En un pequeño break de la grabación del video de “Viejo barrio”, Antonio Birabent nos amplía en exclusiva las obsesiones que persigue canción a canción.

Antonio Birabent. Foto: Catriel RemediLiniers, límite con Mataderos, casas bajas, asfaltos antiguos, mal bacheados, inundados de cortezas de árboles robustos. Pintadas en aerosol gastadas que delatan desamores, pasiones y locuras transitorias. Postes de luz oxidados por la fricción del viento y la lluvia, canteros descuidados y el resplandor de un tenue sol que le da vida al barrio. La tarde cae, los ancianos palpitan sus últimos minutos en la vereda tomando mate y chusmeando la vida secular.

La postal que tratamos de describir, a través de imágenes bien representativas, conforman la geografía que rodea la casa en la que Antonio Birabent y su equipo de trabajo grababan el video de “Viejo Barrio”. Saludamos, pedimos permiso, entramos, observamos el back de la filmación hasta que de manera muy amable Antonio nos invita a charlar.

¿Cómo haces para que la idea de pérdida, memoria y melancolía que encierra al disco, sea una reflexión alegre?

Bueno… en principio te contestaría con una frase que incluye el objeto de tu pregunta: como lo puedo hacer, no es tan triste. Triste sería tener una idea sobre un disco melancólico y de memoria, y no hacerlo. Pero el hecho de hacerlo significa que hay algo que se concreta. Ya es positivo.

Además si bien en el disco hay ese espíritu, también creo que hay un espíritu de que lo que vendrá no tiene que ser necesariamente malo. Hay cosas que todavía no están terminantemente escritas…

Creo que con esas dos cosas… y si bien es un disco de vocación, nostálgico, que habla mucho de la memoria, es un disco combativo.


“Viejo Barrio”

En “Viejo barrio” decís “¿Quién vendrá a reemplazar a las personas que se van? ¿Quién vendrá en su lugar?”. ¿Qué intuición a futuro tenés de ésta Buenos Aires?

La intuición por momentos es muy… (piensa) negativa y apocalíptica. Porque hay muchas cosas que en los últimos años, y cada vez más, han convertido a la ciudad en un lugar difícil y violento para vivir, para desarrollar humanamente la vida, un proyecto, es una sensación de colapso…

Pero como te decía antes, al mismo tiempo siento que cada uno con lo que hace cada día transforma una poco lo que vendrá.

¿Qué pauta ha determinado tu conformidad con “Demoliciones”?

Yo grabé diez discos y cada vez que uno de esos diez discos fue publicado, ya en principio eso fue un éxito. Muchas personas que hacen música han ido quedando en el camino o les ha costado mucho continuar grabando y produciendo música, porque no es fácil. Entonces poder seguir haciendo música, la música que quiero hacer, poder seguir comunicándome con las personas a través de la música, ya en sí es un triunfo.

Después hay situaciones que generan mas alegría, que tienen que ver en general con las personas que puntualmente se acercan de una u otra manera, en presencia física o a veces virtualmente, para hablar de una canción, para aportar algo, ¿no? Pero poder hacer música, poder seguir tocando ya es un éxito.

Y, de repente, apareció el reconocimiento de los Premios Gardel…

Si, mirá… la verdad que fue una gran sorpresa estar nominado como mejor disco de rock. No porque me parezca que el disco no se lo merece (porque es un disco muy bueno), pero es un disco que salió de una manera independiente o muchísimo más que independiente. Es un disco autogestionado donde la industria, la empresa y la discográfica soy yo, y mi cocina donde guardo los discos. No es una metáfora, es la realidad…

Entonces creo que es un gran reconocimiento porque es un disco que ha sonado poquísimo en la radio y que si bien ha tenido grandes críticas, es un disco sin apoyo.

Yo también intuyo que sea un reconocimiento a haber hecho todos estos discos… no creo que sea sólo un premio o una nominación a “Demoliciones”, pero igual para mí estar ahí ya es muy importante.

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“Bienvenida seas”

Declarado fanático de Roger Federer y dueño de una voz muy firme, seductora y carismática, Antonio dedica sus días a intercalar su veta actoral con su impronta musical. Es muy seguro a la hora de advertir sus opiniones, mira siempre a los ojos y articula cada palabra con el fin de darse a entender con mucha simpleza, pero utilizando siempre el término exacto que esa frase requiere. Tiene un vocabulario muy amplio y colorido, a partir de ahí que sus lecturas le han aportado un perfil mucho más maduro.

