La Vela Puerca cerró la octava noche del festival, en la cual La Mancha de Rolando y Guasones fueron sólo parte de una lista de buenas opciones para ver.

La Vela Puerca

La Vela Puerca

Ante un predio repleto por y para ellos, La Vela Puerca arremetió con su esperada presencia en el Pepsi Music. Los uruguayos, que vienen de una extensa gira por Alemania, volvieron a encontrarse con el calor del público de este lado del charco.

Un cuarto de hora faltaba para que el reloj marcara las 10. Las luces apagadas en el escenario vaticinaban que la fiesta en el predio empezaba a encenderse. Con la calma que lo caracteriza, El Enano se asomó mientras sonaban los primeros acordes de “Un frasco”, y con él, sobrevino la certeza de que el momento esperado acababa de empezar.

Pese al sonido un tanto débil, los uruguayos supieron encender la mecha de la explosión generalizada, con una contundente recorrida de 28 temas que encontró demasiados momentos cumbre. Uno de ellos fue “Zafar”, cantado a capella por las 19 mil gargantas del público. El Enano los dejaba hacer, sentado en el escalón. Tranquilo, como en “Va a escampar” o “A lo verde” -dijo: “Después de la de desamor, se viene una de amor…”- también encontró momentos muy arriba, como cuando, potenciado por su coequiper Seba Cebreiro, arremetió con algunos de sus clásicos de agite garantizado “Alta magia”, “Escobas”, “De atar” y “Llenos de magia”.

Con un bis de cuatro temas (“José sabía”, en versión acústica, “El gavilán”, “El viejo” y “El profeta”) cerraron la octava noche, despidiéndose ante la ovación del público. La Vela Puerca se sigue consagrando en territorio criollo, desatando una fiesta a cada paso, dando sin embargo, la sensación de mantener los pies sobre la tierra. Cabe destacar que fueron “de los platos fuertes” del festival los únicos que después del show se prestaron a hablar con la prensa.

La previa de la fiesta uruguaya tuvo a La Mancha de Rolando y Guasones como anfitriones del escenario principal. La banda platense abría, promediando las siete de la tarde, un show sin demasiadas pretensiones, claro está, pero que le dio al público lo que quería escuchar. La banda liderada por Facu Soto presentó un setlist de once temas que, haciendo hincapié en su último disco, “Toro Rojo”, no obvió sus más conocidos hits “Dame”, “Reyes de la Noche” y “Dawn”.

Un solo de teclado marcaba el comienzo de “Antes” y La Mancha de Rolando tomaba el mando durante una hora, a lo largo de la cual sonaron muchos de sus temas buenos y también el clásico discurso reaccionario de su líder, Manu Quieto, en este caso ironizando sobre el festival (“anundan la gaseosa caliente, las modelos top y los RRPP… dejémonos de joder!”) y contra los Deejays. El antagonismo entre el rock y la música electrónica (o, mejor dicho, entre rockstars y DJ’s), puesto de manifiesto por el mismo Pappo hace unos años, se sabe, existe. Pero en el marco de esta noche… ¿había necesidad?

La banda de Avellaneda encaró con “Arde la ciudad” y “Mago de la lluvia”, entre otros de sus grandes temas. Además contó con la presencia de Rubén Rada, que subió como invitado para tocar “Cabrón”, y de Facu Soto, que volvió a aparecer en escena para esbozar algunas estrofas de “Calavera”, tema elegido para el final.

La octava jornada del Pepsi Music anunciaba un bonus track antes del último show, a cargo de los mexicanos Plastilina Mosh, que aparecieron luciendo turbantes al mejor estilo talibán y ante las miradas curiosas que se acercaban a ver de qué se trataba desplegaron toda su potencia escénica en un show compacto pero intenso, que terminó con el campo del escenario Pop Art repleto, deletreando al ritmo de la conocida “Mr. P. M-O-S-H-”.

Nuca y La Cruda, desde el escenario Roxy, así como Vetamadre, y los chilenos de Chancho en Piedra inaugurando el Principal, también resultaron alternativas interesantes para ver.

Esos locos bajitos

El target infanto-juvenil que La Vela fue ganando desde hace un tiempo se vio reflejado en el campo, donde el promedio general de edad era muy bajo, y el nivel de acelere, altísimo. En consecuencia, fue una de las primeras noches en la cual la carpa de primeros auxilios se vio colmada. “Pero ustedes son taradas, ¿cómo se van a descontrolar así?”, vociferaba furiosa una mujer que entraba a buscar a sus hijas.

“Aguante la Vela”, gritaban hasta quedarse sin voz cinco piojos que, custodiados desde cerca por un grupo de papás, se cantaron -y poguearon- absolutamente todo, pese a que la multitud alrededor les sacaba, mínimo, dos cabezas de altura. Nacho -de declarados once años- fue el que empezó a escuchar La Vela “por un hermano mayor… y después yo fui el que los metió a mis amigos en esto”. Los compañeros, Agustín, Matías, Julián y Flavio “El alto”, aprobaban la historia y agregaron “La Vela es lo más”. Por lo visto, el de arriba del escenario no es el único Enano.

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