El tecladista de la banda de Carlos Solari (que también supo pasar por Man Ray, Gil Solá & Los Exiliados y Proyecto Verona, entre otros…) presentará parte de su trabajo solista éste sábado en La Trastienda de San Telmo. Como anticipo del show nos juntamos a charlar sobre su música, su manera de trabajar y el fenómeno del Indio.

Pablo Sbaraglia. Foto: KVK

¿Qué sorpresas nos espera para el show del sábado en La Trastienda?

El sábado va a ser la despedida de “El Club de la Moneda de Plata” (2008) y es una buena oportunidad de llevar nuestro show a un escenario con una propuesta un poco más compleja que la que solemos ofrecer, desde las luces, desde el sonido y desde el escenario.

¿Alguna sorpresa que podamos adelantar?

Que seguramente contaremos con la presencia del resto de los Fundamentalistas como invitados a medida que vaya pasando la noche.

Siendo que como productor y sesionista tenés una carrera ya armada, ¿qué necesidades satisfacés con tu trabajo solista?

Bueno, por suerte supe desde chico que me quería dedicar a la música. Digo por suerte porque antes pensaba que eso le pasaba a todos los músicos, pero he visto que no. Y para mí componer ha sido una actividad que siempre he llevado a cabo. Es lo que hago, digamos, he hecho y seguiré haciendo.

¿Cómo encarás el proceso creativo?

Hay varios métodos. Por un lado puede suceder que de un tirón salga la canción entera, con letra y música. Las canciones que nacen de ahí casi siempre me terminan gustando. Pero también están las canciones que nacen de una idea, de un embrión, que luego se va desarrollando. Generalmente surgen a partir de las letras las ideas, con las músicas solas no me es fácil producir.

Las relaciones entre las personas parece ser un tema recurrente en tus canciones, ¿es algo que te preocupa?

Es algo que me ocupa, más que preocuparme. Sí, las maneras que tiene la gente de interactuar entre sí es algo que siempre me llamó la atención. No necesariamente amorosas, pueden ser de amistad, de afecto o hasta de odio, pero lo importante para que las pueda convertir en canción es que valga la pena contarla.

Tocando el tema Solari, ¿por qué pensás que te eligió para ser un fundamentalista, siendo que podría elegir a cualquiera?

No tendría una explicación puntual para darte. Creo que hubo una serie de conexiones digamos energéticas que se fueron dando que lograron que se diera el encuentro. Personalmente, cuando vivía en Madrid y escuché “El Tesoro de los Inocentes (Bingo Fuel)” (2004), experimenté una serie de sensaciones muy fuertes para con el disco que me llevaron a acercarme a los que habían trabajado en su grabación. Pero la realidad es que si me hubiera propuesto ser el tecladista del Indio, no lo habría logrado, fue algo que se dio por sí solo. En un momento dejé de tocar el teclado en banda y bromeaba con mis amigos diciendo que solo volvería a tocar con Los Redondos, así que también se hizo un poco de justicia poética por ese lado.

¿Por qué pensás que es el uno de los pocos artistas nacionales que hoy por hoy puede llenar un estadio?

Porque ha sabido captar la atención de la gente desde una fibra muy emotiva. Eso lo ha ido arrastrando desde Los Redondos. Y como hoy en día, lo que se escucha es cada vez más liviano, en ese sentido, pudo tomar la línea de Los Redondos y potenciarla, con sus códigos, sus misas y haciendo formar parte del espectáculo a la gente, lo que creo que es único. Por otro lado también está el factor místico, las misas, lo emocional. Y el hecho de que cada concierto deja una marca, que no se cuántos artistas hoy por hoy hacen.

¿Qué notás desde adentro sobre su manera de trabajar que afirman estas cualidades únicas que estamos mencionando?

Básicamente es una persona muy sensible, talentosa y culta. Todo eso combinado no falla y es muy difícil de combinar en una sola persona. Y eso se nota viéndolo tocar o sentándose a charlar con él y escuchar anécdotas. También ha vivido en situaciones completamente distintas, lo que le ha hecho lograr formarse como la persona y el artista que es hoy.

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