El pasado viernes y luego de una larga espera, la ciudad bailó en una fiesta sin igual.

18.00 hs, el vendaval se llevaba consigo cualquier intención de hacer la cola con demasiada anticipación para poder entrar temprano y tomar los lugares de privilegio en la zona de vallas y tener al Pelado cerca. Sin embargo, al pasar por allí me di cuenta de que el único desubicado que pretendía llegar sobre la hora del comienzo del show, era evidentemente “YO”.

20.00 hs, estaba previsto que se abrieran las puertas para que la gente comenzara a ingresar al establecimiento. Como suele suceder, esta “bendita argentinidad” hizo que no sucediera de tal manera y que todo se retrace 40 minutos. La llegada al lugar fue rarísima, la cola alcanzaba los 200 metros aproximadamente, y el operativo de seguridad montado recordaba al que se veía en los canales de TVs yankis cuando estaban en alerta roja con los aeropuertos luego del atentado a las Torres Gemelas. Una verdadera fantochada, pero si sirve para que todo el resto se desarrolle con normalidad y que no suceda nada que luego haya que lamentar, entonces bienvenido sea.

21.00 hs, comenzó a tocar la primer banda telonera de la noche. Tarea difícil le tocó a la gente de No Name, que luego de surfear la ola de problemas técnicos producto de la austera puesta en escena que tenían las bandas regionales, tenían que abrir el juego en una noche larga. El repertorio rondó los temas de su última y recién salida placa discográfica “Become Nothing” y para cerrar su presentación pactada en 20 minutos por la organización, hicieron un muy buen cover de los Vétales: “Don’t let me down”.

Casi sin darnos cuenta, subieron al escenario los chicos de 7 Puntas, otra banda neuquina que fusiona ritmos reggae, ska, punk y todo lo que haga fiesta. Muy buena performance para una banda que apenas cabía en el escenario y que lamentablemente tuvo que padecer durante toda su presentación de una constante de acoples que parecían parte de los temas.

Ya para ir cerrando las presentaciones regionales y para ir dando lugar a la presentación de La Bersuit, llegaba el turno de los locales: Nocivo, que demostraron ser profetas en su tierra, ya que la recepción por parte del público fue muy buena. La banda transita durante su show por una base de temas punk rock, con un cantante que la descose, y buenos músicos que hacen que la banda suene muy bien y muy profesional. Hicieron sus temas más conocidos: “Sintiendo el Peligro”, “Vida Cero”.

22.40 hs, Qué gran momento amigos, las luces se apagaron por completo, el humo se adueño del escenario y la euforia de la gente se mezclaba con una silbatina que ensordecía y que ponía la piel de gallina… que comience el Pijama Party carajo!

El pelado irrumpió en la escena con el atuendo que mejor le cabe, el pijama, mucho más moderno que los de aquel comienzo que todos recordamos. Pantalón blanco con tiras negras y remera color naranja como para verse de lejos. Y atrás sus secuaces.

El lugar estalló por completo y sonó la primera frase de la noche que dio apertura al show: “Como viene el semillero, por Dios”. Como quien pone su último disco “Testosterona” el comienzo fue con “Yo”, seguido “Me duele festejar”, “La Rivera”. Luego el bailadísimo “El baile de la gambeta”, de su placa anterior “La Argentinidad al palo”. Y la gente estaba realmente al palo. Cuando esperaban tener un respiro comenzaron los primeros acordes de “La venganza de los muertos pobres”, momento en el cual Cordera se puso de espaldas a la gente, bajó su pantalón para moverse al ritmo del estribillo: “Balanceando, la cola pa’ ca, balanceando la cola pa’ ya…”. Continuando con el clima festivo, “El viejo de arriba”, “Perro amor explota” y dale que va con la fiesta. No hay dudas de que están realmente de la cabeza. Tampoco hay dudas de que el Pelado maneja los tiempos con una tranquilidad y precisión que asombra.

A esta altura la temperatura del lugar y la locura colectiva se habían adueñado por completo de la noche. Una noche que ni el más optimista de los productores que organizaron este show se hubiese imaginado. Las caras sonrientes en la zona de los VIP lo decían todo.

No faltaron clásicos como “Murguita del sur” con un extraordinario solo de platillos, algo que dejó sin palabras a más de un presente. Tampoco “La soledad” que tan “Sencillamente” entraron en clímax a la gente que esperaba “Mi caramelo” interpretado muy emotivamente por un Cordera sentado como indiecito sobre el extremo del escenario para el deleite de la pendejada femenina que era un hervidero.

Cómo para ir devolviéndole la fiesta a la noche y subir los decibeles, llegó el turno de “Esperando el impacto” de Dani Suárez interpretado por él mismo, tal como lo dijo Cordera al dejar el escenario: “un tema para enamorar a las niñas e incitarlas a tocarse”. También tuvo su lugar en la noche el señor “Tito” Verenzuela (más duro que rulo de estatua) para hacer su “Vamo’ en la salud”. Un tema muy pero muy descontrolado, y muy crítico de la nueva ola Cool Light que impone la elite top argenta.

Si a esta altura uno creía haber visto todo, faltaba lo mejor: “Tuyu”, que escucharlo es una delicia, sobre todo con el potpurrí bizarro que suena al promediar el tema, con una danza casi tribal al ritmo de “Hare, hare…” Tremendo y categórico. Otro del nuevo disco “O vas a misa…”, que en el disco fuera interpretado junto a Andrés Calamaro.

“La argentinidad al palo” uno de los temas más politizados de la placa anterior con un repaso graciosamente lamentable por nuestro pasado argentino que sigue repitiéndose casi cíclicamente. Es aquí donde el Pelado comienza a escupir verdades desde un escenario donde ya es dueño por completo, entre ellas también y más aquí en la zona acude a un infaltable aguante a la gente de “Zanón” ahora Fasinpat, para que el público se desarme en aplausos de aprobación. Un tema para la autorreflexión, que invita a un corte obligado en el que los músicos aprovecharon para tomarse unos drinks y volver a escena con las energías renovadas.

La vuelta fue con “Madre”, corte de difusión de su última placa. El clásico y alguna vez censurado: “Sr. Cobranza” y “La bolsa” para hacer delirar a la monada que a esa altura seguro que ayudarían a encontrar al que les robó la felicidad. Y de nuevo a camarines, con una vuelta cantadísima “Un pacto”. No quedaba tiempo para más, la gente con la lengua afuera lo supo entender.

Un pacto que se vuelve a realizar con la gente, un pacto que nos invita a una nueva misa en la catedral neuquina del Rock, el estadio Ruca-che para el mes de diciembre. Seguramente un poco más popular con entradas más accesibles para el común de los mortales. Ya que la crítica principal durante la semana vino por el lado del elevado precio de las entradas (la más económica era de $40 y la más cara de $75). A repensarlo. Si bien la gente acudió en buena medida, la mano viene dura, hay que estirar el billete para llegar a fin de mes y acá en el sur de tanto estirar la moneda inventamos el alambre.

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