Había reservado esta columna para dos buenos y recientes discos de jazz. Pero el día antes de escribir estas líneas se me ocurrió poner en el discman (qué antigüedad), cuando salía del diario, el CD de Alejandro del Prado que me habían enviado semanas atrás,  Yo vengo de otro siglo  (Acqua Records). Me calcé los auriculares y enfilé por Alem hacia Retiro.