
No se trata de un error de escritura de una banda homenaje al autor de Tratado teológico-político sino de un cuarteto punk oriundo del sur del conurbano que, en cierta medida, continúa la tradición de canciones de dos minutos y tres acordes. Y si son dos, mejor. Con una base fuerte de autogestión y “trabajo, ganas y fuerza”, ya editaron cuatro demos y dos discos. El último, a través del sello latinoamericano Pinhead Records, el que su vocalista asegura que contribuyó a la banda en materia de difusión y distribución frente a una realidad extraña: “Argentina es el único país donde los músicos tienen que pagar para tocar”.
Suscribite por RSS a este tag