
Dejar que la vida transcurra, sin pretender trastocar la realidad a los golpes sino mediante pequeños aportes individuales o colectivos apara así cambiar lo que no está bien. Esa parece ser la idea de Shambala, la banda nacida en Morón, Buenos Aires, que esta noche a las 22 tocará en el festival de reggae que se realizará en el predio Mundo Nuevo, junto a Valores Reggae y a Civitas Dei.
Shambala, por ejemplo, sacó su tercer disco hace poco más de un mes, pero regala los dos anteriores y varias grabaciones sueltas en su página (www.myspace.com/shambalamundo). “Como no tenemos un sello que nos respalde con su aparato armado para distribuir y difundir discos y llegar a todos los rincones del país, nosotros usamos internet”, dice Pasto (guitarra y voz).Descubrimiento
La teoría de la banda es que con su parafernalia publicitaria los sellos logran imponer bandas y mostrar su gran calidad; entonces, todo lo que está afuera de ese circuito no tiene el mismo nivel. “Y no es así, y nosotros, dando el disco gratis, le permitimos al público conocernos y descubrir lo que hacemos”, dice, pero sin llegar a ofuscarse. Claro que su nuevo trabajo, “Rompiendo barreras”, por ahora se vende, aunque a precios populares ($ 25) en sus shows y en locales especializados.
Pero la energía, que en Shambala abunda, está centrada sobre todo en sus toques en vivo. La idea es que hasta que se le abran las puertas en los festivales grandes, a las que no va a golpear para acelerar el proceso, hay que tocar por todos lados. Por eso, está permanentemente de gira por la provincia de Buenos Aires, y cada vez que se da, la banda sale al interior del país. El objetivo central es que la música y el mensaje lleguen, dice Pasto, que ligó el apodo como derivación de su apellido Paz.
Un poco de armonía
Y el mensaje no es algo menor para Shambala, que ya desde su nombre da esa pauta (tiene origen en mitos y leyendas del Tibet relacionados con un estado de armonía plena entre los seres humanos y su entorno, con altas dosis de espiritualidad).
“Es gente que vibra en otra frecuencia, y cuando pensás que el mundo debe cambiar o mejorar, te agarrás de cosas que vas aprendiendo; así tratamos de aportar un granito de arena más”, señala Pasto. La banda, según dice él, se adhiere a esos preceptos, aunque sin fanatismo. “Es la manera que vemos de cambiar el mundo, porque uno transita la vida y pasa un montón de cosas que se van resolviendo, y siempre es lindo saber que existen energías para resolver cosas, porque cuando uno se marea con cosas de este mundo, necesita encontrar alivio”, confirma el músico bonaerense.
Con más de nueve años de carrera como banda, Pasto se anima a dar algunas pautas sobre los que pueden encontrar los tucumanos en el festival de esta noche. “Shambala invita a bailar, a estar alegre, a reflexionar, a sonreír y a pensar de otra manera, porque muchas veces en la ciudad te comés lo que dice la tele o la radio y lo que pasa realmente en la calle es otra cosa; a eso le damos bolilla, nos gusta escribir y que haya un mensaje”, asegura, invitando a la fiesta.
Entre fiestas clandestinas y espíritu comunitario, una tribu bonaerense vive un fenómeno alejado de la excitación. Una calle de nombre Yatay se perfila como semillero de músicos prolíficos ligados al rastafarismo, y sus vagones exóticos no descarrilan. Las bandas de Shambala, Nuca, Yicos, Planta, Solar, Dj Oski y Dj Nelson dan vida a nuestro western urbano.
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