San Pedro vivió su fiesta rockera, con unos 30.000 espectadores. La crónica de nuestro enviado.

León GiecoLa ciudad de San Pedro fue la anfitriona del primer festival de rock del año, que juntó en tres días cerca de 30.000 entradas vendidas. La gente se portó más que bien, más allá de algún que otro pequeño disturbio. Llegó mucha gente de las localidades aledañas (Rosario, San Nicolás, Ramallo, entre otras) y mucha de Capital y el gran Buenos Aires. La capacidad hotelera se vio desbordada y los campings estuvieron a full durante los tres días.

Los micros debieron agregar servicios porque no daban abasto. En las 20 cuadras que separaban los campings del estadio, se podía ver y oler el clima festivo que se vivió en San Pedro. Los lugareños al principio tenían miedo de la delincuencia que podría haber habido, pero por suerte no hubo hechos de violencia. La policía no tuvo que intervenir en ningún momento: eran como parte del paisaje de la ciudad.

Cada día abrieron bandas locales, las cuales pudieron mostrar su material. La primera jornada contó con la presencia de Vicentico, Los Pericos y Babasónicos. El ex-Cadillacs presentó su trabajo solista y tocó temas de su grupo, cerrando con Carnaval toda la vida.

Luego fue el turno de Los Pericos que se llevaron las mayores ovaciones de la noche. Mezclaron canciones de su nuevo disco “Desde cero” con sus hits de siempre. Tocaron una nueva versión de Waitin con el Bahiano y Juanchi (guitarra) solos en el escenario. No faltaron Complicado y aturdido, La hiena, Nada que perder y Home sweet home, entre otras. El cierre fue con Babasónicos, que mostró un lindo espectáculo, sobresaliendo Va a venir y Pendejo.

Ricardo Mollo, DivididosEl sábado, con una cantidad mayor de público, Pappo demostró que está vigente en el Rock Nacional. Tocó los clásicos Ruta 66, Susy cadillac y Yenny. Luego fue el turno de Catupecu Machu, con una fuerza y un sonido increíbles. Presentaron temas de su último disco (“Cuadros dentro de cuadros”) y tocaron Perfectos cromosomas, Elevador, Y lo que quiero es que pisen sin el suelo y Héroes Anónimos con la presencia de Zeta Bossio y el cantante de Cabezones. El cierre fue a pura adrenalina con el bajista usando un retorno de patineta y el clásico Dale para terminar la presentación.

El plato fuerte de la noche y el grupo mas esperado por el público fue Divididos. El recital estuvo terrible: una verdadera aplanadora del rock. Tres bestias arriba del escenario sacándole chispas al bajo, guitarra y batería. Abrieron con Cajita Musical. Tocaron los archiconocidos Cielito Lindo, El 38, Ala Delta y Paisano de Hurlingham, entre otros. Y cerraron con un hermoso potpurrí de Sumo que incluía El Ojo blindado, Mejor no hablar de ciertas cosas y otras canciones del mítico grupo argentino. Fue el momento de más éxtasis en todo el festival

El último día fue el turno de la Mississipi y su trago para ver mejor. Una muy buena actuación del grupo liderado por Tapia. Se escucharon El municipal y Café Madrid, entre otras canciones. Al terminar la actuación de la banda de blues, Attaque 77 subió al escenario con una adrenalina increíble que no tardó en repercutir en el público. Hicieron un paso por todos los discos de su larga y exitosa trayectoria, desde Hacelo por mí, pasando por Hay una bomba, El beatle, Soy rebelde hasta cerrar con una introducción de Se viene (adelantándose a la Bersuit) pegándola con Dame fuego y Ciro escupiendo fuego de su boca.

La Bersuit era el plato fuerte de la noche, lo que la mayoría de la gente quería escuchar. Abrió su show con Desconexión Sideral y tocaron varios temas de su último CD en vivo: El viejo de arriba, Un Pacto y 20 millones, como sobresalientes. Ciro Pertusi subió a hacer una muy linda versión a dúo con Cordera de El Tiempo no para y cerraron el show con Murguita del Sur. Se esperaba mucho más de lo que dieron, pero no dejó de ser hermoso el clima que se vivió.

El cierre del festival estuvo en manos de unas de las eminencias del Rock Nacional: León Gieco. El show se dividió en dos partes: la primera fue exclusiva de su último CD “Bandidos Rurales”, y en la segunda tocó las canciones que todo el mundo conocía y que por más que pase el tiempo, seguirán vigentes. El fantasma de Canterville, Guantanamera, La navidad de Luis y muchas más. Entonó a capella una muy hermosa versión de Cinco siglos igual y cerró el show y el festival con todo el estadio cantando Solo le pido a Dios.

El público se fue con le alegría de haber pasado un fin de semana a puro sol y rock, esperando que llegue el próximo año para repetir la experiencia.

Notas relacionadas: