Uno de los estandartes mundiales del punk combativo, SKA-P, pisó suelo cordobés, llenó el Microestadio Juniors y trajo la lluvia.

Ska-P. foto: Rodrigo Reyna

Ska-P. foto: Rodrigo Reyna

Era tempranito en la tarde cuando la primera banda, los locales Dale Roska salieron a hacer su presentación. Arrancaron minutos antes de las 19 y brindaron un show que duró aproximadamente 40 minutos. Pato Romero dejó bien en claro que “nosotros  venimos a ver Ska-P, pero también está bueno que conozcan y apoyen a una banda local”, despertando gritos y aplausos de parte de los pocos cientos que ya habían ingresado.

Después fue el turno de Asesinos Cereales, que pese a que ya había una cantidad considerable de público, no despertaron tanto fulgor como la banda anterior. Su show fue bastante mas íntegro, ya que el paso de las horas permitió encender las luces y así generar una ambientación muy agradable. Su show fue bastante mas largo y el cambio de set se demoró un poco, lo que atrasó todo el curso de las actividades.

Para la previa del plato principal llegaba, directo desde Colombia, Dr. Krápula. Aunque los chicos tenían pocas pretensiones (“es la primera vez que tocamos acá, así que a lo mejor no nos conocen…” dijo Mario al micrófono) esta banda cuenta con un elemento muy exitoso en el público cordobés: Fiesta! Su fusión de ritmos fue definitivamente un éxito, muchas de sus canciones fueron coreadas, y hasta los que no sabían ni el nombre de la banda estaban saltando de un lado a otro. Muy potentes, muy íntegros, esta es una banda que le recomendaría hasta a mi suegra.

Obviamente la multitud empezaba a copar el salón, y las ansias de ver a la banda andaluz sobre las tablas se hacía notar… Finalmente arrancó el show, a las 22 en punto se encendieron las luces y apareció Pulpul saludando como viejo amigo… Evidentemente no sabía de la tormenta de viento que se estaba levantando en el exterior, parece que cada vez que viene Ska-P se desata en Argentina un temporal (recordemos que en 2008 el show se suspendió en primera instancia por lluvia, y que la fecha definitiva fue condecorada con un cielo tormentoso, cuyo show terminó con los músicos bailando bajo el agua)

“Ni Fu Ni Fa”, “Decadencia”, “Crimen Solicitationis” y “El Libertador” fueron algunas de las piezas de su último disco. Y en retrospectiva no se olvidaron de nada: “Consumo Gusto”, “Derecho de admisión”, “Romero el Madero”, “Mis Colegas”, “Planeta Eskoria”, “Welcome to Hell” y muchísimos otros temas tomaron forma en ese show de mas de dos horas. Los personajes de Pipi fueron como siempre una de las principales atracciones del público primerizo, Romero el madero, el cura pervertido, el Tío Sam, la curandera…

Joxemi se vio sobre el escenario con mucha mas vida que el año pasado en el Club Ciudad de Buenos Aires. Los vientos pollerudos tomaron una ubicación casi principal dentro de la extraña disposición del escenario, lo cual también permitía que se viera el rostro de Luismi. El desempeño de todo el equipo técnico fue impecable en cuanto al sonido, las luces y el operativo de seguridad, aunque hubo un par de detalles en el trato a la prensa. El punto débil fue el precio de la cerveza, pero por lo menos estaba fría, y esa noche era lo más importante.

El final fue muy abierto… con una fusión de música electrónica con algo así como gaitas sonando arriba, toda la banda se acercó al borde del escenario a bailar. En complicidad Kogote, Joxemi y Pipi levantaron algunos spots y empezaron a iluminar al público y jugar a hacer efectos de discoteca para finalmente terminar iluminando a Txeketen, que otra vez dio el cierre con su show de escocés nudista.

A la salida, con un poquito de viento, un poquito de frío y algunas gotas todavía cayendo todo se desenvolvió con normalidad. El balance? 100% positivo.

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