Iniciadores del rock en la Argentina hace cuarenta años junto con artistas como Manal, Litto Nebbia o Luis Alberto Spinetta, Miguel Cantilo y Jorge Durietz, el dúo conocido como Pedro y Pablo, reedita su álbum debut “Yo vivo en esta ciudad” y lo presenta en vivo. ¿Nostalgia? ¡No! Evocación. Porque el repertorio de esta dupla conforma nada menos que el origen del rock nacional.

Pedro y Pablo, 2009

Pedro y Pablo, 2009

“La música, junto con los perfumes, es lo más evocativo que hay. La idea es que la gente venga y al escucharnos saque los sentimientos que tiene guardados, que afloren desde un romance que vivieron hasta la rebeldía que tenían en otra época”, dijo a Reporter Miguel Cantilo, en un alto en los intensos ensayos que por estos días lleva a cabo con Jorge Durietz para volver en tiempo y forma con Pedro y Pablo.

El próximo miércoles 17 de junio se presentarán Pedro y Pablo en el Teatro Maipo -en Esmeralda 443 de la Ciudad de Buenos Aires-, para evocar una sociedad musical que surgió hace nada menos que cuatro décadas.

Las canciones que estrenaban en el disco debut “Yo vivo en esta ciudad” (1969) hoy son clásicos del rock argentino, como es el caso de “Dónde va la gente cuando llueve”, “La Marcha de la bronca” o la composición que le da título.

La nueva edición de “Yo vivo en esta ciudad” incluye nueve Bonus Tracks, algunos de ellos inéditos, que junto con los originales serán reversionados en vivo con la máxima fidelidad al sonido primigenio. Lo cual, en el empobrecido presente que vive el género musicalmente, es todo un lujo.

¿Por qué la necesidad de volver como Pedro y Pablo? Más allá del aniversario redondo, el número 40, ¿hay una necesidad artística?

Miguel Cantilo: Uno busca excusas. En este caso, el aniversario es una excusa. En realidad, siempre disfrutamos trabajar juntos. Y aprovechamos esta ocasión para divertirnos una vez más, al mismo tiempo que para nosotros representa un desafío reproducir un sonido que data de hace décadas de la manera más fiel posible. Tenemos que lograr el equilibrio entre lo clásico y lo nuevo. Más que nada, nos juntamos por el placer de tocar estas canciones que para nosotros significan mucho porque tienen que ver con nuestro comienzo.

Jorge Durietz: Por mi parte, a lo largo de los años no he encontrado una persona más afín que Miguel musicalmente. Tenemos una química que nos permite ensamblar lo musical de una manera muy especial. Y, la verdad, nos pega un poco la nostalgia… (risas). Somos como una muestra viviente de lo que fue el rock argentino… con Miguel nos conocemos desde 1967 y nos hemos vuelto a juntar con cierta regularidad desde entonces, pero ahora quizá es especial porque ya hacía diez años que no tocábamos juntos. Vamos a ver cómo sonamos ahora que somos gente madura…

¿Cómo se imaginan que será el público que los verá en vivo en el Maipo?

Miguel Cantilo: No tengo la menor idea de qué gente irá a vernos pero sí sé que hay un público para nuestras canciones que oscila entre nuestra edad y muy jóvenes. La idea, sin llegar a la nostalgia, es atraer a aquella persona que sienta que le pasan cosas que la remontan a otra época cuando escuche una canción nuestra pero también que se acerque quien nunca nos vio en vivo. La música, junto con los perfumes, es lo más evocativo que hay. La idea es que la gente venga y al escucharnos saque los sentimientos que tiene guardados, que afloren desde un romance que vivieron hasta la rebeldía que tenían en otra época.

¿Por qué las canciones que hicieron hace 40 años no solamente siguen vigentes sino que son clásicos del rock argentino?

Miguel Cantilo: Porque formamos parte de un movimiento muy inspirado que no incluyó solamente rock sino que fue muy amplio. En aquella época los músicos de rock convivíamos con nombres como los de María Elena Walsh o los Les Luthiers que, en distintas disciplinas, teníamos en común una misma inquietud cultural. Porque había un movimiento de ebullición cultural. La energía que reinaba en el mundo pasaba tanto por el Mayo Francés como por Los Beatles y se tradujo en canciones.

Jorge Durietz: Se trataba de canciones que tenían un formato musical y literario muy adecuado para ser aceptado por la gente de aquella época, que no era poca. Gracias a Miguel, que es el responsable de una lírica tan trabajada. Hoy no sería igual. La letra ha sido el sostén de nuestras canciones y hoy, sin embargo, no es importante la letra en una canción de rock.

Entrevista: Laura Lunardelli, para Reporter

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