortie presenta en “La fábrica de silencio” rock desembozado con distorsión y guitarras como cuchillos. Y se nota el legado del amplio rubro del rock alternativo de los 90.
De tanto en tanto, el nombre de una banda describe tan bien sus fortalezas (y debilidades) que es difícil imaginar otro. Como ocurre con los platenses de Sortie, al escuchar “La fábrica de silencio”, su primer disco.
De todas las movidas que generó La Plata, una de las piedras angulares de la casa espaciosa del rock nacional, la que tuvo como abanderados a Peligrosos Gorriones, a comienzos de los 90, fue de las más pródigas en sucesores. Sortie se ubica en ese legado extendido y amplificado. De hecho, es Francisco Bochatón el invitado de mayor lustre del disco, poniendo su voz al servicio de “Máscaras”.
“La fábrica de silencio” es un conjunto de ocho canciones que se suceden en un vértigo de guitarras afiladas que van punzando melodías claras en la voz de Augusto Giannoni. Todo con una predilección marcada por esa alternancia entre estrofas relativamente calmas y estribillos estallando con la que los Pixies hicieron escuela (como en “Fuera de juego” o “Propia suerte”).
De entre todas las influencias mencionadas, es la de la banda de Black Francis/Frank Black la que sobresale, al menos desde lo sonoro. La guitarra de Nahuel Raña parece haber aprendido buena parte de los trucos de Joey Santiago o, eventualmente, de Stephen Malkmus. Y lo mejor es que esos trucos siguen funcionando.
En las letras, de todos modos, Sortie se apunta más en la descripción de una opresión gris y surrealista de un Don Cornelio y la Zona, que en las excentricidades de platos voladores y otras locuras de los Pixies.
En esa línea, hay algunas imágenes fuertes en la sucesión de frases surrealistas (por ejemplo, “Muerte al rey de la muerte / Nos queda poco espacio / atado desde el puente / bronceándose colgado”, en Tropa de asalto”).
Justamente como una tropa de asalto avanza Sortie en “La fábrica de silencio”. Como una tropa de asalto que ataca desde un lugar seguro y bien defendido, con un objetivo claro: ese es en definitiva el significado del término sortie en la jerga militar. El lugar seguro (quizás demasiado) es el formato de banda tradicional que se quiebra sólo en algún tramo con la viola del invitado Fernando Estrup. Y una base de influencias bien aprovechadas.
El objetivo, se intuye, es claro (tan claro que el disco no sólo aparece en formato físico sino que se puede descargar íntegro en http://www.sortieweb.com/): hacer rock que golpee no sólo en la cabeza, sino también en la boca del estómago.
La nota completa por Guillermo Dos Santos Coelho, en Clarín
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