Antes de presentarse el domingo en el Luna Park, Guillermo Bonetto de Los Cafres asegura que hay que hacerse cargo de los sueños y que, con claridad y decisión, todo se puede.

A pocos días de emprender una importante gira por Latinoamérica y tocar por segunda vez en el Luna Park, presentando sus dos nuevos CDs “Hombre simple” y “Barrilete”, Guillermo Bonetto nos recibió con su inconfundible engría y con buena predisposición.

Guillermo es la voz y además hace sonar la guitarra en esta conocida y destacada banda de reggea argentino. Tras años de esfuerzos y dedicación plena a la música de este género Los Cafres se encuentran en un muy buen momento, su música les gusta a todos y la buena recepción de su último CD de partida doble es un gran ejemplo de todo eso.
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¿Qué esperan del próximo Luna?

Es el segundo Luna que hacemos, en el primero grabamos el DVD. Esperamos que se llene, tenemos ese sueño y calculamos que se va a llenar el disco, los discos se vendieron muchísimo.

¿Por qué tanta cantidad de temas? ¿Por qué dos CDs?

La enfermedad, no podemos parar. (risas) No, teníamos ganas de mostrar un poquito más de cosas que por general quedan afuera de los discos, siempre decíamos “bueno, el próximo, el próximo”, y nunca los pudimos mostrar. Qué se yo; los temas en inglés que son parte de nuestra historia y de nuestro día a día y no había un sólo tema de los Cafres en inglés en ningún disco. Tenemos un montón y muchos temas que luego son canciones comienzan siendo en inglés.

Y ahora los incluyeron, ¿son nuevos temas o recopilaron anteriores?

Si, nos dimos ese gusto. Aparte, queríamos mostrar cosas que a la gente quizás le vaya a gustar. Sí, son de esta época: de fines de 2005 a abril que empezamos a grabar. Son actuales, en todos los discos hay material que queda afuera, pero estos son temas actuales.

Se empezaron a hacer muy populares, los sigue mucha gente, suenan mucho en la radio ¿Cómo lo sintieron?

Ahora nos siguen muchos jóvenes, nos gusta que nos vaya bien.

Con este último disco ¿sintieron la evolución Cafre?

Sí, siempre hay una evolución. Básicamente los que es la percepción nuestra y de lo que hacemos en la música, en dejar el disconformismo de lado y ser más felices con lo que hacemos, no ser tan críticos quizás. Desde hace un tiempo nos tomamos con más liviandad las cosas, con más respeto por lo que hacemos, menos presión y más disfrutar: que eso sea el reloj, la guía.

Disfrutan del éxito a medida que va surgiendo…

Si, pensá que los discos nuevos venían después de ese éxito, así que bueno la famosa presión y todo eso. Hicimos de cuenta que no había ninguna presión y nos la terminamos creyendo que es lo bueno, entonces deliramos e hicimos todo esto y nos salió bárbaro.

Se nota que ustedes en los shows también se divierten

¡Sí! Se trata de eso. Descubrimos con el tiempo que un buen show es el que uno disfruta entonces la tendencia es trata de disfrutarlo. A veces no es fácil; a veces te preguntas ¿qué carajo hago acá? en un show malo o que la gente está en otra y te preguntas qué hago acá arriba, me quiero ir a mi casa a ver la tele!!! No todos tenemos siempre un buen día. Vos tenés que poner la mejor cara pero estas en otro lado. Un show es un quilombo y justo te toca un día de mierda, estás deprimido, qué se yo… te puede pasar cualquier cosa!!. Pero la mayoría de las veces uno tiene la lucidez suficiente y trata de disfrutarlo, por algo sos músico y por algo estas ahí. Tratar de rescatar eso, volver a ese lugar y disfrutar. Inclusive los shows que se dio vuelta la torta: en esos shows que te querés ir es un “bue anda a la mierda” y cuando lo decís ¡ya está!, disfrutas y ese disfrutar se trasforma en algo contagioso. El artista en el escenario es muy transparente y ¿sabés qué es lo peor? La gente no sabe que yo los veo a todos. Es como el profesor que dice “no saben como yo los veo desde acá”. ¡Veo todo!: el que me mira con mala cara, el que me mira contento, el que esta hablando, el que bosteza. Vos saltando y el otro a los bostezos y decís es hermoso, el sumun.

