Emmanuel Horvilleur 2003: tras dos años de silencio retorna la otra mitad de Illya Kuryaki con mucha música y algo de delirio.

Se lo ve de buen humor, tranquilo y algo cansado; esta es la última nota del día. Emmanuel Horvilleur pasó gran parte de la tarde en el primer piso de su estudio dando entrevistas en lo que es el marco de la presentación de “Música y delirio”, su primer disco solista después de la separación de Illya Kuryaki en el 2001.

Ahora propone un cambio de paisaje, por lo cual nos mudamos a la planta baja y nos instalamos en un rincón de este gran ambiente, tipo loft, en un sillón beige alargado.

Habla pausado, relajado, se toma su tiempo antes de responder y no gesticula casi. Y charlamos.

- ¿El disco nace antes o después de la separación de Illya Kuryaki?

- Yo ya sabía que la banda se iba a separar bastante tiempo antes del momento en que nos separamos para la gente. Y el disco surgió después; a mi me llevó mucho tiempo darme cuenta que es lo que quería hacer y hasta que me puse a hacer el disco pasó bastante tiempo. Arranqué grabando primero cinco canciones de las cuales en el disco quedaron solo dos, “La Nada” y “Mi Paz” y emprendí como un viaje con esas cinco canciones mostrándoselas a productores y todo eso. Me fui a Miami y a México, también fui componiendo en ese viaje. Pero no logré el cometido que quería que era firmar con alguna compañía. Todos me decían que necesitaban material pero que necesitaban más tiempo.

- ¿Esto lo hiciste sólo en el exterior o también acá?

- Acá no lo hice mucho. Si uno se separa… se sabía que Dante había firmado con Universal y no se me acercaron. Primero hice esa muestra de cinco canciones y me pedían tiempo y yo no quise esperar, venía con la fuerza y quería seguir con la búsqueda musical. Entonces vine acá a mi estudio, empecé a llamar a técnicos y músicos amigos e hice el disco. Me llevó un año y pico, junto con Diego Babaso que fue como mi mano derecha, con quien empecé a componer y producir el disco. Y ese año y medio también sirvió para las cosas buenas que habían pasado con Kuryaki poder revalorizarlas y las malas tratar de cambiarlas

- ¿En algún momento después de la separación de Illya Kuryaki te planteaste no seguir con la música?

- Me lo planteé antes… Pero creo que mi conexión es con algo artístico. Es decir, la música es uno de los mejores canales que tengo para expresarme y es lo que se. Creo que con el tiempo he mejorado y me gusta seguir aprendiendo, teniendo nuevas miradas del asunto. Con Illya Kuryaki siempre tuvimos un imaginario que me divertía mucho encararlo. La he pasado muy bien con Dante y con todos los músicos con los que tocamos y por más que fue una banda popular también fue una banda rara. Nuestros discos no eran discos de un estilo, nuestros videos no eran convencionales y lo hicimos siempre desde un lado bastante ingenuo, realmente nos salía esa mezcla por todo lo que hemos mamado, todas las influencias que tenemos. Así como ahora; creo que mi disco no es un disco totalmente fácil de digerir, mi música no lo es. Por más de que te tenga una cáscara linda visualmente creo que por abajo hay un trasfondo que va más allá del artista pop que quiere vender canciones de tres minutos en la radio. Es decir, soy eso también, pero soy otras cosas. Y bueno, todo ese año y medio me sirvió para darme cuenta de todo eso, para saber cuál era mi punto… y no lo encontré, pero eso es justamente lo bueno.

- El disco es muy variado, tiene un poco de funk, rock, bossa, cumbia… ¿cómo se juntaron todos esos géneros?

- Si, hay mucha influencia hasta de Kuryaki. ¿Qué era lo que quería hacer?… y lo que quise hacer fue este disco. Hasta por momentos podría haber sido más despegado de lo que era Kuryaki y al final empezaron a surgirme cosas, y dije bueno, dale, si esto es lo que está en mi. Después hay otros ritmos como la cumbia, que ya le venía siguiendo el paso y en este disco hay un pequeño asomo a eso. En la calle se respira cumbia y tengo interés en lo que pasa en la calle, traducirlo a mí, es decir, no soy un cantante tropical pero hay algo de eso que me encanta. Y creo que está buena la mezcla, aggiornarlo a algo más moderno. Dentro de la cumbia creo que hay historias muy místicas, está muy bueno darle vuelta.

