Babasónicos visitó Rosario, en la gira presentación del compilado b-sides: “Mucho +”, la segunda entrega, casi en continuado, del exitoso “Mucho”, galardonado en los Premios Gardel, con la presea al “Mejor Álbum de Rock”. Suipacha y Güemes (Willie Dixon), fue testigo de un intenso y exclusivo show de la banda de Lanús, que la noche del viernes 7 de agosto, (había sido programado originalmente para el 3 de julio) brindó su glamour rockero y su experiencia de casi dos décadas de trayectoria.

Los agudos de las chicas, los hits poperos, que nunca faltaron, o la onda cool del público. Todo se desvaneció cuando Adrián Dargelos Rodríguez y Mariano Roger (las dos figuritas erógenas de la banda), surgieron lookeados, para nada de entrecasa, en el escenario del Dixon. Hasta aquí, todas las características, aluden a las de un concierto sencillito y popero. Nada de eso. Muy ásperos e insinuantes, los Babasónicos, arrancaron con la fílmica “Cuello rojo”. El bajo y la batería al caño. El “bang, bang”, el “knock, knock” y todos los tics que lo llevaron a la consagración, fueron la previa de “Escamas”, “El ídolo” y “Todo dicho”, con un Dargelos sentado en el bafle, demostrando cada vez más su esencia de Adrián Rodriguez, pura voz, mucho ego. Miradas cómplices con las fans.

Buscando en el baúl de los recuerdos, “Montañas de agua” (“Lusónica”), “Viva Satana” (“Dopádromo”), “Natural” (“Pasto”) y “Seis vírgenes descalzas” (“Babasónica”), representaron el recorrido inevitable por el transitar under de antaño. El resto del tracklist, fue implacable como el preciso sonido. La oda libertaria “El colmo”, las baladas ambiguo-depre de reconciliación “Como eran las cosas”, “Las demás”, “Nosotros”, y los hits “Pijamas”, Irresponsables” y “Putita”. Que parece simular el gingle de una marca de cigarrillos, pero fue el momento más íntimo de la noche, casi como en un fogón, todos de cara al público, cruzados de piernas, en un jugueteo sexy, ya característico del grupo.

Mariano Roger, trazó sus “Para lelos”, solo con la guitarra acústica. La mirada fija y penetrante. Sugestiva e intencional, toda una actitud de rockstar. Para la parte final, otra de “Mucho +”. “El pozo”. Apenas dos temas del último material, el ejemplo claro de que es un lado b. Un poco de shake con “Estoy rabioso”, para que los hermanos Rodríguez, el polirrubro Diego y el frontman Adrián, conviertan la noche en una disco bizarra, con la impronta ochentosa de “Microdancing”. Genes en común, distintas responsabilidades en Babasónicos.

Los bises estuvieron acompañados por el bongó. Las elegidas: “El loco” y Los calientes” de “Jessico”. “La otra noche, fui a una fiesta insuperable donde todos eran buenos amigos. Se reían, coqueteaban desenvueltos, mientras otros gastaban simpatía”. Frase inicial de “Sin mi diablo”, el último tema de la noche. Una conclusión del vivo babasónico. Una banda super profesional que sabe lo que hace y quiere. Vigencia y persistencia. Uno y hasta dos discos por año. Muchos conciertos. Varias facetas. Con sus eslóganes, Babasónicos, está en su pico estético. A veces easy-listenings, por momentos sucios y desprolijos, un poco de todo para uno de los grupos más particulares de la escena local.

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