Verónica Verdier nunca estuvo en Verona, pero le han dicho que es una ciudad “roja, con muchos techos de teja”. “Me la imagino con mucha hiedra, tal vez por Romeo y Julieta, y con manchas de humedad en las paredes, cosa que me encanta.” Cuando la cantante (que trabajó con Fabiana Cantilo y Diego Frenkel) y el guitarrista Andy Bonomo (ex La Portuaria y Presa del Odio) estaban buscando nombre para su proyecto musical, el de la ciudad de los amantes más famosos de la historia apareció por casualidad: ella vio una vieja película filmada en los estudios Verona y algo hizo clic.

Pero Proyecto Verona había nacido mucho antes. Los dos músicos son muy amigos desde hace tiempo y, a la hora del té, además de galletitas empezaron a compartir ideas para canciones. Verdier se compró una computadora y les resultó natural empezar a jugar con los sonidos. Así aparecieron temas con melancolía trip hop y moderado fervor pop rock. Cuando tuvieron material como para conformar un CD, la dupla eligió editarlo dividido en un tríptico de EPs. El primero, que ya puede conseguirse, trae tres canciones, dos remixes a cargo de Boeing y un experimento sonoro. El resto, confía Verdier, será publicado antes de fin de año. “Nos dimos cuenta de que, al editarlo en forma independiente, era fuerte para el público entregar todo de una. Por más que hayamos trabajado bastante, nadie nos conoce con este nombre. Entonces, si generamos curiosidad en la gente, alguien puede gastar 6 pesos para satisfacerla. Como están las cosas, yo misma no pagaría por un disco entero sólo por curiosidad.” A fines de agosto, Proyecto Verona comenzará a presentarse en vivo. La particularidad es que la mitad del dúo no estará presente: Bonomo se radicó en España, pero eligió a un amigo suyo para reemplazarlo transitoriamente. “Tienen hasta la misma pedalera”, se ríe Verdier. “Eso sí, si logramos editar el material en Europa, yo viajo, ¿eh?”

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