Nonpalidece desembarcó en Rosario, no sólo para presentar “El fuego en nosotros”, sino para estrenar el título simbólico de haberse recibido de Nonpalidece, un nombre propio, adquirido con el advenimiento del nuevo álbum.

Nonpalidece (foto de archivo)

Nonpalidece (foto de archivo)

Es que el último disco de la banda de Tigre es una precisa continuación sonora y lírica del gran “Hagan correr la voz”. Y el Anfiteatro Municipal fue testigo de una noche ideal. Un buen clima en el ambiente, y uno mucho mejor en el público que fue familiarizándose con la propuesta de Nonpa con el transcurso del set que tocó en vivo las once de “El fuego…” y gran parte de su anterior disco de estudio (antecesor a la bella experiencia cuasi soul de “Nonpalidesenchufado”) “Hagan correr la voz”. Algunos instrumentales, un escenario sobrio, y una pantalla con imágenes difuminadas del show, fueron un soporte ideal, y los vientos, ese termómetro de la calidez de la gente durante toda la noche.

Con “El ciclo de la vida” comenzó un concierto completo aunque basado en los dos últimos trabajos de estudio. Después de “En el aire”, Néstor Ramjlak saludó y todo continuó, por el momento, en catarsis light con la gente. Algunas canciones transmitieron paz, “Dime ya” es una de ellas, otras tienen mensajes “X-plotion” o “La gran mentira” de las nuevas, tanto para algunos que recién las conocían como para los Nompa que apenas están experimentándolas en el vivo.

Dos de los grandes hits son “Reggae del universo” y “Dame luz”, en la que Ramjlak escapó de su parcimonia rasta, por unos minutos, y convirtió al Anfi en un estadio de fútbol, junto con los vientos que colaboraban de manera precisa.

Hubo también un homenaje a Marley en el medio de “La flor”, otra de cancha, y cerraron con “Danger man”, aunque faltaba bastante más. Las seleccionadas para los bises fueron “No te enfades” del nuevo disco, “Love song” y “Flores para tu partida”, en donde quedó al descubierto, a través de un desfasaje de sonido, el asesoramiento tecnológico que utilizó la banda en cada canción de su nuevo álbum.

Nonpa está experimentando un proceso de comercialización. Es una estupenda banda de reggae que cayó en la garras de la tecnología. La voz de Ramjlak estuvo retocada casi toda la noche, como si fuese un MC de reggaeton o hip hop, un llamado de atención ya que la voz del líder es una de la claves de esta banda tigrense.

Más allá de esos puntos a tener en cuenta, para no pasar de ser uno de los orgullos del reggae nacional a convertirse en un grupo de culto para el chill out o la música funcional. El final del show fue una reivindicación a todo este mal momento que les hizo vivir la digitalización y demostraron lo que más saben hacer los Nonpa. “Que se sienta el reggae” se oyó, desde bambalinas como despotricando contra las consolas que no habían estado de su lado.

“Para dónde corrés”, “Mi fortaleza” y una revitalizante versión ska de “Fin de siglo” justificaron todo lo que había sucedido escasos minutos atrás. Néstor Ramjlak es un muy carismático líder root con dulces tintes soul o jazzeros en su voz, una característica fundamental de Nonpalidece, que ha crecido una enormidad y ya es realmente orgullo nacional en esto del reggae. Es probable que la abducción comercial los lleve a convertirse en un producto que venda a cualquier precio, o puede que también sigan haciendo lo que mejor les sale… ese reggae del universo.

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