- ¿Tenés ganas de salir a tocar? ¿Irte de gira?

-Si, la banda ya la arme, ya hicimos seis shows, me encanta esta banda, estoy re contento.

- Contame un poco quienes son, de donde los conocés

-Tuta toca el bajo, me llegó por un amigo guitarrista. Juan Pablo Jacinto, el baterista, y Hernán Jacinto vienen de un costado de jazz pero bastante moderno, funkero. Dizzy es amigo de ellos y es un guitarrista muy rockero, yo también quería tener esa potencia del rock. Diego Babaso es un tecladista que viene trabajando conmigo, es un deforme, hace sonidos que me sacan carcajadas, que un músico te haga divertir desde un teclado, es algo. Y Sebastián Pangusi es un percusionista uruguayo que conocí en la época de Kuryaki.

- ¿Cómo te resultó esta nueva forma de trabajar en donde vos solo tenés que tomar todas las decisiones? ¿Fue más fácil?

- Bien. Si, hasta es más fácil en algún punto. Y eso me llevó un tiempo pero también me hizo crecer bastante. Me he dado cuenta de que también soy muy neurótico. Capaz antes al ser dos la neurosis… se dividía, pero ahora me di cuenta que era yo. Pero está bien, eso me hace quedar contento después de los shows y está bueno.

- Estás obviamente ante un nuevo comienzo. ¿Cómo ves la situación del país y el contexto del rock nacional en este nuevo comienzo, en comparación a tu otro comienzo diez años atrás?

- Realidades muy diferentes. En esa época había mucha más ingenuidad por parte nuestra y había cosas feas. No se, ahora hay cosas más lindas. O no, no se. El contexto político es diferente, creo que yo estoy más descreído que antes. O no. Pero en esa época hacía temas que decían jubilados violentos y creía que los jubilados iban a tener fuerza como para derrocar un gobierno, no se ese tipo de cosas que está buenísimo pensarlas. Pero ahora creo que todo es más oscuro y por eso hago discos también (se ríe) porque es la última que me queda.

- ¿Y el contexto del rock como lo ves?

- Y el contexto del rock está un poco aburguesado. Para mi es peor el aburguesamiento artístico que el personal. Hay gente que es re careta y hace cosas buenísimas. A veces me parece que hay mucho miedo de los artistas a cosas nuevas, es decir, creo que muchos son presos de su público…

- Rehuyen al cambio…

- Claro. Está bien, los clásicos me encantan. Pero también creo que de lo nuevo falta un poco de fuerza. Yo quiero eso. Hay una camada de músicos increíbles de la cual me he nutrido, pero a nivel propuestas y bandas falta un poco más. Me gustan las bandas directas, esa fuerza del pibe en la música punk o del rock de garaje. Pero una vez que eso pasa debe haber una evolución. Los Talking Heads seguro tocaban rock & roll en un garaje y después hicieron cosas re locas. Eso me gusta. Creo que las bandas acá se quedan… Y a mi me gusta que la cosa se mueva, que se adapten al cambio, lo que pasa en el mundo; para bien o para mal, pero está bueno eso.

- ¿Qué estás escuchando actualmente?

- Me gusta mucho lo que hace mi hermano de A-Tirador Láser, el último disco de Spinetta me gustó, el de Cerati también que me lo llevé afuera me gustó. Después, otras cosas; veo un video de El Otro Yo y me gusta, están ahí, aguerridos; o los Babasónicos. Pero creo que hay una generación de músicos con los que yo empecé que me cuesta encontrarlos. También está bueno lo que hace Adicta o Leo.

- El 23 estás en el Ateneo. ¿Qué vas a estar presentando? ¿Qué va a escuchar la gente?

- “Música y Delirio”, el disco casi completo… Y otras cosas, pero son sorpresa.

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