El otro día tocamos en la tele y había uno que nos miraba serio, no hacía nada: no cantaba, no bailaba, tenía ganas de bajarme y cagarlo a trompadas y preguntarle “¿para qué mierda viniste? 2000 personas querían venir y vos estas como un pelotudo ¿por qué no te vas a tu casa?”

Se van de gira. ¿Por dónde van a andar?

Colombia, Puerto Rico y México. Muy linda gira de 13 días: concisa y fuerte. Son 11 ó 12 shows. El público allá es divino; fuimos muchas veces a México y Puerto Rico. En Colombia estuvimos sólo dos veces. Latinoamérica es hermoso. Les gusta el reggae argentino.

¿Se sienten íconos del reggae? ¿Se sienten ejemplos?

No, no por suerte no. No somos ejemplo, espero que no. Somos ejemplo de que las cosas se pueden hacer, de que gente normal puede existir y llegar a lograr lo que quiere. Es una cuestión de la que nos dimos cuenta a lo largo de nuestra historia. Nos dimos cuenta de que si uno quiere hacer las cosas, a la larga las va a hacer. El tema es que realmente lo quieras hacer y tengas en claro qué es lo que querés. Si estás en la nebulosa, es difícil de llegar. Es tan fácil como darse cuante de que cuando uno tiene claro a dónde ir se da cuenta qué caminos tomar y ponerse una meta utópica. Es el barrilete de cada uno. Preguntarse a dónde quiero ir, quiero esto o lo otro, definirse y, así, vas a llegar no hace falta ser el dios de nada. De hecho, todos somos el dios de algo, nacimos con esa posibilidad pero no te lo enseñan. Te enseñan que tenés necesidades inventadas, que tenés miedos también inventados, y cosas culturales que se suponen que son verdad y no lo son. Te obligan a trabajar de tal cosa o tal otra y te obligan a tener que cumplir con la iglesia, el templo, esto o lo otro ciertos ritos que no sirven. No te nutren y no son necesarios. Pero por miedo, la confusión por falta de comunicación te generan esa necesidad, te coartan el camino. En realidad uno puede hacer lo que quiere en todo sentido, y es verdad. Ojo! también uno tiene que hacerse cargo de lo que sueña, hay que tener cuidado con lo que uno quiere las energías son reales y lo que uno proyecta sale todo los pensamientos se escuchan… eso es peligroso.

Y arriba del escenario…

Siempre le cuento a mi mujer y a todos el tema de desaparecer: que cuando no desapareces te pasa eso de ¿qué hago acá? A veces es difícil porque la gente está cansada, te fueron a ver pero están en otra y hay que remarla. Vos haces ciertos ritos que generan algo y si no lo generan decís ¿qué onda?; le pegás una trompada a alguien y no se mueve, te querés bajar. Pero cuando desapareces, dejas de mirarte y ahí es el momento de disfrutar, es cuando se genera la magia.

¿Es ponerse una máscara?

No al revés, es no ponerte nada. Es desaparecer, es no estar pendiente de nada sólo disfrutar. Estás cantando, cantá. Estás bailando, bailá… es disfrutar de todo: de quien te mire, de quien no. Es dejar de tratar.

¿Cómo va a ser el recital?

Será largo. No vamos a tocar los dos discos enteros, por que es un delirio. Vamos a mechar. Va a ser un lindo show con los temas que nosotros consideramos hoy en condiciones de presentar. Los que nos salgan mejor dentro de los que elegimos hacer. Los que no salen mal no… pero obviamente si queremos un tema vamos a insistir hasta que salga bien. Pasa que son temas que hicimos en estudio, la mitad del disco es así, y son temas nuevos. No son temas que venimos tocando.

¿Se juntan mucho a ensayar?

Con el Luna próximo sí. Sino, no. Vivimos todos lejos, nos vemos todos los días, estamos ensayando todos los días, ¡ya está! No los quiero ni ver, no nos llamamos para ir a comer juntos.

¿Pero hay Cafres para rato?

Sí, obvio. Lo más loco es que nosotros nunca nos decimos lo que nos queremos, pero nos queremos mucho en realidad.

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