Observándote desde afuera nos surge de manera inmediata una perspectiva tuya muy particular: la de un ser paralelo a la vorágine de las ciudades.

Mirá… sería creerme muy importante si te dijera que tengo un lugar distinto. Pero digamos que con Sitios laterales, la compañía que armé para sacar “Azar” en el ’97 o ’98, de alguna manera es estar plantado en un sitio al costado de otra cosa.

Pero bueno… la vorágine y el caos ciudadano y el caos del mundo me afecta casi todo el tiempo. Lo que pasa es que la música es un antídoto para mi: poder hacer música, poder cantar, poder subir a un escenario… cada vez que pasa el tiempo y me hago más grande, me doy cuenta que es el lugar donde realmente soy muy pleno.

Entonces, en lugar de un actor que también es músico, ¿sos un músico que también es actor?

Me parece que la prioridad en mi vida no es ni tocar ni actuar. La prioridad es realmente comportarme de una manera que para mi tiene que ver con una idea que yo tengo. Te explico: yo podría hacer zapatos, podría manejar un colectivo y eso sería de alguna manera secundario a algo primario que es hacer las cosas de una manera.

Yo hago música, actúo, leo, salgo a correr y tengo una novia. Pero como todo el mundo, todo el mundo hace muchas cosas.

La especialización es la esclavitud del capitalismo: pretender que uno haga una sola cosa, es una cosa con la que yo no comulgo. Además, me parece que nos hace muy mal, como esas guerras entre músicos y otros músicos…
Somos mucho más amplios… entonces hago música y actúo, ¡si señor!

¡Sos un privilegiado! (risas…)

Un colega tuyo me dijo un día algo muy bueno: “¿Sabes por qué lo haces? porque podés”. Lo hago simplemente porque puedo y porque me gusta, está lleno de gente que hace varias cosas, en Argentina, afuera…

En un momento declaraste “me fui de lugares que muchos pagarían por ocupar, y me dediqué a no lucrar con el privilegio de pertenecer”.

Bueno… lo dije hace mucho. Yo sé por qué lo dije, pero tampoco creo que eso merezca una medalla. Cada uno toma elecciones, en este país hay gente que hace música de mierda y le da a la gente lo que quiere escuchar, y hacen letras asquerosas, músicas asquerosas, tipos que copian a tipos que copian (o sea son tercera generación de copiones). Yo no hago eso… cada uno tendrá su elección musical en la vida, a mi me parece que en el mundo musical todos tienen sus convicciones o sus elecciones, yo tengo las mías.

¿Cómo venís planeando los shows en vivo para que la gente vaya conociendo “Demoliciones”?

La gente se entera o no se entera por diferentes motivos, no porque toques más o menos. A mi ya no me preocupa mucho cuánta gente se entera porque es algo que la verdad, yo no puedo manejar.

Yo hago mi música. Trato de tocar lo mejor posible y de difundir desde mi lugar lo más poderosamente la música que hago. Pero no… digamos no estoy con la capacidad de desarrollarme como se desarrolla la industria. Yo estoy yendo por otro camino: toco todo el tiempo, toco solo, toco con bandas. Toco, toco porque creo que es lo más importante y lo más genuino: subir a un escenario y tocar.

“Dicen que viajando se fortalece el corazón, pues andar nuevos caminos te hace olvidar el anterior”, decía Lito Nebbia en “Sólo se trata de vivir”. Pareciera ser que Antonio es la excepción a la regla. Él anda nuevos caminos pero no olvida el anterior. Es más, pregona que no olvidemos nuestro pasado, que tengamos memoria de él. En su momento España, ahora Buenos Aires, Montevideo, Brasil y Córdoba son espacios en los que siente plenitud para hacer canciones. Viaja, recorre las calles, toma fotografías, observa y charla con la gente del lugar. Sin embargo lo que no esquiva es fortalecer su corazón para entregarnos, verso a verso, mejores canciones. “Demoliciones” es una prueba fehaciente de ello.

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